David Villa (44 años): "Mi padre no hacía de entrenador, sino de formador"
Langreo aparece poco en los mapas grandes, pero en la memoria de David Villa ocupa todo el terreno. Apenas 4.000 habitantes, casas pegadas a la montaña y un campo de fútbol donde un niño pasaba las tardes corriendo detrás del balón. David Villa cuenta que tuvo una infancia "muy feliz" en Langreo, el diminuto pueblo asturiano de apenas 4.000 habitantes en el que nació hace 44 años.
El balón estaba siempre en el suelo y su padre cerca, observando. Los entrenamientos, los partidos, las tardes en el campo formaban parte de la misma rutina. Eso sí, siempre supervisado por su padre José Manuel, que era 'muy exigente con é'. Así lo ha contado el exfutbolista durante su última entrevista con el periodista José Ramón de la Morena: 'Yo pasaba más tiempo con él que con mis amigos, pero lo recuerdo con mucho cariño', asegura.".
Amor de padre
José Manuel Villa no hablaba demasiado, pero aparecía siempre a la hora exacta. Llegaba al campo, se quedaba cerca de la banda y miraba cada jugada como si fuese importante. El hijo jugaba sabiendo que alguien estaba midiendo cada esfuerzo.
"Mi padre no hacía de entrenador, sino de formador. Era muy exigente. Siempre me decía lo mismo: 'el tiempo que yo estoy contigo, se lo estoy quitando a tus hermanas por ejemplo'. Porque él siempre venía al entrenamiento, estaba conmigo y en los partidos. No puede ser que vengas aquí y no pongas el cien por cien, si no pones el cien por cien cerramos. Lo hagas bien, lo hagas mal o lo hagas regular a mí me da igual, pero tienes que dar todo lo que tienes", recuerda Villa.
El niño que quería bajar a la mina
Antes de pensar en estadios, Villa miraba el casco de su padre. El trabajo en la mina era lo normal en su entorno y la admiración por José Manuel tenía forma de oficio. La idea de ser futbolista ni siquiera aparecía en la conversación.
"Desde que tengo uso de razón, mi padre siempre ha sido mi ídolo. Bueno, sigue siéndolo en muchísimas cosas y yo siempre decía 'yo quiero ser minero, yo quiero ser minero. Voy a ser minero como mi padre'. Y después de ese accidente (uno que hubo en la minería en la que su padre trabajaba) ahí es cuando dije, 'no, vamos a buscarnos otra cosa que esto no es tan sencillo'", ha comentado entre risas.
La mina quedaba cerca de casa y marcaba el ritmo del pueblo. Los turnos, el sonido de las sirenas, las conversaciones en el bar al final del día. Villa creció en ese paisaje mientras empezaba a destacar en el campo. El fútbol llegó como alternativa antes que como sueño. El balón era un juego que poco a poco fue ocupando cada vez más horas. Lo que empezó como tardes en el campo acabó convirtiéndose en el camino que le sacó de Langreo.
Messi visto desde dentro
Villa vio a Leo Messi durante años desde la distancia. Los domingos por televisión, los partidos contra el Barcelona, los vídeos repetidos una y otra vez en programas deportivos. Cuando aterrizó en el vestuario del Barça en 2010, el jugador que conocía cambió de dimensión. "Yo siempre he dicho, y hay mil hemerotecas por ahí, que nunca he visto nada comparado a Leo. Es lo que han visto mis ojos. Es el mejor jugador del mundo. ¿Por encima de Maradona? Yo no vi a Maradona", arranca el Guaje al hablar del delantero argentino.
Los entrenamientos del Barcelona eran sesiones largas y muy técnicas. Allí Villa empezó a observar algo que la televisión no enseñaba. Cada ejercicio repetía la misma sensación. Recordó que "cuando llego al Barça, cuando ya no sólo veo a Messi los domingos por la tele o jugando en contra cuando me enfrentaba al Barça, te das cuenta en cada día de entrenamiento que lo que pensabas de él se multiplica por tres", explica.
La sorpresa no tenía que ver solo con los goles. Aparecía en ejercicios pequeños, en posesiones cerradas, en espacios donde la pelota parecía quedarse sin hueco. Messi seguía encontrándolo. Y revela "una anécdota muy buena que siempre digo: yo con Víctor Valdés tenía y sigo teniendo una relación fantástica y yo le decía si este chico viene un día y dice que quiere ser portero, te quita el sitio. Él se ponía a jugar de comodín en una posesión y jugaba mejor que Xavi o Iniesta, era algo fuera de lo normal. Se ponía de delantero centro y era el que mejor remataba de cabeza. Había que lanzar faltas y las metía todas. Yo marqué 49 goles y la mayoría salieron de sus botas. Además del talento, mentalmente y físicamente era diferente y lo demostró en el Mundial 2022 echándose a Argentina a la espalda en cada partido ya con años para ganar el Mundial".
Guardiola y la pizarra
El Barcelona de aquellos años tenía una rutina distinta a la que Villa había conocido antes. Los movimientos estaban medidos y cada ejercicio respondía a una idea táctica. El delantero empezó a fijarse en detalles que hasta entonces no habían ocupado demasiado espacio en su carrera. De esa etapa habló de Pep Guardiola, su entrenador de 2010 a 2012: "Todos los entrenadores me han ayudado desde niño, pero si tengo que destacar a dos es a Luis Aragonés por lo que me ayudó a nivel mental, motivacional y personal, el mejor que he tenido nunca porque con 15 segundos de charla te hacía invisible, y Pep porque es el que más me ha preparado tácticamente. Hasta llegar al Barcelona tácticamente no me habían exigido muchas cosas. Él lo hizo. Yo copiaba los movimientos de Pedro".

