Tigre no reacciona: empate gris en Tucumán y una racha que preocupa
El Matador igualó 0-0 ante Atlético Tucumán en un partido chato y ya suma nueve sin ganar. El equipo de Diego Dabove sigue sin encontrar el rumbo y compromete su lugar en los playoffs.
Tigre volvió a dejar una imagen preocupante y no pasó del empate sin goles frente a Atlético Tucumán en el Monumental José Fierro. En un partido de muy bajo nivel, el equipo de Diego Dabove estiró su mala racha a nueve encuentros sin victorias y se aleja cada vez más de su mejor versión.
Con la mente puesta en la seguidilla de compromisos, el DT apostó fuerte a la rotación y metió ocho cambios respecto al último partido en Perú. Sin embargo, el experimento no dio resultado: el equipo nunca logró hacerse dueño del trámite y volvió a evidenciar serias falencias futbolísticas.
El primer tiempo fue, directamente, para el olvido. Entre un campo de juego en mal estado, imprecisiones constantes y un desarrollo cortado por infracciones, discusiones y hasta disturbios en la tribuna local, el espectáculo fue deslucido. Hubo pocas llegadas: Tigre apenas inquietó con un intento de Pity Martínez y un mano a mano de Oviedo que resolvió bien Ingolotti. Del otro lado, el “Decano” respondió con un par de aproximaciones del Loco Díaz. Muy poco para destacar.
En el complemento, Dabove intentó cambiar la cara desde el banco con los ingresos de Leyes y Russo, y más tarde con Garay. Tigre mejoró levemente en intensidad y tuvo su mejor pasaje entre los 20 y 25 minutos, cuando logró instalarse en campo rival. La más clara fue un potente tiro libre de Pity Martínez que Ingolotti sacó con una gran atajada.
Pero el envión se diluyó rápido. Con el correr de los minutos, el partido volvió a caer en la monotonía. Ni siquiera los cambios finales lograron torcer la historia. Tigre insinuó más que su rival, pero sin claridad ni peso ofensivo para lastimar.
Atlético Tucumán, con muy poco, se aferró al empate y nunca pasó sobresaltos serios en el cierre. El 0-0 terminó siendo un fiel reflejo de un partido pobre, sin ideas y con escasas emociones.
El presente del Matador enciende alarmas: no encuentra funcionamiento, le cuesta generar peligro y depende de un esfuerzo desmedido para competir. Con nueve partidos sin ganar, la clasificación a los playoffs pende de un hilo y ahora también dependerá de otros resultados. La crisis futbolística ya es inocultable.

