La pena de Lamine, el Mundial 2030 de fondo y la vergüenza: el racismo que abochorna a España
0
0
La noche que prometía felicidad por la comunión de Cataluña con España, representada en el fútbol por la afición incondicional sin banderas independistas en el estadio del Espanyol, empezó y terminó de la peor manera posible. Pitos generalizados al himno de Egipto y la vergüenza de los cánticos xenófobos por dos veces, «Musulmán el que no bote, eh», que abochornan a España. La atmósfera del partido empezó a crisparse de manera innecesaria cuando el estadio de Cornellá, en una amplia mayoría, silbó el himno de Egipto sin que hubiese sucedido nada que pudiese justificar esa reacción en el comportamiento de los africanos. Y siguió en el minuto ocho con la intolerable manifestación que empezó en el fondo norte del estadio, donde en teoría se suelen ubicar los hinchas más radicales. «Musulmán el que no bote, eh», gritaron desde aquel sector. Desde el fondo sur se hicieron eco de esa proclama vergonzosa y en ese envoltorio de un punto a otro, buena parte del estadio secundó el cántico xenófobo, que duró demasiado. El sonido ambiente fue lamentable y es difícil calcular cuántas personas lo apoyaron de las 35.800 que casi llenan el RCDE. Pero no fueron pocas. Ese episodio se repitió de nuevo en el minuto 22, esta vez con menos volumen aunque igual de incendiario el mensaje. Siempre desde el fondo norte. El árbitro búlgaro no detuvo el partido en orden al protocolo de racismo y la Federación recordó por los videomarcadores en el descanso que están prohibidos los actos xenófobos, racistas y homófobos. Al terminar el partido los jugadores de la selección dieron una vuelta de agradecimiento al estadio, como suelen hacer siempre, pero en esa ronda faltó Lamine Yamal, el único jugador musulmán en la selección. La familia paterna de la estrella de la selección y del Barcelona es marroquí, su origen materno procede de Guinea, y el jugador profesa la religión musulmana. Recientemente Yamal fue noticia por los ajustes que tuvo que hacer en su rutina de deportista de alto rendimiento con los entrenamientos adaptados, oraciones y un plan nutricional durante la época del Ramadán. Lamine había sido sustituido al terminar la primera parte en el reparto de minutos que realizó De la Fuente y no hizo la vuelta al ruedo con sus compañeros. El jugador se fue del estadio con una cara muy larga y acompañado por un miembro de seguridad. Los medios internacionales deploran la actitud de los aficionados españoles. «Los hinchas españoles atacaron no solo la religión de los egipcios, sino también la de una de las mayores estrellas de su selección», citó el periódico brasileño O Globo. El medio argentino TyC habla de «El repudiable cántico de España». «Cánticos racistas vergonzosos de aficionados españoles», titula el periódico egipcio WinWin. La BBC informa que «la Federación Española de Fútbol condena los cánticos racistas». Durante la final de la Copa África entre Marruecos y Senegal, la comunidad internacional condenó la actitud de los recogepelotas y futbolistas marroquíes, que no permitían al portero de Senegal hacer uso de sus toallas y botellas de agua durante el partido. Se habló de una influencia en la decisión de organizar la final del Mundial 2030 que organizarán España, Portugal y Marruecos, a la que puja el estadio de Casablanca. El mismo asunto se le plantea al presidente de la Federación Española, Rafael Louzán, que habló con la prensa del penoso cántico. «Cada cosa tiene que estar en su sitio. Entiendo que es un incidente aislado, y desde la Federación pedimos que no se vuelva a repetir». Louzán, que comió en Barcelona con la delegación egipcia y con la que se establecieron las bases para firmar un compromiso de colaboración, se sumó a la lista de condenas: «Es intolerable lo que pasó, sin duda. Hay que condenar estas actitudes, por nosotros no va a quedar. También la UEFA y la FIFA están trabajando para que estas cosas no sucedan en el fútbol». En el fútbol español se han producido en las últimas décadas un gran número de incidentes racistas. Desde aquel «negro de mierda» de Jesús Gil al 'Tren' Valencia, a los episodios de Samuel Eto'o en La Romareda cuando detuvo el partido por insultos racistas, el plátano que se comió Dani Alves, los gritos contra Wilfred el portero del Rayo, a Kameni el portero del español, aquella motivación lamentable de Luis Aragonés con Reyes aludiendo a Henry como «negro de mierda», o los últimos incidentes relacionados con Vinicius. El consejero de Deportes de la Generalitat, Berni Álvarez, dijo que los cánticos «estaban organizados por la extrema derecha». «El mundo del fútbol, por desgracia, se está convirtiendo en un nicho para grupos de ultraderecha y en un vehículo de discursos de odio, algo que debemos parar». El Mundial 2030 tendrá dos sedes en Barcelona, el Camp Nou y el RCDE Stadium. Álvarez consideró que «estas situaciones no ayudan y obligan a dar explicaciones. No creo que afecte. Estoy convencido de que tendremos dos sedes, pero debemos reaccionar con rapidez para demostrar nuestra capacidad de respuesta ante organismos como la FIFA». Los Mossos d'esquadra han iniciado una investigación para determinar lo que sucedió con los cánticos xenófobos durante el partido.

