Los Mossos investigarán los cánticos racistas del España-Egipto
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El amistoso entre España y Egipto dejó poco juego pero sí muchas consecuencias. Ya desde el inicio, desconcertó que una parte de la afición española silbara el himno egipcio. Situación anómala en cualquier deporte y que no era más que el inicio de un bochorno nacional que ha dado la vuelta al mundo. Porque durante el encuentro, una buena parte de la grada coreó «Musulmán el que no bote» durante varios minutos. Una imagen que mancha el fútbol español y que ha dado la vuelta al mundo, con alusiones en la prensa internacional como en el diario 'A Bola', que señala: «Los hinchas españoles atacaron no solo la religión de los egipcios, sino también la de una de las mayores estrellas de su selección (Lamine Yamal)». En Argentina tachan la acción de «repudiable» y «vergonzosa». Aunque no se paró el encuentro en ese momento, sí se lanzaron mensajes de la política antirracismo para la prevención de la violencia en el deporte, y que «prohíbe y sanciona la participación activa en actos violentos, xenófobos, homófobos o racistas». Por este motivo, los Mossos d'Esquadra han informado que han abierto una investigación sobre dichos cánticos que se produjeron este martes en un sector del estadio RCDE Stadium en Cornellà de Llobregat (Barcelona). El conseller de Deportes, Berni Álvarez, ha lamentado los comportamientos inaceptables de una parte de la grada: «Hemos pedido a los responsables que se activasen los protocolos y continuaremos trabajando para que el deporte sea un espacio de inclusión, sin odio ni racismo. Somos un país de acogida, respeto y convivencia». Por su parte, el delegado del Gobierno en Cataluña, Carlos Prieto, también se ha sumado al rechazo de estos hechos y ha asegurado que se comunicó a los organizadores activar los protocolos correspondientes y así se produjo: «El racismo no tiene cabida en ningún sitio. Ante esto, solo hay una respuesta posible: firmeza, rechazo y defensa clara de los valores de respeto y dignidad que definen a Cataluña». Los cánticos, no obstante, pueden acabar como una sanción a la Federación Española de Fútbol.

