Compra-venta de clubes en el fútbol de barro, un caramelo envenenado
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Los clubes del fútbol español llevan siendo en las últimas décadas un atractivo caladero para inversores nacionales y extranjeros. Gigantes como el Atlético de Madrid, clase media como el Granada o un modesto como el Juventud Torremolinos son solo algunas de las entidades que se han embarcado en un cambio de propiedad en los últimos tiempos. Compra-venta de equipos que no en todos los casos cumplen las expectativas y se convierten en un caramelo envenenado. Mientras la afición colchonera espera expectante al mercado de fichajes del próximo verano y los movimientos que pueda realizar Apollo (su nuevo dueño), la parroquia granadina celebra el desembarco de un grupo de empresarios locales dispuestos a reflotar una nave sin un rumbo claro desde que el conjunto de Los Cármenes pasara a manos chinas. Más recelo genera entre los seguidores del fútbol de barro la compra a finales de 2025 del Juventud Torremolinos, de Primera Federación, por parte de un príncipe de la familia real saudí. La llegada de Majed Bin Abdullah Bin Abdulaziz Al Saud, uno de los 35 hijos del fallecido rey Abdullah, no ha puesto al día al club en sus obligaciones económicas. En la localidad malagueña de Torremolinos miran ya de reojo a la vecina San Fernando , ciudad gaditana que la pasada temporada lloró la desaparición de su equipo tras la liquidación de la entidad por parte de MTM Investments, el grupo inversor de Emiratos Árabes que rigió sus destinos en los últimos años. Un proyecto con aires deslumbrantes que acabó en defunción, un mal sueño que no quieren repetir ahora en Torremolinos. ¿Qué lleva a un príncipe saudí a comprar un club tan humilde como el Juventud Torremolinos? «Este tipo de adquisiciones, en algunos casos, suelen caprichos de gente con mucho poder económico y que son convencidas por asesores e intermediarios que buscan su propio beneficio», explica a este periódico un agente que lleva años metido en el mundo del fútbol. El club malagueño –ahora presidido por Fabio Nevado, y asesorado por Alfredo Muñoz (Tesorero), Alain Patrick (director de relaciones instuitucionales) y Paco Cea (director financiero)– inició en diciembre de 2025 una nueva aventura tras ser adquirido por el holding saudí que tomó el testigo del fondo japonés ACA Football Partners, la empresa que había llegado en 2022 y que se desvinculó de la entidad poco antes de que acabara la pasada temporada. En ese periodo, los problemas económicos llegaron por una compra fallida a través del director de relaciones institucionales del club por aquel entonces, Juan Carlos Luque, que representaba la inversión de una sociedad, Pamaferco SL, pero el dinero nunca llegó. Eso agravó la situación económica, que estuvo bloqueada casi dos meses. En el tránsito entre ambas etapas de propiedades extranjeras, personas andaluzas que llevan años vinculadas al mundo del fútbol de barro tomaron las riendas del Juventud Torremolinos temporalmente y prestaron el dinero necesario al club para hacer frente a las nóminas de la plantilla entre julio y septiembre, así como a las obligaciones más urgentes. Un esfuerzo para mantener con vida a un club que había visto crecer la deuda bajo el mandato japonés y ese intento fallido de inversión de la SL mencionada anteriormente, acumulando impagos con la decena de empleados que trabajan en la entidad. Gracias a esa ayuda, los blanquiverdes también pudieron inscribirse esta temporada en Primera RFEF. Pero, según ha podido saber este periódico, la nueva propiedad, que se había comprometido a pagar antes del 31 de diciembre según lo estipulado en el acuerdo de compra-venta, aún no ha abonado las cantidades pendientes a los miembros de la antigua estructura que tenían los japoneses en el club; tampoco a la persona que puso el dinero de su bolsillo para garantizar la viabilidad del equipo y pudiera salir a competir este curso; ni a la persona que realizó la intermediación entre los japoneses y los saudís. En total, más de medio millón de euros y entre la afición se empieza a mirar con recelo la gestión económica, social y deportiva de la entidad tras el aterrizaje saudí. Llegaron a Málaga prometiendo un centro de alto rendimiento de más de 10 millones en Torremolinos, pero a día de hoy la única realidad es que tampoco han cumplido el acuerdo económico firmado con el CD San Félix, un club de cantera convenido desde hace tiempo con el Juventud Torremolinos. Una decisión que les ha enfrentado con el Ayuntamiento, propietario de El Pozuelo, el coqueto estadio municipal donde juega como local el Juventud Torremolinos. Tirantez con el Ayuntamiento que ha ido en aumento ante la 'amenaza' de la nueva propiedad del club de llevarse el equipo a alguna localidad vecina como Marbella, donde habitualmente veranea el príncipe, si no consiguen la concesión del estadio, un paso que jamás ha dado la corporación municipal. Trasladar el club a otro municipio podría tener como consecuencia que más de 500 niños se quedasen sin poder jugar al fútbol en Torremolinos. Este periódico ha podido confirmar a través de dos fuentes diferentes que, a día de hoy, existe una negociación con el ayuntamiento de otra localidad cercana para trasladar el club deportivo allí, donde sí les concederían el uso privado de todas sus instalaciones Y la pregunta de la afición del Juventud Torremolinos es la de muchas otras del fútbol modesto. Cuando aparecen este tipo de propietarios que ni asoman por el estadio de su club se suceden las dudas, ¿están realmente los dueños al corriente de todo lo que pasa en sus entidades? ¿Controlan los asesores las inversiones a su manera y ocultan a su dueño la realidad de la situación del club? ¿Tienen culpa las familias y niños perjudicados de la intromisión de este tipo de inversores? ¿Son conscientes los dueños que ponen el dinero de los incumplimientos de los pagos? La realidad es que, al final, los perjudicados y las preocupaciones siempre son para los aficionados y las familias que tienen a sus hijos jugando en el fútbol base. Un dolor de cabeza del que huyen los seguidores del Juventud Torremolinos.

