Un electroshock para revivir el fútbol sala español
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La electricidad del fútbol sala nunca se ha limitado a lo que pasa dentro de los límites del 40x20 de sus pistas. El vértigo y la tensión de un deporte que nació combinando reglas de otras disciplinas en persecución del espectáculo suelen estar muy presentes también en todo lo que lo rodea. Para comprobarlo basta echar un vistazo a su historia reciente en España, con una despiadada guerra civil que redujo a escombros a un juego que llegó a discutirle las audiencias al baloncesto. Ahora, aún cuando están comenzando a cicatrizar algunas heridas de esas batallas, el fútbol sala sigue atravesando un momento delicado. En la calle y en los colegios, gracias a las pistas repartidas por pueblos y ciudades, sigue siendo uno de los deportes más practicados, pero a nivel profesional no consigue crecer como debería, y menos desde la semiclandestinidad a la que fue condenado en los últimos años y que ha desconectado a algunos fieles y alejado a quienes podrían llegar a serlo. Para solucionarlo, la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) y los clubes decidieron crear la figura de un General Manager o CEO para el fútbol sala profesional. Un puesto para el que en junio de 2025 eligieron de forma consensuada a Mario Hernando , un ejecutivo con más de 25 años de experiencia en la industria del deporte y el entretenimiento, con cargos como el de director general de World Padel Tour (WPT) o director de Operaciones, Comunicación y Media de la ACB. Sin embargo, pese a la urgencia por superar el estancamiento del fútbol sala, poco o nada se había sabido del trabajo del nuevo mandamás de este deporte hasta ahora. Durante la reciente Copa de España , que el pasado fin de semana celebró su XXXVII edición en Granada, Hernando participó en el V Congreso Internacional de Entrenadores de fútbol sala, en el que desgranó el principal objetivo de su mandato: «Queremos crear un nuevo producto, el fútbol sala lo tiene todo, pero necesita dar un salto más ». Las palabras del CEO coinciden seguramente con el sentir de la mayoría de aficionados, que ven cómo pese a su potencial no ha dejado de perder peso en los últimos años y necesitaba un impulso para volver a hacerse un hueco importante en el deporte español. Lo que no esperaban es que Hernando y los clubes fueran a tratar el problema con un tratamiento radical de electroshock, como se confirmó tras su reunión de este martes, en la que participó el presidente federativo Rafael Louzán, que resumió el momento como « el punto de inflexión definitivo para marcar la nueva hoja de ruta». La definición de electroshock o «terapia electroconvulsiva» explica que es un procedimiento eficaz que utiliza corrientes eléctricas para inducir convulsiones breves y controladas en el cerebro, y que se emplea cuando otros tratamientos no han funcionado. Por eso se ajusta a la perfección a lo decidido en la reunión entre RFEF y clubes , en la que se aprobó «por unanimidad» el estudio de un nuevo modelo de competición y el desarrollo de una nueva identidad de marca. En realidad, una auténtica revolución del fútbol sala como desveló poco el periodista Gustavo Muñana, que habría provocado «satisfacción generalizada» entre los asistentes. Más allá de la nueva identidad de la liga, que podría comenzar a llamarse Liga Prime Futsal , en la sala se acordó profundizar en un cambio en el formato de las competiciones que afectaría desde la propia liga a la Copa de España, la joya de la corona de este deporte en España. En cuanto a la competición liguera, desaparecería la fase regular tal y como ahora se disputa, y nacerían dos competiciones al estilo de lo que se hace en Argentina, con un torneo apertura y un torneo clausura . Estos proclamarían a dos campeones que serían los que se ganasen el derecho a representar a España en la Champions, mientras que un playoff final con los mejores de ambos decidiría al Supercampeón del curso. Además, las dos plazas de descenso a Segunda se decidirían por coeficiente, como se hace en Brasil, en este caso combinando resultados de ambos torneos. El cambio de formato de la Copa de España tendría que ver con la decisión de suprimir la Copa del Rey , creada en 2010 para dar espacio a las categorías inferiores, pues federación y clubes deberán estudiar ahora un nuevo formato para acoger en ella a los equipos de Segunda, Segunda B y Tercera. Quizás con unas eliminatorias previas a la tradicional fase final de ocho equipos en lo que sería una suerte de fusión entre ambas competiciones coperas. Estas medidas, a las que se añade el regreso de la disputa de la Supercopa de España al mes de septiembre, satisfactorias para los clubes, no han sido por el momento tan bien recibidas por los aficionados que, apenas un mes después de ver a la selección española ganar el Europeo y habiendo disfrutado recientemente una intensa y emocionante Copa de España, han cambiado la alegría por las dudas. Salvo algunos que consideran este cambio fundamental para dar un nuevo impulso a este deporte, la gran mayoría expresaron su disgusto e incluso lo calificaron de experimento, comparándolo con la discutida introducción la pasada temporada de los saques de banda con la mano, abandonada apenas un año después, y augurándole igualmente un gris futuro. Y es que el cambio es tan radical y repentino, el electroshock al fútbol sala es tan intenso, que cuesta asimilarlo. La RFEF y los clubes tienen ahora por delante un doble trabajo. Por un lado deben avanzar en el estudio e implementación de los cambios que han acordado, pero al mismo tiempo deberán hacer una labor didáctica o instructiva muy clara para que los aficionados comprendan, se familiaricen y acepten este nuevo fútbol sala. No será sencillo.

