El Bodo Glimt avergüenza al Atlético
El Atlético necesitaba ganar y esperar lo que hicieran los demás. El resto cumplió con su parte de no ganar, pero el Atlético fracasó en lo suyo. Y cada vez fue haciendo más grande el agujero en el que se metía. Estuvo muchos minutos a un gol de clasificarse directamente para los octavos de final y ahorrarse una eliminatoria, pero no acertó con la portería. El Bodo Glimt, sí.
No es que no hubieran avisado los noruegos de que se tomaban en serio la visita. A los cinco minutos ya habían tenido dos ocasiones claras: una de Fet que despejó Giménez de cabeza y casi sobre la línea, y otra de Hogh.
No duró mucho ese impulso, hasta que el Atlético se relajó y comenzó a jugar al fútbol mejor de lo que es habitual, pero con la misma efectividad de siempre. Otro día para que Simeone hable de contundencia. Les faltó a los rojiblancos para convertir sus múltiples ocasiones en algo más que ese solitario gol de Sorloth de costumbre.
Jugó el Atlético con soltura en esa primera mitad que le permitía imaginar un marcador repleto de goles. Antes del gol de Sorloth ya habían anulado otro a Baena por fuera de juego. Estaba adelantado por poco cuando le mandó el balón Koke para que rematara de cabeza, pero adelantado.
Hubo también un gol de Julián, directo desde el córner, pero la pelota no estaba en juego y no valió. Sus compañeros estaban rodeando al árbitro para protestar cuando el argentino lanzó desde la esquina. Pero hubo más. Dos cabezazos de Nico González a la salida de un córner, por ejemplo. Se mueve muy bien el argentino en el primer palo para cazar los balones que le sirven desde la esquina. El portero del Bodo tenía las manos blandas, pero no lo aprovechaba el Atlético, que se estrelló con el larguero en un disparo de Pablo Barrios.
Lo intentaba todo el Atlético, que además se encontró con una buena versión de Julián Álvarez. Sigue sin encontrar el gol el «19» de los rojiblancos, pero ya asoma el fútbol. Antes del gol, puso una pelota en la cabeza de Sorloth que podía haber abierto antes el marcador. Pero estuvo ágil el guardameta noruego para despejar.
El partido no parecía llevar a otro camino que a una goleada del Atlético. Pero al equipo de Simeone le cuesta marcar y el Bodo Glimt también se estaba jugando la clasificación. Y mucho antes de que acabara la primera mitad encontró el empate en el gol de Sjovold.
Todo lo que el Atlético había intentado construir, se vino abajo. Y la cosa fue a peor en la segunda mitad. En el descanso la única excusa que las gradas del Metropolitano encontraron para aplaudir fueron los goles del Benfica que mostraba el videomarcador.
No tuvieron más motivos para calentarse las manos los aficionados rojiblancos. En la segunda parte, con espacios, el Bodo Glimt cumplió las amenazas. Simeone no acertó en eso de que el Atlético no dependía de sí mismo, pero sí en que el «10» del Bodo Glimt era el más peligroso. Hauge se puso a jugar, buscando casi siempre a Hogh, el delantero danés de su equipo. Encontró el gol el «9», pero no llegó en un pase de su compañero sino en una jugada ridícula en el área del Atlético, que permitió que los noruegos remataran hasta cuatro veces en el área.
Simeone movió el equipo para buscar soluciones. Adelantó a Llorente al lugar de Koke, porque el capitán no podía correr tanto y tan rápido para atrás como exigían los ataques noruegos. Pero el público no entendió, porque es difícil de entender, que Simeone quitara a Barrios para meter a Le Normand. En los últimos minutos y perdiendo 1-2 el Atlético jugaba con cinco defensas. Y Simeone se ganó la pitada del estadio con el cambio.
La pitada se repitió después del final del partido, pero a todo el equipo. Sólo aplaudía la afición del Bodo, el equipo que sí hizo lo que dependía de él para seguir adelante.

