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Cala y Diakhaby, dos versiones que chocan

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Cala se defendió ayer de la acusación de racismo por parte de Diakhaby, dos días después (porque según el jugador así lo quiso su presidente, Manuel Vizcaíno) del bochornoso incidente que paralizó durante unos minutos el Cádiz-Valencia y con un claro mensaje: «No sé si se lo ha inventado o me entendió mal, pero es todo un circo y un linchamiento». Continúa por fascículos el último esperpento del fútbol español, iniciado con un tema tan contundente como el racismo y que ha acabado en una amalgama de redes sociales, tonos altos y una pronunciada distorsión. Cala reclamó su presunción de inocencia mientras Dhiakaby, a través de Twitter y desde Valencia, reiteraba que el jugador del conjunto andaluz le había llamado «negro de mierda». Cala, de nuevo en Cádiz, aseguraba que había dicho «déjame en paz». «Después de ver el vídeo del presidente del Valencia, junto a su jugador al lado, yo espero que inmediatamente fuera a los juzgados a denunciarme. Porque yo sí voy a denunciar», aseguró Cala en su comparecencia. Diakhaby se reitera El central francés, que no se había pronunciado hasta la fecha, expuso ayer que, después de que ambos equipos se retirasen a los vestuarios, un jugador del Cádiz transmitió a Diakhaby y a los valencianistas que si había la posibilidad de que si Cala se disculpaba se retomase el encuentro: «Mis compañeros y yo dijimos que no, que las cosas no son así y que no puedes hacer algo y excusarte y dejarlo pasar. Yo hoy me siento bien, pero me ha dolido muchísimo, es la vida», explicó el galo. «Cala podría denunciar a todas las personas (incluido el propio Diakhabi) que hubiesen afirmado que profirió esa expresión y aquellas que le hubiesen tachado de racista, ya que esto vulnera el derecho al honor y podría traducirse en un delito de injurias», explica a ABC Irene Aguiar, asesora jurídica y especialista en derecho deportivo. La jurista también asegura que en caso de que no haya evidencias de que se produjese la expresión, siempre, en el ámbito federativo, prevalecerá la presunción de inocencia. «En caso contrario, las sanciones del ámbito deportivo español son duras comparadas con otros países en lo profesional», explica Aguiar. En 2012, John Terry fue sancionado con 220.000 libras y cuatro partidos de sanción. Cala, como mínimo y si se demuestra la acción, podría estar dos años sin jugar. Los comités Pese a lo expuesto ayer, serán, en caso de que se presente una denuncia por parte de cualquiera de los actores implicados (incluido La Liga), el comité de Antiviolencia del CSD y el Comité de Competición de la RFEF los que definan el destino del incidente. El equipo che ha pedido por escrito al organismo de la RFEF que se abra un expediente extraordinario para investigar el incidente, además de recurrir la tarjeta amarilla que Diakhaby recibió como consecuencia de sus protestas y tras el encuentro con Cala. Por su parte, el ente dirigido por Javier Tebas prosigue con una investigación paralela. La Liga, gracias a la desgraciada consecuencia de que no haya público en los estadios a causa del coronavirus, tiene monitorizados prácticamente todos los audios del partido. En una primera revisión de ellos no se han encontrado evidencias de un insulto racista. Por eso, han decidido enviar los sonidos a varias empresas especializadas con el fin de que estas puedan reducir el sonido ambiente y potenciar las voces de los jugadores.
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