0-1 | El Eibar da continuidad a su gran momento en Anoeta
El once
El cuerpo técnico de la SD Eibar afrontó el segundo encuentro de la semana introduciendo tres cambios en el once inicial que saltó a Anoeta. Jonmi Magunagoitia se situó bajo palos, con Cubero, Peru Nolaskoain, Anaitz Arbilla y Hodei Arrillaga formando la línea defensiva.
Por delante, Aleix Garrido volvió a acompañar a Sergio Álvarez en el doble pivote. A partir de ahí, el conjunto armero introdujo matices para sorprender, con Corpas en la banda derecha, Javi Martínez por dentro, Guruzeta en la izquierda y Adu Ares como referencia ofensiva. Una estructura versátil, con movilidad constante y difícil de fijar para el rival.
Cuatro minutos para golpear
El inicio no pudo ser más contundente. El Eibar pisó área rival en el primer minuto de juego y, apenas unos instantes después, encontró el premio. En el minuto 4, a balón parado, Anaitz Arbilla se elevó por encima de todos para firmar el 0-1 en su partido 300 con la SD Eibar.
Bajo la llovizna de Anoeta, la Real trató de bajar el ritmo del encuentro para frenar a un Eibar impulsado por su momento y por el empuje de una grada sectorizada, pero presente. El conjunto armero volvió a amenazar pronto. En el minuto 12, Guruzeta se plantó en el mano a mano, aunque su intento de definición ante Arana fue repelido por el guardameta local.
Con ventaja en el marcador, el Eibar ajustó líneas y redujo los espacios para su rival. Ordenado sin balón y con movilidad en ataque, obligó a la Real a jugar incómoda, persiguiendo situaciones que no terminaban de concretarse.
El partido avanzó bajo esa sensación de control. El conjunto armero minimizó los intentos locales, limitados a una acción inicial, y, sin renunciar a su presencia ofensiva, acumuló varias llegadas con las que buscó ampliar la renta, gestionando el balón con criterio y sin precipitación.
Resistencia y respuesta
El Eibar trató de replicar su puesta en escena tras el descanso, con una nueva incorporación al área de Cubero que no llegó a traducirse en centro. Sin embargo, fue la Real la que dio un paso al frente y comenzó a cargar el área, encontrándose con un conjunto armero firme en la defensa de su portería.
En medio de ese contexto, el Eibar también encontró sus opciones. Adu Ares dispuso de un mano a mano algo escorado que no logró concretar, en una acción que volvió a evidenciar la amenaza visitante.
El segundo tiempo crecía en exigencia y, ante la sensación de mayor empuje local, Beñat San José comenzó a preparar cambios desde el banquillo. Antes de que se produjeran, el encuentro dejó una acción clave: el colegiado señaló penalti en un duelo entre Aleix Garrido y Mikel Rodríguez. Sin intervención del VAR, Dani Díaz asumió el lanzamiento, pero resbaló en el golpeo y el balón no encontró portería.
Lo que viene
La SD Eibar cerrará el sprint del comienzo de abril midiéndose a la AD Ceuta en Ipurua el domingo a las 14:00 horas.

