Perdiendo 6-0 y de risas en el palco del Camp Nou
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El clásico liguero del femenino entre el Barcelona y el Real Madrid fue, como no podía ser otra manera, un nuevo y humillante varapalo para las blancas (6-0). Pero no parece que sea una preocupación para el club, porque tanto a Begoña Sanz como a Ana Rossell el asunto parece que les hace muchísima gracia. Corría el minuto 80 de la segunda parte del partido y el marcador ya reflejaba el que sería resultado final. El encuentro, además de ser uno de los más esperados de la Liga, era el partido número 500 para Alexia Putellas, sustituida en ese momento para poder escuchar el homenaje y la sonora ovación que le regalaron los 60.007 espectadores que acudieron al Camp Nou. Justo entonces las cámaras enfocaron al palco ocupado por Sanz y Rossell. No sabemos qué comentaron entre ellas, pero debió ser graciosísimo, porque la primera empezó a desternillarse, sin poder contener la risa. ¿Qué le hacía tanta gracia a Begoña? Begoña Sanz era una representante institucional del Real Madrid en el palco de autoridades (a pesar de no ser directiva, es una alta ejecutiva: adjunta a la dirección general). Por eso, y por lo que estaba ocurriendo sobre el césped , no hay justificación digna posible para esas risas. A lo mejor Rossell (directora deportiva del Real Madrid) comentó lo que le dice a su entorno más cercano una y otra vez, «Begoña no tiene ni idea de fútbol», y a la mandataria blanca quizá le hizo gracia. La frase, que corre como la pólvora, no es solo un simple rumor de pasillo. Ha llegado incluso a la zona de cantera masculina de la Ciudad Deportiva Florentino Pérez, donde día tras día se insiste en lo mismo: «Lo que pasa en el femenino no se consentiría ni en el juvenil». A lo mejor las risas eran para «hacerse las rubias», expresión machista y casposa que utilizan a menudo las dos ejecutivas madridistas. Debe darle mucha risa a Begoña a quien, por cierto, la derrota no va a quitarle el sueño pues no va a alterar en nada su rutina. A quién no debería parecerle tan divertido el tema es a Rossell, pues los puestos que en breve sí pueden estar en el disparadero son el suyo propio y el de Pau Quesada. La escena en el palco, con Sanz riéndose a la vera de Rossell mientras la sección femenina del club sufría otra humillación ante el Barcelona transmite una preocupante desconexión con la gravedad del momento. En un club donde la máxima exigencia es bandera, ese tipo de actitud no solo resulta poco profesional sino que proyecta una lamentable imagen de falta de autocrítica y, lo que es más grave, de respeto hacia el equipo, la afición y hacia la propia institución. Y en una entidad de esa magnitud eso es inaceptable. Y, para rematar, faltaban las declaraciones de Pau Quesada (entrenador del Real Madrid femenino) tras el partido: «El margen que tengo para fichar a jugadoras mejores que las del Barça, por mucho dinero que me den, es pequeño. Hay una liga, la inglesa, que parece que está antes que nadie para firmar a los mejores talentos. Y, posiblemente, 10 de las mejores 20 futbolistas están en el Barça. Me va a costar encontrar una delantera mejor que Ewa Pajor». Pau parece olvidar que el fútbol es un deporte colectivo. No ha conseguido hacer un equipo que compita contra los grandes talentos individuales (que juegan de manera colectiva) del Barça. A pesar de ser un recién llegado a esto me gustaría preguntarle algo: si no puede fichar, ¿por qué tampoco es capaz de retener el talento? Porque el talento se va. Se fue Ohiane, se fue Olga Carmona, se fue Esther… A otras las echaron y las ningunearon, como a Asllani, Ivana o las Martas (Corredera y Cardona). A final de temporada saldrán Weir, Feller y Misa. Y habría que preguntar a Begoña y a Ana porque no se cerraron los fichajes de Damaris, Salma, Vicky, Ona o Lola Gallardo, jugadoras importantísimas, que estaban más que avanzados. Del primer partido oficial de la historia entre el Real Madrid y el Barcelona (3-10-2020), en el equipo titular blanco tan solo queda Misa. En el Barça, en cambio, continúan siendo titulares Mapi, Alexia, Hansen, Patri y, si no estuviera lesionada, Aitana. Es decir, prácticamente la mitad del once tipo. Gestión y planificación contra improvisación. Decisiones tomadas… pero no por razones deportivas. Esa es la diferencia, Pau. ¿Por qué ninguna de las siete jugadoras fichadas el verano pasado jugaron el pasado jueves? Porque el dinero se gasta. La inversión del club blanco le convirtió en el séptimo club del mundo que más pagó por traspasos el verano pasado. En esa lista, el Barça no está ni entre los 20 primeros. Por todo esto, quizá el cántico que se escuchó en el estadio del Barcelona, «¿Dónde está Florentino?», no debería quedar como una burla del rival, sino como una pregunta legítima dentro del propio Real Madrid. Ante este despropósito de gestión, el silencio desde arriba ya no es una opción. Es parte del problema.

