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El Real Madrid, vivo y goleando, destroza al Mónaco (6-1)

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En el minuto 40 de la primera parte, en una jugada cerca de su área, Vinicius recogió un balón, quiso hacer un regate y acabó regateándose a si mismo, un poco absurdo. Entonces, empezaron unos leves silbidos, un amago, pero antes de que fuesen a más, el resto del público del Bernabéu empezó a aplaudir y fueron, a diferencia del pasado sábado, mucho más los que aplaudían que los indignados. Y más tarde, ya en la segunda mitad, Vinicius recibió en el área, fue escorándose, buscando un hueco y acabó metiendo el balón por la escuadra. Corrió al centro del campo para abrazar a Güler, que había robado el balón y a ellos se fueron uniendo todos los futbolistas para hacer una piña en torno al brasileño. Cuando acabó, cuando su mensaje quedó claro, Vinicius corrió la banda para abrazar a Arbeloa.

El enfermo ha salido del hospital, ha cicatrizado heridas, ha olvidado lo que pasó, aunque sabe lo que pasó y está, como se dice, vivo y coleando. Muy vivo, muy dispuesto. Tiene el alta. Ahora, pues, quién sabe.

Una fiesta, por fin

Porque llevan los madridistas buscando el suelo, ese lugar en el que no se puede caer más bajo y del que sólo se puede ir para arriba. Y sí, lo que sucedió contra el Levante, con la ruptura entre la afición y el equipo, sonó a bronca, pero también a fondo, a que ahí abajo no había nada más. Quedan más pruebas que hacerse claro, rivales que te van a radiografiar sin compasión y ante a los que hay que demostrar que todo está como debe. Pero eso vendrá luego (no muy tarde, este sábado en Villarreal), ahora hay que disfrutar del alta, como hizo el equipo contra el Mónaco. Por fin.

No ha habido muchas alegrías puras este año en el Bernabéu. Contra el Barcelona, cuando se ganó, todo acabó roto, la victoria frente al Valencia pasó como la espuma y la goleada última al Betis fue como correr con el freno de mano puesto. En cambio, el triunfo frente al Mónaco en la Champions no tuvo nubes: de repente, mira, el cielo despejado.

Ayudó, claro, el Mónaco, un equipo con demasiados problemas como para pensar que podía aprovecharse de los del Real Madrid y cuyo delantero titular es Ansu Fati. El fútbol es tan vertiginoso que ya no nos acordamos de que iba a ser Messi. El futuro es así de indescifrable.

Tiró mucho el Mónaco, quizá demasiado, pero el Real Madrid pasó por encima con facilidad (pero ha habido rivales peores que el conjunto de la Liga francesa y no ha pasado el Madrid por encima. No, para nada).

Vuela el Real Madrid

Voló el Madrid, fue solidario, y encontró el camino al gol. Fue vertical, ordenado y estético, como el segundo gol. Fue un Madrid con futuro. Y eso que parecía lleno de parches: con Valverde en una banda y Camavinga en la otra; y en la segunda parte, Tchouameni de central. Es decir, los tres centrocampistas físicos fuera de posición y el Madrid acabó jugando con Güler, Ceballos y Bellingham en el medio.

Y Mastantuono en la banda derecha, esa zona del campo que más rota y que tiene pinta de que va a ser suya a poco que mantenga el nivel. Xabi confió en él, se lesionó y esa relación no fue todo lo buena que debió. Pero el argentino tiene más fútbol del que mostró en sus primeros encuentro. Contra el Mónaco presionó como siempre, pero además marcó un gol que puede suponer un cambio importante en su carrera blanca. Rodrygo estaba bien antes de lesionarse, Brahim va a volver con más ganas de jugar tras lo sucedido en África, pero Mastantuono puede ganarse el puesto. Arbeloa le premió por su segunda parte contra el Levante y en una de las primeras jugadas, empezó la jugada en la que nació el primer gol de Mbappé.

Goles de Mbappé

Era el minuto 4, no había habido pitos: las cosas, y esta es la noticia, iban bien.

El segundo gol fue una confirmación de que hay cosas que son y no se puede hacer nada: Camavinga es un lateral izquierdo que puede dar mucho, más que centrocampista, parece y Güler es el mejor futbolista que tiene el equipo para lanzar a los de arriba. Lo era con Xabi, pero el entrenador vasco fue perdiendo la fe según el peso del turco en los partidos iba decayendo. Fue pareja de Tchouameni y después de Ceballos, centrocampista puro. Es como volver a empezar. A ver si está vez es para quedarse.

Los dos goles al descanso ya anunciaron que el clima había cambiado definitivamente. El Madrid dominó el partido a ratos y cuando no, estaba Courtois.

Y por si acaso, la segunda mitad fue de celebración pura, aunque parezca increíble tras lo que se vio en Liga. Pero marcó Mastantuono para coronar su noche, se marcó el Mónaco, porque, en fin, ya que estamos; hizo un gol Vinicius para cerrar el peor episodio como madridista y acabó marcando Bellingham y lo celebró con unos gestos de las manos hacia su boca como si estuviese bebiendo.

El fútbol está tan lleno de mensajes que no es fácil contextualizarlos todos.

Y también hizo un tanto el Mónaco para demostrar que al Madrid le llegan aún con facilidad y que para Villarreal, otra vez, vuelve a tener un problema más que serio en defensa.

Pero eso, decíamos, ya se verá. Queda. No disfrutaba el Real Madrid del presente desde hace mucho. Acabó el partido y hubo aplausos.

Real Madrid - Mónaco: jornada 7 de la fase de grupos de la Champions League, en vivo online

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