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Banderas y uniformes nazis, y camisetas de Hitler: la estela del racismo en las gradas del fútbol italiano

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La ola de episodios racistas encadenados en las últimas semanas evidencian una vez más el problema de las autoridades para erradicar este tipo de incidentes de los estadios de Italia , una mancha que arrastra históricamente el fútbol de un país en el que, durante las últimas décadas, se han repetido los insultos y ataques a futbolistas por el color de su piel. Una nación en la que la división geográfica norte-sur desata también conductas discriminatorias de los ultras. Solo en este mes de abril, equipos como Juventus, Lazio y Roma ya han sido castigados con el cierre parcial de gradas o sanciones económicas por la intolerancia de sus radicales. La reincidencia demuestra que esas medidas sancionadoras son insuficientes para extirpar la lacra de la xenofobia, según se lleva denunciando desde años en Italia. «Hay un problema con la infravaloración del racismo. En muchas ocasiones, hasta en los informes arbitrales y de la Federación no hay ni rastro de los cánticos racistas que sí escuchan miles de personas en las gradas», aseguraba en 2019 el experto en derecho deportivo Angelo Cascella después de que en Cagliari se imitara el grito del mono cada vez que el interista Romelu Lukaku tocaba el balón. Como si el reloj se hubiera detenido, el gigante belga del Inter volvía a sufrir hace escasos días la ira de un sector de la hinchada de la Juve en un duelo copero. «La historia se repite. Espero que la liga actúe esta vez», reclamó el delantero en sus redes sociales. «Sabremos identificar a los culpables, excluyéndolos de por vida de los estadios», fue la respuesta de la Serie A , organizadora del torneo. La sanción se quedó en el cierre un partido de la tribuna sur del estadio turinés. Noticia Relacionada Fútbol estandar Si Pánico en la Champions: El día que los ultras convirtieron Nápoles en un infierno Ángel Gómez Fuentes Indignación en Italia por los disturbios entre radicales locales y del Eintracht en la jornada de la Champions Ese acoso a Lukaku provocó un fuerte impacto fuera del país y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino , lo calificó de inaceptable, reclamando sanciones deportivas estrictas. Armas existen para ello. También para los árbitros porque el Código de la Federación de Fútbol italiana les otorga la posibilidad de dar por terminados los partidos en los que se registran casos de racismo. Hijo de Hitler, el nombre que luce en su espalda un aficionado del Lazio ABC Pero no solo Lukaku. La lista de jugadores que han sufrido este tipo de insultos de las gradas en los últimos años es amplia. El italiano Balotelli, el marfileño Kessié, el senegalés Koulibaly , el camerunés Anguissa y los franceses Umtiti y Matuidi , todos ellos futbolistas negros, son solo algunos de los que sufrieron el trauma del acoso racista. «Tienen un problema y muy grave, y no solo por el caso de Lukaku. También con los seguidores de la Roma llamando gitano a Stankovic o de la Lazio realizando cánticos antisemitas», explicaba hace unos días Toni Padilla, periodista deportivo que conoce como nadie los entresijos del fútbol italiano, durante una presentación de su 'Unico Grande Amore', un viaje por el país a través de su fútbol. Dos casos ocurridos solo unos días antes que el del belga y resueltos con sanciones criticadas en Italia por ser poco ejemplares. Al club lazial se le cerró un sector de la grada, decisión que quedó en suspenso durante un año. En el caso del equipo vecino de la capital, el gesto de Mourinho desde la banda pidiendo a los ultras que cesaran los gritos dirigidos a Stankovic suavizó el castigo y el asunto quedó zanjado con 8.000 euros de multa. «El racismo es insoportable en todas partes, pero especialmente en un campo de fútbol», lamentó Andrea Adobi, ministro de Deportes. Componente geográfico La xenofobia y la discriminación no son un fenómeno reciente y en este país también tienen un tinte geográfico. En los tiempos de esplendor del Nápoles, en el final de la década de los 80, Maradona conoció de cerca el odio de aficiones del centro y norte de Italia. El equipo sureño liderado por el argentino era recibido en muchas visitas con pancartas con frases como 'Bienvenidos a Italia' o 'Fuerza Vesubio', en referencia al volcán que está al lado de Nápoles y que destruyó la ciudad de Pompeya. En otros mensajes se resaltaba la supuesta suciedad de los habitantes napolitanos y los radicales lanzaban barras de jabón al terreno de juego. Fanatismo como el de un radical del Lazio que en el derbi ante la Roma del pasado mes de marzo lució una camiseta con una llamativa serigrafía en la espalda (Hitlerson, hijo de Hitler). En este caso, el club actuó con contundencia, vetando de por vida al aficionado. En la grada contraria, la Policía identificó a un seguidor romano vestido con un uniforme de soldado alemán de la Segunda Guerra Mundial.

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