¿Universidad Católica se Hizo la Víctima? 5 Razones que Delatan su Verdadera Estrategia
Hay algo fascinante en ver a un club ponerse el traje de víctima con tanta convicción. Con música de fondo, cámaras listas y guión aprendido de memoria. Universidad Católica lo hizo. Y lo hizo bien. Demasiado bien, quizás. Pero aquí viene la pregunta que nadie quiere hacerse en voz alta: ¿este drama tan impecable fue un grito genuino de indignación… o simplemente la jugada más rentable que tenían disponible? Porque en el fútbol ecuatoriano, la memoria es selectiva, los intereses son reales, y las casualidades, casi siempre, no lo son tanto. Sigue leyendo, porque esto tiene más capas de las que parece.
Universidad Católica: El Club que Descubrió la Ética Justo a Tiempo
Universidad Católica salió al ruedo con su mejor pose de club serio, pulcro y moralmente irreprochable. Indignación en el rostro, comunicado redactado con precisión quirúrgica, y una narrativa de víctimas que hubiera emocionado hasta al jurado más escéptico.
Perfecto. Impecable. Casi cinematográfico.
El problema es que la historia tiene memoria, aunque algunos prefieran que no la tenga. Y cuando uno revisa los archivos, encuentra que el historial de Universidad Católica también tiene sus propios capítulos incómodos. Capítulos que, curiosamente, no generaron tanta indignación en su momento.
¿Por qué ahora sí y antes no? Esa es la pregunta que todo observador honesto debería hacerse.
El Libreto Estaba Claro desde el Principio
Lo más llamativo de toda esta situación es que nadie fue tomado por sorpresa. El escenario estaba planteado con anticipación. Los protagonistas conocían el contexto. Y aun así, la reacción llegó con toda la potencia de quien descubre algo completamente inesperado.
Avisados con tiempo, con el libreto claro y aun así… drama total.
Eso no es indignación espontánea. Eso es producción. Y una producción bastante bien ejecutada, hay que reconocerlo. Cuando la actuación es tan convincente, uno tiene que preguntarse cuánto ensayo hubo detrás. Porque en el teatro del fútbol moderno, la improvisación ya no existe. Todo tiene un propósito. Todo apunta hacia algún lugar.
LigaPro 2020: Cuando la Memoria de Universidad Católica Falla Convenientemente
Aquí es donde la historia se pone verdaderamente interesante. Para hablar de ética en el fútbol ecuatoriano, hay que estar dispuesto a mirarse en el espejo. Y ese espejo, para Universidad Católica, refleja imágenes que quizás preferiría que el público olvidara.
Retrocedamos al año 2020. LigaPro. Un partido entre Universidad Católica y Barcelona SC que terminó 0-0. Un empate que, según las circunstancias, resultó conveniente para ambos equipos, aunque con objetivos distintos. Hasta ahí, nada extraordinario en el fútbol sudamericano, donde estos acuerdos tácitos tienen una historia tan larga como el propio deporte.
Pero el detalle que hace inmortal a ese episodio viene de boca del propio Luis Chicaiza: «Hubo cosas que no estaban bien». Una confesión tan directa como devastadora. No lo dijo un rival con rencor. No lo dijo un periodista con agenda. Lo dijo alguien que estuvo adentro.
El Jugador que Quiso Romper el Acuerdo y Fue Sacado del Campo
Y aquí viene el detalle que eleva la historia de anécdota a leyenda. Según lo relatado, hubo un jugador que, en medio de ese 0-0 «conveniente», tuvo el impulso de intentar anotar. De romper el acuerdo tácito. De jugar para ganar, que es, en teoría, lo que se supone que todos hacen.
¿Qué pasó con ese jugador? Fue sustituido. Sacado del partido. Reemplazado antes de que pudiera arruinar el guión que otros habían escrito.
¿Detalles menores? Solo para quienes tienen memoria selectiva.
Entonces, cuando Universidad Católica aparece hoy con su mejor cara de escándalo ético, cuesta no recordar aquel 0-0. Cuesta no preguntarse dónde estaba esa misma indignación en 2020. Y cuesta, sobre todo, tomarse en serio el rol de víctima cuando el historial cuenta una historia diferente.
La Demanda Económica: El Verdadero Destino de Todo Este Drama
Seamos directos. Porque en el fútbol, como en la vida, seguir el dinero suele revelar más verdades que cualquier comunicado oficial.
Si el objetivo real hubiera sido conseguir tres puntos sobre el terreno de juego, habría que tener árbitros. Y según todo indica, esa condición no se cumplía. No había árbitros. No había partido. No había puntos que pescar.
Entonces, ¿a qué venía tanto drama? ¿Para qué tanto teatro si la cancha estaba vacía?
La respuesta, para quienes no se dejan llevar por la narrativa de la indignación exprés, apunta en una dirección muy concreta: la demanda económica. Ahí sí hay algo que ganar sin necesidad de árbitros, sin necesidad de campo y sin necesidad de que el marcador favorezca a nadie.
Una demanda bien presentada, respaldada por la imagen de un club «agraviado» y transmitida por el canal correcto, puede valer mucho más que tres puntos en la tabla de posiciones. Es una jugada diferente. Más lenta. Pero potencialmente más rentable.
El Canal del Dueño: La Casualidad que Solo Sorprende a los Ingenuos
Y hablando de rentabilidad, no podemos ignorar el contexto mediático de todo esto. El partido en cuestión se transmitía por el canal del dueño del equipo. Un detalle que, en términos de narrativa, es oro puro.
¿Casualidad? En el fútbol moderno, las casualidades tienen apellido y dirección. Cuando la indignación se produce justo donde hay cámaras propias, cuando el drama se escenifica en el medio que te pertenece, cuando la audiencia ya está sintonizada… eso no es azar. Eso es estrategia de comunicación.
Y hay que reconocerlo: está bien ejecutada. El drama televisado, la postura ética impecable, la indignación en tiempo real. Todo servido en bandeja para una audiencia que, si no conoce el historial, puede perfectamente caer en la trampa del relato.
Cosas del fútbol moderno, como diría cualquier observador con la suficiente distancia para ver el cuadro completo.
¿Qué Dice Todo Esto del Fútbol Ecuatoriano?
Más allá de Universidad Católica y sus motivaciones, esta historia refleja algo más profundo sobre el estado del fútbol en Ecuador. Un ecosistema donde los intereses económicos y mediáticos están tan entrelazados con lo deportivo que, a veces, resulta casi imposible separar dónde termina el juego y dónde empieza el negocio.
Los clubes no son solo equipos. Son marcas, son activos económicos, son plataformas de poder. Y cuando ese poder se siente amenazado o ve una oportunidad, reacciona. No siempre con los mejores argumentos, pero sí con los mejores recursos disponibles.
El aficionado de a pie, el que paga su entrada o su suscripción para ver fútbol de verdad, merece algo mejor que este teatro. Merece competencia limpia, instituciones coherentes y, sobre todo, un poco más de honestidad sobre lo que realmente está pasando detrás de las cámaras.
Conclusión: El Drama Seguirá, Pero la Historia ya Está Escrita
Universidad Católica jugó su carta. Lo hizo con convicción, con recursos y con el escenario perfecto. Pero la historia es terca. Y el 0-0 de 2020, las palabras de Chicaiza y el jugador sacado por intentar anotar no desaparecen por mucho que el comunicado de hoy quiera eclipsarlos.
¿Víctimas o estrategas? El tiempo lo dirá. La demanda económica avanzará o no. Los puntos, en cualquier caso, no llegaron por la vía deportiva.
Lo que sí queda claro es esto: en el fútbol moderno, la indignación también se produce. Se programa, se edita y se transmite por el canal correcto. Y los que saben leer entre líneas, siempre encontrarán la verdadera historia detrás del drama.
Que cada quien saque sus propias conclusiones.
Preguntas Frecuentes (FAQs)
¿Qué ocurrió realmente en el partido de LigaPro 2020 entre Universidad Católica y Barcelona SC? El partido terminó 0-0 en circunstancias que el propio Luis Chicaiza calificó con la frase «hubo cosas que no estaban bien», insinuando que el resultado convenía a ambos equipos por razones distintas. El episodio más recordado es el de un jugador que fue sustituido supuestamente por intentar anotar y romper el acuerdo tácito, lo que convirtió ese empate en uno de los más comentados del fútbol ecuatoriano reciente.
¿Por qué se habla de una demanda económica en lugar de buscar los tres puntos en cancha? Según el contexto de los hechos, el partido no contaba con las condiciones reglamentarias para disputarse, incluyendo la ausencia de árbitros. Al no existir posibilidad real de obtener puntos sobre el campo de juego, la vía de la demanda económica ante los organismos competentes se convierte en la alternativa más concreta para obtener algún tipo de rédito de la situación.
¿Qué papel jugó el canal de televisión del dueño del equipo en todo este episodio? El hecho de que el partido se transmitiera por un canal vinculado al propietario del club generó cuestionamientos sobre la objetividad del relato mediático del incidente. Para muchos analistas, esta coincidencia refuerza la teoría de que la indignación pública fue, al menos en parte, una estrategia comunicacional diseñada para maximizar el impacto de la narrativa de «club agraviado» ante la opinión pública y las instancias deportivas.
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