Italia consuma el maleficio y se queda sin su tercer Mundial consecutivo
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En el corazón de los Balcanes, Italia prolongó un maleficio que amenaza con perseguirle hasta el fin de los tiempos, eliminada por Bosnia en una tanda de penaltis que les priva de su tercer Mundial consecutivo. Drama histórico de los de Gattuso, que fueron rácanos en juego, excesivos a la hora de forzar la épica, solo sujetados por un Donnarumma legendario que, como el resto de sus compañeros, naufragó en el esprint final, pues no detuvo ni un solo disparo desde los once metros. Bajraktarevic fue el verdugo, certero su disparo a la bota, que tendrá que esperar otros cuatro años para saber si es digno de estar entre los mejores. Le tocaba a Italia desprenderse de una maldición en medio de toda una encerrona, duro para la vista y el pie el Bilino Polje de Zenica , clásico patatal, estadio de una localidad repleta de fantasmas tras ser martilleada hasta la extenuación durante de la guerra de los Balcanes. El cierre parcial, solo disponibles 9.000 de sus 12.000 butacas, y la falta de tecnología en la línea de gol le daban al recinto todavía más forma de embudo, aunque los transalpinos, siempre afónicos después de sonar su himno, se abalanzaron a por la victoria con la tensión por la nubes. «Quejarse del campo o cosas similares es de débiles», les había advertido en la previa su técnico, el flamígero Gennaro Gattuso , que estaba a unas horas de ser recordado como el arquitecto de un milagro o de una bochornosa operación. Bajo la atenta mirada de Novak Djokovic , presente el tenista serbio en las gradas, y con las bengalas convirtiendo a los edificios cercanos en gigantes en llamas, se impuso un denso ritmo de juego en el que Bosnia se movía como pez en el agua. Parecía que la oscuridad engullía a Italia, pero se le apareció la virgen cuando el portero cometió un fallo garrafal y le entregó el esférico en la frontal. Keane , su máximo goleador, lanzó un fino latigazo a la escuadra para hacer el 0-1, ventaja que ni mucho menos desdibujó a los bosnios, que obligaban a Donnarumma a sacar sus mejores trucos, pues Dzeko estaba siempre al acecho. De hecho, el delantero recibió al borde del descanso una dura entrada de Bastoni, objetivo del Barça para reforzar la defensa, cuando este era el último hombre, acción que le hizo ver la roja directa y convirtió a sus compañeros en una presa perfecta para los balcánicos. Tras el paso por los vestuarios, Bosnia no dejaba de achuchar, múltiples sus disparos ante Donnarumma. Celebraban sus compinches cada uno de sus heroicos actos, mientras que en la otra punta del campo, Keane desaprovechó una ocasión clarísima para aumentar la renta. Se intuía más sufrimiento para los de Gattuso, y cuando faltaba menos de un cuarto de hora para el final, Tabakovic rompió la falange casi desde la línea de gol, después de soltar la pierna de pura rabia. Rugió con fuerza Zenica, había tanto humo por las bengalas que era hasta difícil seguirle la pista a los protagonistas. La prórroga fue inevitable, un tiempo extra diabólico con solo dos salidas, la de la gloria o la del drama. Los penaltis fueron el coliseo elegido por el destino. Desde los once metros, Donnarumma no consiguió dar continuidad a su épica, batido por Bajraktarevic en una tanda que va directa a los libros de historia. Además de Italia, era Kosovo una de las grandes protagonistas de la repesca, aunque su sueño comenzó a difuminarse después de que Akturkoglu , en el 53, culminase una contra decente de Turquía. Nunca se repuso el grupo liderado por Muriqi, que se quedó sin disputar el primer Mundial de su joven historia. Resultado sosaina que nada tuvo que ver con lo vivido en el norte de Europa. Suecia soltó el primer gancho de la noche, salvaje el disparo de Elanga desde la frontal. Sin embargo, Zalewski , poco después, devolvió el empate al marcador para esperanza de Polonia. Una ciclogénesis de goles rematada por Lagerbielke antes del intermedio, que devolvió el liderato a los nórdicos. La ventaja desapareció cuando Swiderski , en el 55, revivió el empate. Grandísimo partido rematado por Gyokeres , certero al mandar a la tumba de una vez por todas a la Polonia de Lewandowski. Envuelta en un peliagudo caso de amaños , a la República Checa al fin le sacaron una sonrisa. No habían pasado ni tres minutos cuando Sulc la adelantó, preciosa su volea a la salida de un córner. Parecía el zarpazo definitivo, aunque en la segunda parte, Andersen enfrió sus expectativas. Una igualdad que se extendió hasta la prórroga, dianas de Krejci y Hoghy, resuelta desde los 11 metros: para que la victoria se quedara en Praga.

