El ajedrez como entrenamiento mental para España
Unai Simón y Dani Olmo juegan al ajedrez en el autobús camino del estadio. Un ritual que se repite antes de cada partido y que los dos jugadores de la selección aprovechan para preparar el encuentro. «Quitando el tema del ajedrez, que uno gana, otro pierde, nos picamos un poco, pero el foco está única y exclusivamente en el partido. A veces hablamos de cómo salir de la presión, de cómo le puedo ayudar yo desde mi posición, de cosas que pueden suceder en el campo», explica Dani Olmo.
El jugador del Barcelona practicaba casi a diario cuando jugaba en el Leipzig, donde el ajedrez era una afición mucho más común entre sus compañeros. Allí fue mejorando su nivel y desde entonces no falta el ajedrez en su maleta para las concentraciones. Él y Unai son los que más juegan, aunque no los únicos, dentro de la selección. Dani Carvajal, ausente en este Mundial, también se enganchó al ajedrez. David Raya es otro gran aficionado al tablero y Martín Zubimendi, aunque ahora juega con menos frecuencia, llegó a ser campeón guipuzcoano alevín de ajedrez. Sus profesores le veían futuro, pero abandonó la competición para dedicarse por completo al fútbol. «Empezó como un hobby con mis amigos, quizás a mí se me daba mejor que a ellos y yo seguí un poco más hasta que llegó esa victoria», contaba Zubimendi en una entrevista para los medios de la Federación hace algo más de un año. «En los Juegos Olímpicos, Unai Simón me tenía frito y me decía de jugar todos los días, hasta que me cansé de perder. Con Dani Olmo también puedo jugar», añadía.
El mediocentro de la selección, que aún no ha debutado en el Mundial, explicaba también las similitudes entre los dos deportes. «Es un juego que te exige tenerlo todo controlado. En los dos deportes el centro del campo es importante porque te marca mucho el estilo de juego», decía.
De los beneficios de jugar al ajedrez habla la psicología. «Los juegos de estrategia siempre son aliados para mejorar situaciones de aprendizaje y ayudar a resolver conflictos», explica Mariana Primavera, psicopedagoga nacida en Argentina y con más de 25 años de residencia en España. Es beneficioso para los niños en fase formativa, pero también para los adultos. Requiere pensamiento y disciplina.
«El ajedrez como juego permite concentración, anticipación, evitar distracciones, resolver problemas, elaboración de estrategias, identificación de patrones, planificación de jugadas, desafíos, control de la impulsividad, tolerancia a la frustración y flexibilidad cognitiva», enumera. «Vinculado al deporte podríamos decir que la posibilidad de desarrollar estrategias y memorizar jugadas van muy unidas al desempeño deportivo.
No estaría de más hablar de la autorregulación emocional que permite el juego», añade. «Hay palabras que me parecen importantes: observación, anticipación, dificultad o conflicto, organización», destaca Mariana.
La anticipación y la observación son importantes para los porteros. Puede que no sea casualidad que Unai Simón y David Raya sean dos de los aficionados al ajedrez dentro de la selección. «El discurso de Unai Simón siempre me llama la atención», confiesa la psicopedagoga consultada por LA RAZÓN. «Desde una claridad, desde una postura muy tranquila que puede estar asociada o se puede vincular con lo que permite este tipo de juego, aunque el ajedrez se distingue bastante de los otros [juegos de estrategia]. En consulta lo distingo mucho». Y añade el silencio como una de las cualidades del ajedrez. «El silencio, la espera, sostener en el tiempo algo que tiene que ver con la paciencia también». Cualidades necesarias para los porteros pero también para el estilo de la selección, marcado por la posesión de la pelota y la paciencia para esperar el momento justo para hacer daño al rival.
Según algunos estudios, el ajedrez sirve también para desarrollar la creatividad por la necesidad de encontrar respuestas diferentes a patrones repetidos. El ajedrez, explica Primavera, favorece las funciones ejecutivas, «las que ordenan, las que tienen que ver con el desarrollo del pensamiento».
«Se trabaja con la inhibición, el descontrol, el impulso, la memoria del trabajo, la flexibilidad cognitiva, esto del conflicto, de regular, de ir para atrás, de volver, y así es como aprendemos. Frente a ese conflicto que se presenta uno recalcula, introduce, incorpora, lo vuelve a practicar, lo practica, lo practica y ahí aprendemos», dice.
«Tenemos la planificación y la organización y la planificación emocional. Tiene que ver con el desarrollo del pensamiento y nos explica un poco cómo aprendemos. A veces desarrollamos más una que otra, pero eso también se puede trabajar», añade.
Los beneficios del ajedrez se pueden resumir en uno. «Hay una palabra que a mí me surge que es la templanza. Todo esto te permite ubicarte desde la templanza», asegura Mariana.

