Ciclismo en tierra y Pogacar en las nubes
El esloveno Tadej Pogacar vive muy cerca de las nubes o esa es la sensación que deja cada vez que se sube a su caballito de acero para dominar carreteras, caminos y alturas del mundo de los humanos, porque él no parece de este mundo, tal como nuevamente hizo al coronarse por cuarta ocasión —tercera consecutiva—, en la clásica Strade Bianche.
Hace mucho rato que Pogi soñó con estrenos de temporada como este, que sigue siendo el «ensueño» de muchos ciclistas, como el jovencísimo francés Paul Seixas, inconmensurable a sus 19 años, pegado a la rueda del esloveno, hasta que este «reventó» la carrera durante la escalada al monte Sante Marie y se quedó en solitario cuando aún restaban 78 kilómetros de competencia.
Pogacar se lanzó a tope, escoltado por el espigado Seixas, único capaz de resistir el ataque del de Klanec, pero cuyo gran esfuerzo acabó pasándole factura y le posibilitó al aguerrido mexicano Isaac del Toro (22 años) darle alcance, este último compañero del gran campeón en el UAE Team Emirates-XRG.
En una demostración de fuerza y técnica digna de los elegidos, Pogy llegó a rozar los dos minutos de ventaja en Le Tolfe, otro icónico punto de la carrera, a falta de poco más de 60 kilómetros, respaldado por sus escuderos del UAE, en particular el suizo Jan Christen (21 años) y el propio Del Toro, quienes «apagaron» todos los intentos de captura del escapado, pese a los nombres de quienes se trataba: el campeón olímpico británico Tom Pidcock, el estadounidense Matteo Jorgenson, el francés Romain Grégoire, el veterano belga Wout van Aert, el danés Andreas Kron y el irlandés Ben Healy.
Todo quedó entonces visto para sentencia a excepción de quiénes completarían el podio, que se decidió en favor de Seixas y Del Toro. Sublime y resistente el francés, pues el mexicano no le dio un solo relevo en la punta, más el oriundo de Lyon traía combustible de reserva para subir primero en Santa Caterina, que evitó el 1-2 para el UAE.
Siena al completo levantó los brazos nuevamente para recibir triunfante a Pogacar en la Piazza del Campo. Seixas se interpuso entre este y Del Toro, pero los de UAE sonrieron hasta el delirio, pues el esloveno aterrizó en la temporada como ya se ha hecho costumbre: en la cima del podio.
El «nuevo Caníbal» volvió a enfundarse un dorsal 147 días de haberle puesto el cierre a la temporada precedente y lo hizo sobre el sterrato de la Toscana, donde ganó por primera vez en 2022 y que ahora suma su cuarto éxito para desempatar con el mítico suizo Fabián Cancellara en lo más alto de un palmarés que ya ocupa en solitario.
Antes de este triunfo, ya constituía para los citadinos su gran referente de la prueba y por ello la decisión de dar su nombre a uno de los tramos más emblemáticos: el Colle Pinzuto.
La temporada apenas inicia. Marzo reserva varias clásicas, pero para Pogacar su siguiente cita será en La Classicissima, uno de los dos monumentos que se le resisten —el otro la París-Roubaix, conocido como el «Infierno del Norte»—, cuya edición 117 tendrá su pistoletazo de salida en la pequeña ciudad lombarda de Pavia el próximo 21 de marzo.
Luego seguirán otra terna de los llamados monumentos: el Tour de Flandes (5 de abril) —lo ha conquistado en dos ocasiones—, la París-Roubaix (12 de abril) y el Lieja-Bastoña-Lieja (26 de abril), que ha ganado tres veces.
Con el Tour de Francia en el intermedio del año —única de las grandes vueltas en que participará Pogacar—, el esloveno cerrará el quinteto de estas anheladas pruebas ciclistas con el Giro de Lombardía —la «clásica de las hojas muertas» por correrse siempre en el otoño—, el más escarpado de los monumentos, disputado en montaña pura.

