El Real Madrid - Bayern, en cuatro claves: la necesidad, lo colectivo y paradoja de Arbeloa
Se lo juega todo el Real Madrid contra el Bayern Múnich y todo es la Champions y la temporada, probablemente el futuro en el banquillo de Álvaro Arbeloa y también la convivencia de sus figuras en el ataque del equipo. Ya no hay más margen de maniobra ni más paciencia con su capacidad o no para conectar entre ellos y con el equipo. En la cita más importante del año, ahora también la más urgente, son los hombres de ataque los que tienen que demostrar su papel diferencial, que lo que dan al equipo por talento y definición pesa infinitamente más de lo que le restan por desequilibrio. «Tenemos que estar conectados contra el Bayern, sobre todo con nuestra afición», decía ayer Vinicius, «porque es un partido complicado, donde los mejores jugadores hacen la diferencia y él (Mbappé) es de los mejores. Tengo una conexión muy buena tanto dentro como fuera del campo. Siempre estamos juntos y estaremos peleando por este club».
1. Manejarse en la necesidad
La derrota en Mallorca empujó al equipo al borde del abismo en LaLiga, con el Barcelona alejándose hasta una distancia que convierte el campeonato en una misión casi imposible. El calendario, pues, ha reducido el horizonte a la Champions. Sin embargo, es ahí, en situaciones límite y casi sin salida, donde el club ha construido su historia reciente y ahí es donde vuelve a refugiarse cuando el resto de caminos se cierran. Esta vez no se trata solo de competir, también de sostener a una serie de futbolistas que, juntos, no han encontrado su momento.
2. La paradoja del ataque: mejor sin todas las estrellas
El ataque del Real Madrid se ha basado, principalmente, en chispazos aislados, primero de Mbappé, cuando estaba Xabi Alonso, y en este último tramo, de Vinicius. El debate, puede que injusto, ha surgido ahora, y es que sin Kylian Mbappé ni Jude Bellingham, el equipo supo encontrar su mejor versión en las últimas semanas. Con el brasileño como referencia ofensiva y un centro del campo reforzado y más denso, el bloque funcionó con mayor coherencia, como si esta vez sí que hubiese un plan establecido. Fue un equipo eficaz y que mostró un nivel más alto que en otros tramos de este curso. En principio, era una solución circunstancial, condicionada por las bajas, pero funcionó mejor de lo esperado.
3.El dilema de Arbeloa: encajar talento sin romper el equipo
En Mallorca, Mbappé volvió al once y, en la segunda parte, entraron Bellingham y Vinicius. La acumulación de talento no trajo soluciones para resolver el choque. El equipo se aletargó, como si no le fuese el campeonato en juego. El gol del empate lo marcó el defensa Militao. «Para ganar cualquier partido de fútbol no tienes que ser capaz de hacer una cosa bien, tienes que ser capaz de hacer muchas cosas bien en todas las fases del juego; tanto sin como con balón. Tienes que ser un equipo muy completo, igual que en cada detalle a balón parado, para ser un gran equipo», decía Arbeloa ayer. Y luego repitió su mantra: «Tienes que estar muy conjuntado y sobre todo tener esa mentalidad colectiva, que es en lo que seguramente esté incidiendo más ahora en los jugadores».
Hoy, el entrenador debe decidir cómo encajar a sus mejores futbolistas sin romper la estructura que había dado estabilidad al equipo. Sobre esa capacidad de mezclarse de los delanteros gira la eliminatoria y la temporada del Real Madrid. El mejor Arbeloa es el que se ha manejado sin tener que hacer funcionar esa conexión de figuras, y es ahí donde fallaron el último Ancelotti y, todo el tiempo, Xabi Alonso. «En un club como este tienes que entender muy bien al jugador. Soy consciente de que tener una gran conexión personal con los jugadores facilita mucho para que ellos puedan sacar todo su talento», decía ayer Arbeloa. «Hay que ser un entrenador capaz de hacer todo. El gran entrenador es aquel que gestiona bien y que trabaja bien y hace que sus equipos tengan un sello, que cuando tú los veas, tengan un estilo definido. Eso es lo que se puede decir de cualquier gran entrenador», continuaba el entrenador madridista.
4. Lo individual frente a lo colectivo
La cuestión fundamental del entrenador, su reto definitivo, es conseguir integrar las cualidades individuales de sus delanteros sin romper el funcionamiento colectivo que el equipo había encontrado en semanas anteriores. «Nosotros tenemos que estar juntos, entender lo que el míster quiere de nosotros, entender lo que el club quiere y lo que podemos hacer para estar conectados con nuestra afición», explicaba ayer Vinicius.
Él, Mbappé, Bellingham y el resto tienen que pensar en lo colectivo antes que en la jugada. «Tenemos individualmente a algunos de los mejores jugadores del mundo y tenemos que ser capaces de ser también el mejor equipo del mundo. Es muy importante el talento porque, al final, es lo que marca diferencias, pero sobre todo ponerlo al servicio del equipo», explicaba, una vez esta temporada, Álvaro Arbeloa. El Bayern demostrará si, a diferencia de a Carlo y a Xabi, le escuchan.

