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Miguel Indurain: «En el ciclismo de ahora acaban más estresados»

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Miguel Indurain (Villava, 1964) disfruta de la Titan Desert sin tensiones. Este año se cumplen 30 de su última temporada como profesional y la presión por la victoria ya la olvidó. Ahora sonríe, disfruta de la comida y de la compañía. Ha venido al desierto a homenajear a August Pascual, un amigo recientemente fallecido, el hombre que formó el equipo Kosner-Saltoki, el que le descubrió la Titan. Indurain atiende a los fans, ciclistas o acompañantes, siempre con una sonrisa. A su lado no falta su hermano Pruden, que sigue cuidándolo igual que cuando lo ayudaba a ganar Tours. Fueron cinco y está bien. Así lo explica en esta entrevista, el resultado de una charla con Efe, As, Ciclismo a fondo y LA RAZÓN.

Ahora que se cumplen 30 años de su última temporada como profesional, ¿qué recuerdos le vienen?

A mí me gustaba la profesión. Dura, es una profesión dura, peligrosa, pero a mí me gustaba competir, me gustaba hacer bici. Y lo asumía. Fue una época intensa. Mucho jaleo, mucho viaje, pero hacía lo que me gustaba. Tengo bonitos recuerdos de esos años.

¿Se fue más agotado mentalmente o físicamente?

Un poco de todo. Empecé con 19 años. El primer año hice Vuelta, Tour y Tour del Porvenir. Y más carreras. Y los últimos años hacía casi 38.000 kilómetros. 35, 38. No tuve ninguna lesión, no tuve ningún año de esos que te rompes la clavícula, te paras unos meses, te recuperas. Yo todos los años estaba ahí y al final eso quema. Diez años bien hechos en cualquier deporte profesional te queman, tanto mental como físicamente.

Después de retirarse en la Vuelta, ¿cuánto tiempo tardó en volver a coger una bici?

Yo siempre he seguido. Esa misma semana ya andaría en bici. En invierno no, en invierno la cuelgo. Si hace un día espléndido, igual salgo. Es bonito. Pero yo todos los años hago muchos kilómetros. Unos años más porque tengo algún compromiso, otros años menos. Pero no acabé de dejar la bici. Hay gente que ha dejado la bici y no ha vuelto a montar. Yo siempre he hecho bici.

«El primer Tour es en el que menos te enteras, pero es del que mejor recuerdo tengo»

¿Cuántos kilómetros hace al año ahora?

No cuento ya. El Garmin lo llevo. Me marca las pulsaciones, sobre todo miro el corazón. A veces te picas, te vienes arriba y hay que tener cuidado. Lo llevo para eso. El reloj debe de guardar todo, pero no le echo una mirada. Vatios no tengo. Tengo pulsómetro y ya notas también si te estás pasando. La cosa esta moderna te lo hace más fácil. Y hay que controlar un poquito, no pasar y venirse arriba. Me pasó aquí en la Titan, me piqué con estos a la salida y luego miro y digo, joder, vamos a parar un poco.

¿Cuánto de cerca estuvo de firmar por la ONCE?

Querían hablar conmigo. Lo que pasa es que les dije primero tengo que decidir si sigo o no sigo. Me fui de vacaciones. Y ya no hablo con ellos porque dije que lo dejaba.

¿De cuál de sus victorias guarda mejor recuerdo?

Del primer Tour. La primera victoria del Tour. Estuve con Perico en el 88, dentro del equipo, pero cuando llega el Tour, el primer Tour... Es en el que menos te enteras, porque te llevan ahí de un lado para otro. Había ganado etapa en Cauterets, en Superbagneres... En el primer Tour que corrí anduve ahí metido y casi consigo una etapita y tal, pero no lo gestionaba bien. Tuve que aprender un poquito. Yo gané etapas en el 89 y en el 90. En el 89, el año que Perico llegó tarde a Luxemburgo, ahí gané en Cauterets. Me mandó atacar, no venía, no venía, le vigilaban mucho, y gané. Y luego gané en el 90. No tiene nada que ver ganar una etapa con ganar un Tour. Es otra historia, otra movida.

¿Alguno de esos Tours los podía haber ganado?

No, no ganar, no, porque una cosa es que vayas al Tour a ayudar a alguien, vas relajado, descansas bien. Si te quedas un día no pasa nada, nadie te ataca porque saben que no vas a disputar. Eso te da tranquilidad. Ya cuando vas con un objetivo, te metes en carrera, los rivales te vigilan y tú mismo tienes esa tensión. Descansas peor. Es completamente diferente cuando vas a ver qué pasa o cuando vas a disputar: la presión del equipo, los compañeros... Es otra historia.

«Pogacar tiene un puntito más. Con la mentalidad y el momento dulce que tiene, es difícil batirlo»

¿Qué le parece la aparición de una nueva figura como Seixas?

Van saliendo figuras nuevas, cada vez más jóvenes, por todos los lados. No solo en Francia, sino en España, Italia, en Bélgica, en todos los sitios salen chavales jóvenes. Y es el futuro del ciclismo. Antes siempre había que esperar un poco, aprender la profesión y ahora ya en otras categorías aprenden a hacer los esfuerzos. No solo en el ciclismo, en todos los deportes salen antes y que salgan nuevas remesas está bien.

¿Puede Seixas ser un rival para Pogacar?

Pogacar tiene un puntito más. Hay gente que se le intenta acercar. El año pasado también le ganaron alguna. Ya saben cómo corre, le están pillando un poco el tranquillo. Pero con el equipo que tiene y con la mentalidad y ese momento dulce en que está ahora, es difícil batirlo. Y el Tour Seixas no sé si lo hará.

¿Cree que debería ir con 19 años?

Los demás ya hemos ido. Yo en el primer año de profesionales ya fui al Tour. Pero una cosa es ir a ver lo que es el Tour y otra cosa es que tenga que ir a disputar. Yo hice una semana o 15 días no sé cuánto hice mi primer año. Vas viendo cómo es el Tour, porque cada carrera es diferente. También en Francia están muy ilusionados. Si va y no hace nada o se retira igual ya no es lo mismo. No sé, disputar el Tour con 19 años, con 3 semanas duras... Hay que poner un poco de calma en todo.

¿Es demasiado exigente el ciclismo ahora mentalmente para los corredores?

No te lo puedo a decir porque no estoy. Pero todo el mundo dice que sí, que hay mucha información, muchos datos, mucho control de todo, de comidas, del esfuerzo que has hecho. De repente el esfuerzo que has hecho te programa la cena. Está todo ya como muy establecido. Eso cansa. Rindes más, pero te fatiga mucho más. Ha habido casos como el de Dumoulin y otros corredores. Más que físicamente acaban un poco más estresados o cansados de todo este ritmo de competición que tienen que llevar. Pero está puesto así. Los chavales empiezan ya desde los 16. Un compañero aquí tiene hijos que están corriendo en esas categorías y están ya con dietas, con entrenamientos específicos. Cuando llegas a profesional ya estás un poco saturado. Ahora lo que veo es que acaban todos un poquito cansados de todo lo que es el tema profesional.

No cambiaría haber corrido en su época por correr ahora.

Nosotros también respecto a la época anterior le dimos una vuelta con la alimentación, con los entrenamientos, con el manillar. Intentas mejorar. Siempre en esto del deporte cada vez intentas mejorar, rendir más, recuperar mejor, todo. Y éstos le han dado un plus más y cada año le van dando en material, en comida, en recuperación. Cada año se le va dando una vueltecita. Pero eso, claro, tiene sus pros y sus contras. Eso es lo difícil.

¿Cuántos kilos perdió para empezar a subir?

Pues yo acabé con 80. En 80 andaba yo. En 80 un año llegué a bajar a 79, pero perdí un poco de frescura. Solía pesar 87 kilos antes.

"En mi época en pretemporada cogía cinco o seis kilos. Teníamos tres meses de vacaciones"

Ahora no engordan, no suben de peso, pero en su época había mucho cambio de estar corriendo a estar en pretemporada.

Sí. En nuestra época tenías tres meses de vacaciones. El primer mes te controlabas un poco, pero luego ya coincidía con Navidades y subías. Tampoco tenías prisa en entrar a las primeras carreras en plena forma. Nosotros íbamos entrando, dependiendo del objetivo que habías planificado para la temporada. Desde diciembre empezábamos a entrenar. Sin prisa, pero disponible. No había la presión que hay ahora, que la primera carrera tienes que ir a disputar. Entonces íbamos a un ritmo más relajado en ese aspecto.

Cogía peso, entonces.

Yo sí, yo cogía unos 5 o 6 kilos. Pero yo no, todos. Era la época de eso. Unos un poco más, un poco menos, Perico cogía uno, porque tampoco engordaba mucho. Pero el resto, en tres meses... Se acababa la temporada después de Lombardía y ya no había competición hasta Ruta del Sol.

¿Le daba envidia Perico en eso?

Era su forma, su metabolismo y su estructura... Come, pero no engorda mucho. Yo prefiero engordar. Si hay que trabajar, entrenar, es otra historia. Pero prefiero aprovechar lo que metas para dentro

Ahora, con todo tan medido, ¿se pierde un poco la posibilidad de disfrutar del ciclismo?

Eso no te puedo decir, porque no estoy ahí. Son etapas más cortas también. Nosotros teníamos etapas muy largas y te da tiempo un par de horas a hablar un poquito. Pero claro, tienes que ir atento. Hoy en día como son etapas más cortas salen y van a lo suyo. Es lo que veo por la tele. También ahora están con el inglés. En esa época entre el castellano, el italiano y el francés hablabas un poco con todos.

"Antes no teníamos desarrollos. Subías a base de fuerza. Ahora suben por agilidad"

Por la tele, como espectáculo, ¿te gusta que haya un vencedor prácticamente ya predeterminado?

Está todo muy controlado. Estos equipos grandes tienen gente hoteles controlando toda la información, el aire y tal. Está todo muy controlado. La tecnología está ahí, la gente de los equipos la emplea para bloquear la carrera como a ellos les gusta. La verdad que sí, que son situaciones muy repetitivas, . No cambian mucho los ganadores en las carreras salvo los esprinters, que ahí sí que hay un poquito más de incertidumbre. El resto de las carreras, entre diez corredores, lo tienen copado. Diez o cinco. Pero el espectáculo es bueno. Cómo va, cómo lo pelean... Igual es más para la gente que entiende un poquito de ciclismo, que ve un poco la jugada, cómo se mueven, cómo hacen el trabajo de equipo. Antiguamente veías más peleas, más cambios de corredores.

¿Usted en su mejor momento ganaría ahora a Pogacar?

No, no lo sé. Andaríamos peleados. Todo cambia, bicicletas, desarrollo... Antes subíamos a base más de fuerza porque no había desarrollo. Yo tengo las bicis en casa, teníamos un 21 [de piñón], hacíamos el Tour con 21. El 23 lo ponías en Lagos de Covadonga. Luego ya el 25 lo pusimos para el Mortirolo. Y no había desarrollo. Subías a base de fuerza y ahora suben con agilidad, lo entrenas, tienes desarrollo. Todo cambia y te tienes que adaptar al desarrollo. No lo sé. A mí me gustaban más etapas largas. A partir de 200, ahí me defendía mejor. Ahora estas etapitas de 120, de 140. Para eso tendría que hacer un poco de rodillo antes para calentar. Pero los entrenamientos también han cambiado. Yo les veo cuando voy a Alicante cómo entrenan, cómo repiten series. Nuestros eran entrenamientos más de horas. Más horas porque necesitabas para las etapas que eran muy largas. Tenías que entrenar de diferente forma. Las contrarrelojes eran de 70 kilómetros. Estos tienen veintipocos. Todo ha cambiado.

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