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Mucho cuidado con la ceremonia inaugural del Mundial

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El mundo se divide en dos grupos de personas: los aficionados al fútbol -en diferentes grados de pasión- y aquellos que lo ignoran o incuso lo detestan. En cualquier caso, la atención de unos y otros suele coincidir un día cada cuatro años, el de la fecha inicial del campeonato en el que selecciones de todos los continentes se juegan la corona universal de este deporte. La Tierra deja de girar, se detiene y vuelve los ojos hacia la ceremonia de inauguración. Música, color, folclore, arte, emoción, danza e infinitas expresiones más han dado forma a las ideas aprobadas por el comité de cada país organizador y plasmadas sobre el césped antes del comienzo del primer partido. Lógicamente, en 21 ediciones ha habido inauguraciones sobrias, espectaculares, polémicas, aburridas, brillantes, sorprendentes... Dada su audiencia universal, estas ceremonias han provocado millones de reacciones contrapuestas en todos los puntos cardinales del planeta y por ello forman parte indisociable del la Copa Mundial de fútbol. No es fácil engendrar un tinglado así. Y menos en 1930 , año en el que Uruguay organizó el primer Mundial. El país suramericano quiso celebrar con un torneo internacional el centenario de su independencia, pero se encontró con un boicot de casi toda Europa instigado por Inglaterra. Los ingleses ni entendieron ni admitieron que la Federación Internacional (FIFA) les hurtase la opción de firmar el nacimiento de tan importante campeonato siendo ellos los inventores de ese deporte. Además, América estaba muy lejos, así que finalmente solo viajaron Francia, Bélgica, Yugoslavia y Rumanía . El primer día del torneo no pudo hacerse una inauguración en condiciones… porque no había nada que inaugurar. La idea original era construir un monumental estadio -de nombre obvio: Centenario- donde estaba previsto jugar todos los partidos, pero las abundantes lluvias retrasaron las obras. Así que el domingo 13 de julio se tuvieron que disputar en dos veteranos campos de Montevideo, sin más parafernalia y a la misma hora (15:00h), los primeros encuentros: Francia-México (4-1) en el Pocitos, estadio (ya desaparecido) del club Peñarol; y Estados Unidos-Bélgica (3-0) en el Parque Central, sede del club Nacional. Finalmente, el viernes 18 de julio la selección de Uruguay inauguró el Centenario con una victoria ante Perú (1-0). Allí jugaría todos los partidos del torneo y allí, ante casi 70.000 enfervorizados espectadores, se proclamaría primer campeón del mundo. Tampoco hubo ceremonia inaugural cuatro años después en el Mundial de Italia 1934 . El campeonato se disputó en formato de eliminación directa. Los 16 participantes jugaron una ronda inicial de octavos de final, todos el mismo día –domingo 27 de mayo- y a la misma hora (16:30h) en estadios de ocho ciudades italianas. El más recordado es el Italia-Estados Unidos (7-1) disputado en Roma, inolvidable por las imágenes del saludo fascista que, formados en el centro del campo, realizan los futbolistas italianos… y los componentes del trío arbitral. Uno de estos era el español Pedro Escartín , que ejerció de juez de línea. El gesto político fue recibido con satisfacción y correspondido por el mismísimo Benito Mussolini , dictador presente en el palco del estadio Nacional del Partido Nacional Fascista. Simbología nazi La política volvió a marcar la tercera edición del campeonato, organizado por Francia en 1938 . Alemania acababa de invadir Austria y, por tanto, se 'anexionó' también para su selección a los futbolistas del entonces potente combinado austriaco. De poco le sirvió. El Mundial repitió por última vez el formato de eliminación directa, y fueron precisamente los germanos quienes abrieron el torneo ante Suiza el sábado 4 de junio (los demás partidos de octavos se jugaron el día 5). El encuentro finalizó, prórroga incluida, 1-1. Cinco días más tarde, en el desempate, vencieron los suizos (4-2). El público francés que acudió al Parque de los Príncipes de París , escenario de ambos partidos, no ocultó su animadversión hacia los alemanes, quienes lucían la cruz gamada en el escudo de sus camisetas y realizaban el saludo nazi cuando formaban en el centro del campo antes del pitido inicial. Los aficionados galos animaron a Suiza, abuchearon a los germanos y celebraron la derrota de estos cantando La Marsellesa, su himno nacional. Tras el largo y triste paréntesis como consecuencia de la Segunda Guerra Mundial , en 1950 Brasil acogió el cuarto Mundial de fútbol. Y puede decirse, aun cayendo en la redundancia, que inauguró el concepto de ceremonia inaugural pese a que, en comparación con lo que vendría en lustros posteriores, fue un modesto y simbólico acto previo al Brasil-México (4-0), primer partido disputado el 24 de junio. Color, petardos y palomas Celebrado en un escenario mayúsculo, Maracaná , así lo describió en su crónica «cablegráfica» Carlos Pardo, jefe de Informaciones del 'Mundo Deportivo': «En medio de un ambiente realmente fabuloso empieza, en la tarde de hoy, el Campeonato del Mundo de fútbol… Media hora antes de empezar el encuentro en el campo había unas 75.000 personas. Diez minutos antes de comenzar una gran multitud se ha abalanzado a las puertas de entrada al campo y gracias al gran número de las mismas, el público ha podido encontrarse en sus asientos a la hora prevista, calculándose en 130.000 el número total de espectadores que han presenciado este partido. Casi todos visten trajes veraniegos de vivos colores, lo que da una nota simpática de color. El estadio está ya totalmente terminado y solamente una pequeña parte de la zona popular, acordonada por la policía, no ha sido ocupada. El público de las zonas populares, lo que nosotros diríamos la general, entretiene la espera tirando ruidosos petardos. En altos mástiles figuran Izadas las banderas de la FIFA, Brasil y Méjico. Cuidan de la información unos quinientos periodistas de todo el mundo y la marcha del partido es transmitida por unas cien emisoras... Fueron lanzadas cinco mil palomas que se hallaban en cajas pintadas de color verde y atendidas por tropas brasileñas. En este momento sonaron 21 cañonazos, con los que se saluda el comienzo del Campeonato». El verdadero bombazo retumbaría allí mismo casi un mes después, el 16 de julio, cuando Uruguay se proclamó bicampeona mundial en el último partido del torneo disputado ante la selección local. Pero esa, la del archiconocido 'Maracanazo', es otra historia. Cuatro años después, la voluptuosidad 'brasileira' dio paso a la seriedad helvética. Y el Mundial de Suiza 1954 arrancó con la precisión y sobriedad propias del país centroeuropeo. «Con tiempo gris se verificó la inauguración de los Campeonatos Mundiales de Fútbol, Copa Jules Rimet , en el estadio de La Pontaise (Lausana) –comienza la noticia de la agencia Mencheta publicada en ABC -. El presidente de Suiza. M. Rodolphe Rubattel, que inauguró oficialmente el torneo, dio la mano a los jugadores de las selecciones de Francia y Yugoslavia, que se hallaban formados en el centro del campo. Hicieron brevemente uso de la palabra el presidente helvético, el de la FIFA, M. Jules Rimet, y el de la Federación de Atletismo y Fútbol de Suiza». No hubo más ceremonial. De hecho, además del Yugoslavia-Francia (1-0), ese mismo miércoles 16 de junio se jugaron -también a la misma hora (18:00h)- otros tres partidos de la fase de grupos: Brasil-México (5-0), Austria-Escocia (1-0) y Uruguay-Checoslovaquia (2-0). De Suiza a Suecia 1958 con idéntica formalidad inaugural, en este caso escandinava. Y monárquica. «Cincuenta y tres mil espectadores -número escaso si se compara con las multitudes que acuden a los estadios españoles, ingleses o italianos- asistieron a la ceremonia inaugural del VI Campeonato Mundial de Fútbol –informaba ABC- Presidieron el Rey Gustavo Adolfo y la Reina Luisa , acogidos con ensordecedoras aclamaciones… y las representaciones de los demás participantes en el torneo fue muy vistoso y largamente aplaudido. El Rey declaró el Campeonato abierto con esta frase pronunciada en inglés y en lengua sueca: «Tengo un gran placer en inaugurar el Campeonato Mundial de Fútbol y deseo que constituya el más, rotundo éxito'. S. M. Gustavo Adolfo bajó al terreno de juego y estrechó, la manos a los jugadores suecos y mejicanos». Era domingo, 8 de junio, y además de ese inaugural Suecia-México (3-0) jugado a las 14:00h en el estadio Rasunda de Solna, se disputaron otros siete partidos, todos a las 19:00 horas. Algo similar ocurrió en el Mundial de Chile 1962 . El 30 de mayo (a las 15:00 h) se jugaron cuatro partidos, el primero de cada uno de los grupos. Fue una inauguración especialmente emotiva en un país que justo dos años antes –mayo de 1960- había sido sacudido por un terremoto que provocó 2.000 muertos y afectó directamente a unos dos millones de habitantes. : «Que el triunfo corone a los que lo merezcan por sus aptitudes morales y físicas. Yo declaro abierto el Campeonato del Mundo de 1962», sentenció Jorge Alessandri , presidente de la República de Chile ante las 77.000 personas que abarrotaban el estadio Nacional de Santiago para asistir al Chile-Suiza (3-1). La ceremonia de inauguración de este séptimo campeonato dio comienzo con un festival de canciones y danzas chilenas. Así se contó en ABC : «Mientras los graderíos terminaban de llenarse, los 'huasos' (campesinos) con ponchos multicolores, anchos sombreros y grandes espuelas de plata han ofrecido al público canciones populares y la danza 'la cueca'... A las 14:10 los cadetes, de la Escuela Militar Bernardo O'Higgins, en uniforme de gran gala, hicieron su entrada en el terreno de juego… cuando saltó al campo el conjunto chileno se levantó un inmenso clamor, acallado luego por los gritos tradicionales de los hinchas chilenos de 'Ceache i, chi chi chi, le le le. Viva Chile'». Perro y héroe En 1966 Inglaterra organizó por fin el Mundial de 'su' deporte, pero rozó el más grande de los bochornos cuando cuatro meses antes del comienzo del campeonato alguien robó la Copa Jules Rimet durante una exposición en Londres. Afortunadamente, una semana después de la desaparición un perro, de nombre Pickles , halló en un jardín el trofeo que se entrega al campeón del mundo. Su dueño, David Corbett, que le había sacado a pasear, recibió una recompensa de 6.000 libras esterlinas (6.800 euros). Los dos fueron invitados de honor en la inauguración y en la final, celebradas ambas en Wembley . El 11 de julio se vivió en el estadio londinense una «bella jornada de apertura solemne con la presencia de S. M. la Reina Isabel en el estrado de honor, colocado al lado del terreno de juego… y después entró en el terreno y saludó a los jugadores de los dos equipos. Banda de granaderos, muchachos uniformados formando delegaciones simbólicas de los dieciséis países participantes, desfile, formación, himnos y, por fin, el juego». Inglaterra y Uruguay empataron a cero. Poco espectáculo ajeno al guión habitual se vio también en México 1970 . La ceremonia inaugural comenzó a las 11 de la mañana del 31 de mayo en el estadio Azteca de la capital, poblado por más de 100.000 espectadores. «Desfilaron las banderas de los 135 países afiliados a la FIFA. A continuación, 16 grupos de 22 muchachos precedidos por una bella muchacha con los uniformes de cada nación clasificada para esta fase final, con bandera nacional y pancarta», informó 'El Mundo Deportivo'. Tras las pertinentes alocuciones de las autoridades políticas y deportivas, «las representaciones de los 16 países participantes volvieron a desfilar abandonando la cancha, mientras los 'porras' -grupos de hinchas organizados en orfeones- iban turnándose en sus gritos de ánimo a Méjico». A continuación se jugó el México-Unión Soviética (0-0). Los organizadores del Alemania Federal 1974 decidieron innovar. El título de la crónica de ABC lo resume con precisión: «Brillante y folklórica ceremonia inaugural de la Copa del Mundo, bajo la lluvia, en el Waldstadion de Francfort ». Gilera, jefe de la sección de Deportes y enviado especial, transcribió así -«por teléfono»- lo sucedido aquel 13 de junio : «Como campeón del mundo 1970 le fue concedido al equipo brasileño el honor de ser uno de los equipos del encuentro de apertura, tras la brillante y folklórica ceremonia de presentación de los dieciséis países participantes. En dieciséis medios balones, como dieciséis conchas, colocados en el terreno de juego, se encerraban los grupos folklóricos, y cada cinco minutos se rompía la cascara de ese medio balón y actuaba el grupo folklórico correspondiente de cante y de baile. Empezó Yugoslavia con un baile típico popular y acabó Brasil con un grupo tropical de Río de Janeiro, un número de revista musical con siete negras ligeras de ropa, que sería la mejor exhibición brasileña en esta jornada, mejor, desde luego, que el equipo que después empataría (0-0 con Yugoslavia). Fue larga la exhibición, porque eran 16 los países. Cuando acabaron, entraron en el terreno de juego dos mil niños y niñas que dibujaron con sus cuerpos, vestidos de blanco, el emblema del Mundial, el WM-T4». El espectáculo inaugural fue tan largo como peculiar en el Mundial de Argentina 1978 . La ceremonia previa al Alemania Federal-Polonia (0-0) tuvo lugar el 1 de junio en el estadio Monumental de Buenos Aires , capital de un país que sufría bajo el gobierno de una dictadura militar. El acto se desarrolló a ritmo de diferentes marchas militares y, de ahí la peculiaridad, se escucharon proclamas relativas a la «construcción de la paz». «Se inauguró el Mundial 78 con un mensaje del Papa Pablo VI y un padrenuestro rezado por el arzobispo de la capital, Juan Carlos Aramburu. El presidente Videla y los integrantes de la Junta Militar entraron poco después de las seis y media de la tarde (hora española) en el abarrotado estadio del River Plate . Según informa Efe, en la ceremonia inaugural desfilaron representaciones de las dieciséis delegaciones participantes con sus banderas, y al frente de cada una marchaba un joven con atuendos nacionales típicos», se lee en la hemeroteca de ABC . La paz de Picasso Y cuatro años después, a las 20:00 horas del 13 de junio de 1982 , «un mensaje por la paz, representado por la paloma de Picasso, fue lanzado desde el Nou Camp a todo el mundo en la ceremonia inaugural del Campeonato del Mundo de Fútbol de España 1982 … que revistió una gran dignidad y en ella se mezclaron los elementos folclóricos y musicales de las distintas regiones españolas con números ejecutados por atletas. La bandera de España portada por un joven fue largamente aplaudida al hacer acto de presencia en el terreno de juego. Tras ella, las de los restantes países participantes en el Campeonato... En la magnífica ceremonia inaugural se soltaron 22.500 globos con los colores de España y de la FIFA… La presencia de los Reyes y la posterior alocución de apertura de Don Juan Carlos fueron acogidas con fuertes aplausos por un público ejemplar y correcto en todo momento que llenaba las gradas del estadio del Barcelona ». Junto al Rey Don Juan Carlos y la Reina Doña Sofía , estaban en el palco el entonces príncipe Felipe y las infantas Elena y Cristina de Borbón ; Leopoldo Calvo Sotelo , presidente del Gobierno; el presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol ; la ministra de Cultura, Soledad Becerril ; y el presidente del Comité Olímpico Internacional, Juan Antonio Samaranch , entre otras autoridades. Todos ellos presenciaron también el primer partido del torneo, Argentina-Bélgica (0-1). España había marcado el camino para explorar nuevas vías de arte y espectáculo en las ceremonias inaugurales, y los organizadores del Mundial de México 1986 lo aprovecharon para diseñar una apertura llena de color y alegría el 31 de mayo en el estadio Azteca : música, folclore, banderas, lluvia de miles de papelitos de colores y, por supuesto, abundantes dosis de rancheras y mariachis. A continuación, Italia y Bulgaria empataron a uno ante los 120.000 entusiastas espectadores en el encuentro inicial del campeonato. Menos entusiasmo, al menos en la prensa española, suscitó la inauguración de Italia 1990 , el 8 de junio en Milán. En ABC se lee que «no deparó nada espectacular aunque si fue, cuando menos, breve. En veinte minutos se liquidó el compromiso y todo el mundo quedó contento». Todo el mundo… menos Fabián Ortiz, firmante de la crónica en 'El Mundo Deportivo'. Titulada «Pase de modas con olor a fútbol», el subtítulo avisa -«todas las alusiones a la representación española, un puro tópico»- y el primer párrafo remata: «El modelito de las chicas que nos representaban era, claro, típicamente español, aunque lo más español que debe haber visto Gianfranco Ferré , el diseñador encargado de crear la vestimenta de los 'equipos' europeos' seguramente sea un avión de Iberia. Por el tópico, digo. Sólo faltó el toro, las castañuelas y una enorme tortilla de patatas en lugar del globo con flores que presidía la ceremonia desde el círculo central del Giuseppe Meazza ». Como era previsible, la apertura del Mundial de Estados Unidos 1994 fue puro show americano. Son capaces de hacer espectáculo incluso de un error garrafal de la estrella de la tarde. El 17 de junio, Diana Ross , además de cantar, tenía que marcar un penalti en una portería que seguidamente se desarmaba para dejarla pasar camino del escenario. La famosa cantante llegó corriendo hasta la pelota, se detuvo, hizo un par de 'paradiñas', pateó con la derecha… y falló. Golpeó el balón, y este se fue fuera por el lado del poste derecho. Hubo risas entre el público que llenaba el estadio Soldier Field de Chicago , pero «aquí no ha pasado nada». El guión siguió su desarrollo previsto con banderas, colorido, más estrellas - Oprah Winfrey, John Secada, Richard Marx y Darryl Hall-, música, discursos y, por supuesto, el himno nacional estadounidense. A continuación, Alemania ganó 1-0 a Bolivia. Ese mismo día también se estrenó la selección española ante Corea del Sur (2-2). El partido se jugó en el estadio Cotton Bowl de Dallas , donde hubo una ceremonia inaugural paralela. Por supuesto, también a la americana: indios, vaqueros, música country, banderas y el baile de las animadoras (cheerleaders). Violencia callejera en París Más atípica o, mejor dicho, única, fue la apertura del Mundial de Francia 1998 . Por primera vez se realizó en un escenario ajeno al torneo: las calles de la capital gala. El 9 de junio , «París estalló en una gran fiesta que transformó su clásica fisonomía en un escenario multicolor. Cuatro gigantescas figuras, de veinte metros de altura, que representan los colores primarios partieron desde diversos enclaves estratégicos de la Ciudad de la Luz… seguidos de un cortejo formado por 4.000 bailarines, músicos, acróbatas y malabaristas pertrechados por futuristas disfraces. No obstante, la fiesta no fue completa pues jóvenes alborotadores lanzaron botellas y objetos contundentes contra la Policía. El balance de los incidentes fue de 25 policías heridos y 23 personas detenidas». La ceremonia de Francia 1998 ABC Al día siguiente, el estadio de Saint Denis vivió una segunda inauguración. Ante 80.000 espectadores, el césped se transformó en un inmenso jardín con enormes insectos de colores, capullos gigantes y flores con grandes balones de fútbol. Tras el espectáculo, el encuentro Brasil-Escocia (2-1) abrió el campeonato. La edición de 2002 fue muy especial. Histórica y pionera. Fue la primera del siglo XXI, la primera celebrada en Asia y la primera organizada al alimón por dos países: Corea del Sur y Japón . La ceremonia inaugural se celebró el 31 de mayo en el estadio Mundialista de Seúl . En cuanto a su desarrollo, «vista una, vistas casi todas –opinaba Enrique Ortego en ABC- Colorista, animada, original... pero larga. La música, la danza y los fuegos de artificio al servicio de un mensaje: es posible y deseable el entendimiento entre todos los pueblos, entre todas las razas, entre todos los credos». Menos común fueron los silbidos y el sonoro abucheo del público –más de 60.000 espectadores- durante el discurso de Joseph Blatter , quien solo dos días antes había sido reelegido presidente de la FIFA pese a las acusaciones sobre presuntas prácticas fraudulentas y corruptas en el desempeño del cargo. Y tras la sorprendente bronca, el primer bombazo deportivo: Francia, campeona del mundo, perdió 0-1 ante Senegal en el partido que abrió el torneo. El siguiente Mundial regresó a Europa y a Alemania , esta vez unificado en un solo país. El 9 de junio de 2006 tuvo lugar en el estadio de la Copa Mundial de Múnich una apertura «redonda», según Ramiro Villapadierna, corresponsal de ABC . «Unas breves palabras presidenciales, un pequeño espectáculo con 1.400 bailarines y músicos, el negro de Pelé y el blanco de Claudia Schiffer portando una Copa del Mundo contra el racismo, los inevitables tamborileros bávaros maniobrando folclóricamente y el rock patrio de Herbert Gronemeyer ofrecieron un acto inaugural como deberían ser todos, expeditos y campo libre al balón». Como anécdota, fue todo tan germano y tan medido que «hasta el error de que un corista perdiera un zapato estaba previsto 'para relajar el ambiente', según el director del espectáculo». A la fiesta se unió la selección alemana, que inauguró el apartado deportivo ganando 4-2 a Costa Rica. El sonido de las vuvuzelas El año 2010 fue, futbolísticamente, inolvidable. Porque el Mundial viajó por fin al continente pobre, África, y porque lo ganó España . La cita de Sudáfrica merecía una inauguración doble. La primera fue un macro concierto en el que participaron estrellas internacionales y locales de la música –Juanes, Lira, Hugh Masekela o Black Eyed Peas- y, por supuesto, Shakira, quien acompañada por grupos de baile africanos interpretó 'Waka Waka', el popular himno oficial del torneo. Un día después, el 11 de junio, quienes pudieron sortear el enorme atasco y llegaron a tiempo al Soccer City de Johannesburgo asistieron al espectáculo de ritmos y danzas africanas y al sobrevuelo sobre el estadio de varios cazas militares y de aviones de hélice realizando acrobacias. Después, las selecciones de Sudáfrica y México jugaron y empataron (1-1). Por encima de los sonidos de la ceremonia previa y del encuentro inicial, el mundo conoció y escuchó el constante y estridente ruido de las vuvuzelas, una especie de largas trompetas que se convirtieron en elemento habitual durante todos los partidos del torneo. Noticias Relacionadas estandar Si Fútbol El primer gran escándalo del Real Madrid: su delantero estrella se fugó a Cuba en un barco Ángel Luis Menéndez estandar Si baloncesto Las nueve canastas de Fernando Martín en la NBA: cuando un español era mal mirado en USA Ángel Luis Menéndez Vida y alegría fue lo que intentó transmitir la inauguración del Mundial de Brasil 2014 , en un espectáculo pleno de colorido, flores, naturaleza y samba a cargo de artistas y bailarines de todas las edades. Jennifer López, Pitbull y la brasileña Claudia interpretaron 'We are one', canción oficial del torneo. Sin embargo, el discreto guión general y, sobre todo, el deficiente sonido, no acabaron de convencer a los espectadores del Arena Corinthians de Sao Paulo. Mucho más contentos les dejó después la victoria de Brasil ante Croacia (3-1). Jennifer López, en Brasil 2014 La ceremonia del Mundial de Rusia 2018 destacó por sus efectos y coreografía. Las 78.000 personas presentes el 14 de junio en el estadio olímpico Luzhniki de Moscú estaban entusiasmados con la actuación de Robbie Williams , la soprano Aida Garfullina y el arpista Alexander Boldachev cuando, en el tramo final de la misma, el cantante británico hizo una peineta con el dedo corazón de la mano izquierda a escasos centímetros de una de las cámaras que estaba transmitiendo en directo para millones de telespectadores de todo el planeta. Se montó la mundial, nunca mejor dicho, y ardieron las redes sociales. Hubo mil especulaciones sobre la razón de tan feo gesto, aunque la más extendida fue la de una respuesta de Williams a las duras críticas que había recibido desde que se conoció que iba a actuar en «el Mundial de Vladimir Putin (presidente de Rusia presente ese día en el palco y muy aclamado por sus paisanos)». Una semana más tarde, el propio cantante avivó aún más la llama con su peculiar explicación sobre la peineta: «Faltaba solo un minuto para el pitido inicial del partido. Estaba bajo mucha presión porque no sabía si iba a poder terminar, así que simplemente hice la cuenta atrás de un minuto». Volviendo al acto de apertura, otros protagonistas fueron Íker Casillas, que portaba la Copa del mundo, y Ronaldo , quien entregó el balón del partido inaugural, en el que Rusia vapuleó (5-0) a Arabia Saudita.

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