No le den más vueltas: la cifra de kilómetros recorridos fue la clave del Real Madrid contra el Manchester City
Hay una estadística en el fútbol moderno que se ha convertido en el termómetro de la intensidad: los kilómetros recorridos. Los equipos que más corren, en teoría, son los que más trabajan, aunque la verdad es que casi ningún entrenador piensa eso. Sin embargo, hay datos reveladores.
El Real Madrid corre menos que sus rivales. Siempre. O casi siempre. En la Champions League de esta temporada, solo contra el Mónaco en el partido que acabó 6-1 había recorrido más kilómetros que el equipo de enfrente (115 contra 113,8) la cifra más alta del conjunto español. En todos los demás encuentros, ganados o perdidos, el contador de los blancos fue el más bajo.
El cambio contra el Manchester City
Contra el Manchester City, el martes en el Bernabéu, algo cambió. El Real Madrid de Thiago Pitarch, de Tchouameni y un brutal Fede Valverde corrió más. 113,7 kilómetros frente a los 113,4 del equipo de Guardiola. Una diferencia ridícula en términos absolutos, en realidad es un empate técnico, puede que no sea más que un error de medida, sin embargo tiene más valor de lo que parece.
Porque el Manchester City no es cualquier equipo en esto de correr. En el partido de la fase Liga que ganó el Manchester City al Real Madrid de Xabi Alonso, el conjunto inglés cubrió 118 kilómetros. El Real Madrid, ese mismo día, se quedó en 111. Siete kilómetros de diferencia que probablemene, pese a lo que se quiera pensar, sí tuvieron que ver con el resultado final del encuentro aquella noche (1-2). "Hay que mirarnos a nosotros mismos, ya que no siempre salimos como hoy, con la intensidad, concentración y estar metidos al cien por cien", decía Courtois.
Hay entrenadores que piensan que, a veces, una cifra alta en kilómetros recorridos, sólo indica que estabas mal colocado y que has tenido que corregir demasiado durante el partido. Pero esos siete kilómetros del partido que perdió el Real Madrid eran un abismo, quizá el que reflejaba la distancia entre los dos equipos. El martes se cerró esa grieta y el Real Madrid igualó la intensidad del rival: "Me llena de felicidad el compromiso y el esfuerzo de este equipo. Que hayan creído en el plan que teníamos y que lo hayan llevado a cabo como lo han hecho todos los jugadores desde el principio hasta el final", contaba Arbeloa, más satifecho que nunca con los suyos.
La energía juvenil
Esto es lo que Arbeloa lleva intentando instalar desde el principio: que todos jueguen para todos, no para sí mismos. Es probable que la llegada de canteranos haya cambiado la energía del resto. "Arbeloa me pide aue no me queme el balón, que juegue como yo sé, que corra, que luche y eso es lo que trato de hacer siempre", decia después del encuentro Thiago Pitarch, el canterano que se ha hecho un sitio en el centro del campo. Su energía, su capacidad para estar en todas las zonas del campo fue contagiosa. Lo mismo sucedió con Fede Valverde, que fue interior y lateral derecho, pero también apareció por la izquierda y, por supuesto, fue el mejor delantero: "Acá nos tenemos que tratar como si fuéramos hermanos el uno con el otro, defendernos, ayudarnos y cuidarnos las espaldas", contaba, feliz, el uruguayo.

