Otro frente para la FIFA por el Mundial: denuncia por los «exorbitantes» precios de las entradas
Tras las amenazas de Donald Trump hacia algunas de las ciudades que serán sede del próximo Mundial de fútbol y con el incendio de la posible renuncia de la selección de Irán a participar en el torneo a causa de los ataques estadounidenses sobre su país, a la FIFA se le acaba de abrir un nuevo frente en torno a su cita estrella. Y es que la Organización de Aficionados Europeos (FSE) la ha demandado ante la Comisión Europea por los precios «exorbitantes» de las entradas y por sus procedimientos de compra «opacos y desleales». De la manos de Euroconsumers, una organización que defiende los intereses de los consumidores, la FSE «ha presentado una denuncia oficial ante la Comisión Europea contra la FIFA» por haber «abusado de su posición de monopolio» , ha explicado la propia asociación en un comunicado oficial. Un paso mas en un conflicto que se inició el pasado mes de diciembre, cuando esta asociación de aficionados exhortó ya a la FIFA a «iniciar una consulta» para intentar hallar «una solución que respete la tradición, la universalidad y el alcance cultural de la Copa del mundo». La FSE argumenta que los precios para la final del 19 de julio están muy por encima de los de la edición anterior en Qatar. En concreto, los billetes más baratos alcanzan los 4.185 dólares, una cifra que según los demandantes es «siete veces más» que la de las mismas localidades en el partido por el título del Mundial de 2022. Contrasta además estas cifras, haciéndolas mucho más llamativas, con las de los boletos más baratos para la final de la Eurocopa 2024, que costaron 95 euros (unos 100 dólares). «La FIFA ostenta un monopolio en la venta de entradas para el Mundial-2026 y usa ese poder para imponer a los aficionados condiciones que no serían nunca aceptables en el mercado de competencia», afirman la FSE y Euroconsumers, que piden a la Comisión Europea ordenar a la FIFA renunciar a su «tarificación dinámica», congelar los precios a los niveles anunciados en diciembre para la próxima fase de venta en abril, y publicar al menos 48 horas antes el número de billetes restantes en cada categoría. En su queja, las dos organizaciones registran «seis abusos específicos», comenzando por los precios «exorbitantes, más elevados que en ediciones anteriores y superiores a los propios cálculos de la FIFA». También critican que se hubieran publicitado billetes a 60 dólares en fase de grupos que quedaron «prácticamente agotados antes de la apertura de las ventas al gran público». Y finalmente señalan también que las reglas de venta son «opacas» pues «el lugar de los asientos, los planos de los estadios e incluso los equipos que juegan no están garantizados en el momento de la compra».

