torneos sub-elo.
No quería tener que escribir, porque creo que demasiada gente opina tonterías en internet y que el valor de la mayoría de las comunicaciones/conversaciones es pragmático o no es, pero es que me causa repugnancia tanto torneo sub-elo con tanto dinero.
Torneos por edades, para menores, mayores, por supuesto. La naturaleza manda.
Pero ¿qué ventaja se supone que tiene un jugador de mucho elo sobre un jugador de poco elo?
1. "Es que los emparejamientos son más fáciles cuando tienes mucho elo". Los emparejamientos los hacen los árbitros, no los jugadores. No tengo por qué responder sobre un trabajo que no hago.
2. "Es que tú ya has ganado muchas veces, deja que gane yo". Si yo juego con un jugador mucho mejor que yo y me gana cien veces, él no me debe nada. En cada partida empezamos a jugar dieciséis contra dieciséis. Por más veces que me gane, yo seguiré empezando cada partida con las mismas piezas que él. Esto no pasa en la vida. Tú no compites con un banquero dieciséis contra dieciséis. En la vida vas ganando piezas o perdiendo piezas, y esto es así para todo y para siempre. Pero, si tienes la suerte de jugar contra Anand, sabes que al inicio él tendrá las mismas piezas que tú. Curiosamente, yo creo que esto es una de las cosas que más molesta a tanto advenedizo. "Yo tengo que hacerme un nombre en mi comunidad, consolidar mi posición. No puedo perder con un "boniato".
3. Y lo más importante. "A los maestros les dan condiciones económicas en los torneos". En la medida en que se me pueda considerar maestro, "maestrillo", o, más bien, "maestropeado", he de decir que JAMÁS he pedido condiciones económicas para jugar un torneo, ni siquiera que no se me cobrara la inscripción. Si yo juego un torneo porque quiero invertir un dinero para ganar más es asunto mío, no juego por honores ni aplausos. Y no voy a ser tan advenedizo como para incluirme entre los verdaderos maestros. Estoy seguro de que nadie que haya llegado a gran maestro empezó en el ajedrez pensando en el dinero, sino fascinado por el juego en sí.
Decir, además, y esto no se dice, pero se sabe, que cuando algunos organizadores (no todos, tampoco lo sé) han dado condiciones económicas a los profesionales con dinero que no era suyo, sino de subvenciones municipales o como sea, ha sido por pescar en río revuelto algún porcentaje, y no estoy hablando de un "problema del tres por ciento", sino de mucho más, seguro. Esto lo saben todos los profesionales pero callan. Hay que seguir viviendo.
Torneos por edades, para menores, mayores, por supuesto. La naturaleza manda.
Pero ¿qué ventaja se supone que tiene un jugador de mucho elo sobre un jugador de poco elo?
1. "Es que los emparejamientos son más fáciles cuando tienes mucho elo". Los emparejamientos los hacen los árbitros, no los jugadores. No tengo por qué responder sobre un trabajo que no hago.
2. "Es que tú ya has ganado muchas veces, deja que gane yo". Si yo juego con un jugador mucho mejor que yo y me gana cien veces, él no me debe nada. En cada partida empezamos a jugar dieciséis contra dieciséis. Por más veces que me gane, yo seguiré empezando cada partida con las mismas piezas que él. Esto no pasa en la vida. Tú no compites con un banquero dieciséis contra dieciséis. En la vida vas ganando piezas o perdiendo piezas, y esto es así para todo y para siempre. Pero, si tienes la suerte de jugar contra Anand, sabes que al inicio él tendrá las mismas piezas que tú. Curiosamente, yo creo que esto es una de las cosas que más molesta a tanto advenedizo. "Yo tengo que hacerme un nombre en mi comunidad, consolidar mi posición. No puedo perder con un "boniato".
3. Y lo más importante. "A los maestros les dan condiciones económicas en los torneos". En la medida en que se me pueda considerar maestro, "maestrillo", o, más bien, "maestropeado", he de decir que JAMÁS he pedido condiciones económicas para jugar un torneo, ni siquiera que no se me cobrara la inscripción. Si yo juego un torneo porque quiero invertir un dinero para ganar más es asunto mío, no juego por honores ni aplausos. Y no voy a ser tan advenedizo como para incluirme entre los verdaderos maestros. Estoy seguro de que nadie que haya llegado a gran maestro empezó en el ajedrez pensando en el dinero, sino fascinado por el juego en sí.
Decir, además, y esto no se dice, pero se sabe, que cuando algunos organizadores (no todos, tampoco lo sé) han dado condiciones económicas a los profesionales con dinero que no era suyo, sino de subvenciones municipales o como sea, ha sido por pescar en río revuelto algún porcentaje, y no estoy hablando de un "problema del tres por ciento", sino de mucho más, seguro. Esto lo saben todos los profesionales pero callan. Hay que seguir viviendo.

