El penalti de Youssef a Agoumé «es un contacto de fútbol»
El arbitraje de Iosu Galech Apezteguía en el Sevilla - Alavés del sábado en el Sánchez-Pizjuán continúa dando de qué hablar. En Nervión andan con las carnes abiertas esperando a la posible sanción que le puede caer a Matías Almeyda, expulsado del banquillo en el transcurso del segundo tiempo de dicho partido y que llegó a encararse con el colegiado del encuentro pidiéndole explicaciones de por qué lo sacaba del terreno de juego. Pero también había algunas jugadas que tanto jugadores como técnicos y sevillistas que estaban en el estadio nervionense o que vieron la imagen por la televisión veían polémicas y por las que se pidió penalti para el Sevilla. La principal fue la jugada en el minuto 32 de juego, aún con el 0 a 0 en el marcador, en la que se pidió penalti del defensor alavesista Youssef al centrocampista del Sevilla Agoumé. Dicha acción ha sido analizada por el Comité Técnico de Árbitros en su programa semanal 'Tiempo de Revisión' publicado a través de las redes sociales de la Real Federación Española de Fútbol. El CTA explica la jugada de la siguiente forma: «En una disputa dentro del área del Alavés, el delantero del Sevilla gana la posición y el defensa visitante intenta disputar el balón. Sin llegar a jugarlo, contacta en la parte posterior de la pierna del atacante, que cae al suelo. El árbitro interpreta que el contacto no alcanza el nivel de imprudencia necesario para sancionar penalti y permite seguir el juego. Según las reglas, una falta dentro del área debe sancionarse como penalti sólo si existe una jugada imprudente, temeraria o con uso de fuerza excesiva. Para el CTA, la jugada se trata de un contacto normal de fútbol, por lo que entiende que la decisión de campo es correcta. El VAR no interviene al ser correcta la decisión del árbitro» . Así las cosas, para el comité arbitral, aunque reconoce que Agoumé gana la posición y Youssef intenta disputar el balón sin llegar a jugarlo y contacta con la pierna del atacante, la jugada es entendida como un contacto normal de fútbol, dado que el colegiado navarro interpreta que el contacto no alcanza el nivel de imprudencia necesario por parte del defensor visitante para sancionar la acción como penalti.

