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La Real Sociedad baja al Barcelona a la tierra y le gana (2-1)

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La Real Sociedad retrató la fragilidad defensiva del Barcelona y le bajó a la tierra de LaLiga cuando más cerca tenía volar el equipo de Flick. De repente, lo que en Madrid, por La Castellana era un incendio sin bomberos cerca, se ha convertido en una esperanza a la que agarrarse. Acaba de empezar la segunda vuelta de LaLiga y el Barcelona ya ve al Real Madrid a un punto. Entonces, si el Madrid está en crisis, en qué está el equipo de Flick.

Pues en cierto desconcierto. Por el VAR que fue, justamente, evitando las jugadas de ataque del equipo culé y, sobre todo, porque defensivamente, los de Flick son el espejo roto de lo que son en ataque. Le anularon tres goles en San Sebastián, lanzó hasta tres veces al palo, empató el gol que había marcado en la primera parte Oyarzabal y vio cómo Guedes marcaba el segundo un minuto después del empate. Es el Barcelona, imprevisible, voraz en ataque, torpe en defensa, líder, en fin, pero ya no tanto.

El VAR, protagonista

La noche en Anoeta fue un partido que el Barcelona sintió como suyo casi desde el primer minuto y que, sin embargo, se le escapó en cuanto la Real encontró el modo de tocar su punto más frágil. El equipo de Flick tuvo balón, remates, madera y dominio estadístico. La Real, en cambio, tuvo algo más útil en este tipo de partidos: uun portero decisivo y una eficacia casi cruel cuando el rival se creyó a salvo.

El relato empezó torcido para todos desde la primera jugada. Oyarzabal marcó antes del minuto uno tras un centro de Guedes, pero estaba en fuera de juego. Era un aviso: la Real no iba a esconderse del todo, aunque eligiera replegar. El Barcelona, sin embargo, salió a mandar con el colmillo afilado. Fermín encontró portería en el minuto 7 en una recuperación alta y un derechazo ajustado. Gil Manzano revisó la acción en el monitor y anuló el gol por una falta previa de Dani Olmo sobre Kubo.

El Barcelona insistió por fuera, hizo daño con Lamine Yamal y acumuló llegadas. También se equivocó en lo que no suele perdonar un equipo grande: falló ocasiones claras. Dani Olmo remató alto una de las más limpias tras un pase raso de Lamine. Ferran se topó con Remiro. Y cuando la pelota entró, volvió a salir del marcador. De Jong empujó a la red en el 21, pero estaba adelantado. Lamine cazó un balón suelto en el área pequeña en el 28 y también se lo anularon por fuera de juego tras revisión. En media hora, el Barcelona había marcado tres veces y no había celebrado ninguna.

En ese escenario, la Real vivió como viven los equipos que se sienten inferiores con el balón: esperando una sola salida limpia. Los números lo describen con crudeza: el Barcelona acumuló alrededor de 400 pases por poco más de 140 de la Real en un tramo de partido.

Remiro, el héroe

Remiro se convirtió en el héroe. Primero, en una parada a un zurdazo de Lamine buscando el palo largo. Después, en otra intervención decisiva a Ferran ya en la segunda parte. Y más tarde, en una manopla monumental a Lewandowski a bocajarro que frenó el empate cuando el Barcelona empezaba a creer.

Y entonces llegó el gol que cambió la noche: oase largo de Joan García, recuperación de Zubeldia, la carrera de Guedes, el cambio hacia Kubo, devolución, centro y Oyarzabal en el segundo palo. Volea abajo, zurda poderosa, 1-0.

La segunda parte mostró el mismo patrón. La Real buscaba serenarse sin balón, recuperar, respirar, alargar las posesiones lo justo. El Barcelona salió con más agresividad y con una sensación de urgencia que se notaba en cada llegada. Dani Olmo se encontró dos veces con el palo en dos acciones consecutivas, una tras un centro raso que cruzó el área y otra en un remate desviado por Remiro. .

Más amenaza del Barcelona

Flick movió el árbol a la hora de juego sin alterar el dibujo: entraron Cancelo, Lewandowski y Rashford. La intención era evidente: más amenaza. Y el equipo lo consiguió. Lamine siguió tirando del carro. Ferran volvió a chocar con Remiro. Y la Real empezaba a pagar el esfuerzo. Turrientes fue amonestado, Aramburu también, y el partido se llenó de pequeñas faltas que eran oxígeno para unos y ansiedad para otros.

ras los tres goles anulados, el Barcelona encontró un gol válido. Centro exquisito de Lamine Yamal y remate poderoso de Rashford en el segundo palo. 1-1 en el 69. Flick lo celebró con rabia, como quien siente que al fin el partido vuelve a su cauce. Pero ese cauce duró un suspiro. Porque el Barcelona, en cuanto se vio igualado, volvió a exhibir su defecto más peligroso: su fragilidad defensiva en las segundas jugadas y en el área propia.

Un minuto después, la Real marcó el 2-1. El origen fue una parada de Joan García a bocajarro a un remate de Carlos Soler. En la continuación, Soler centró y Guedes, de volea, marcó casi a portería vacía.

Locura final

A partir de ese golpe, el tramo final fue el de un asedio con grietas. El Barcelona acumuló centros y remates. Koundé estrelló un cabezazo en el larguero tras un centro de Cancelo, el tercer impacto en los palos. Cubarsí salvó bajo el larguero un disparo de Barrenetxea con Joan García fuera de sitio, una acción que pudo sentenciar el partido. Oyarzabal perdonó el tercero con un cabezazo en plancha completamente solo en el segundo palo. La Real, que había vivido encerrada, también encontró espacios para matar.

La Real necesitó poco para castigar; el Barcelona necesitó mucho para empatar. Carlos Soler fue expulsado. Pasaban cosas, no pasaba nada. LaLiga está muy viva.

Real Sociedad - Barça: jornada 20 de LaLiga EA Sports, en vivo online

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