Eduardo Elena, el «campeón sin corona» de Pando: hazaña histórica y clasificación olímpica
Por Federico Esteve
Hay historias que el ajedrez guarda durante décadas y actuaciones que, aunque no terminen con el trofeo del primer puesto, marcan un antes y un después. Esta es una de ellas.
El Club Solís de Pando, el clásico club pandense que se encuentra en Bulevar Artigas e Independencia, estuvo a un paso de revivir la gloria de 1997, cuando Alfonso Pérez se coronó por última vez. Veintinueve años después, Eduardo Elena volvió a poner a la ciudad en la cima del ajedrez nacional.
Con 24 años, siendo estudiante de Arquitectura, trabajador y con una vida llena de responsabilidades, Eduardo logró lo que parecía imposible, pelear el Campeonato Uruguayo de igual a igual contra los mejores profesionales, terminar en el podio y, lo más importante, clasificar para integrar el equipo olímpico uruguayo en la próxima Olimpíada de Ajedrez 2026.
El contexto que importa:
Antes de mirar la tabla, hay que entender quién es Eduardo. No es un jugador de tiempo completo. No tiene un entrenador. Es un pibe con obligaciones reales,entregas en la facultad y horas de trabajo. En cualquier otro deporte, alguien con su agenda diría «no estoy para competir al más alto nivel».
Eduardo eligió hacerlo. Y lo hizo con una autoridad que Pando no veía desde 1997
La mentalidad que construye referentes
Carol Dweck, psicóloga de Stanford, sostiene que lo que define a quienes crecen bajo presión es el growth mindset o mentalidad de crecimiento: la convicción de que las habilidades se desarrollan con esfuerzo.
Eduardo Elena es un caso de manual. Un jugador con mentalidad fija se «achica» frente a un Maestro Internacional que le lleva casi 300 puntos de ELO. Eduardo, en cambio, salió a ganar. Esa ambición lo llevó a derrotar a figuras consagradas y a mantenerse invicto durante ocho rondas de juego. Esa mentalidad es la que hoy lo premia con la oportunidad de defender la bandera uruguaya en la máxima cita olimpica.
Las raíces y el legado
Este resultado es también un triunfo para quienes sembraron la semilla. Mauro de los Reyes, su entrenador inicial, fue quien vio el potencial en aquel chico de Pando cuando los éxitos eran solo una posibilidad lejana. Hoy, ese ojo clínico queda validado con una clasificación olímpica.
También aparece el nombre de Santiago Gatti, de esos ajedrecistas que Uruguay necesita: los que sostienen la actividad en silencio. Y, por supuesto, la figura de Juan Billar. Juan, que nos dejó en noviembre de 2025, no solo enseñaba aperturas; enseñaba a estar frente al tablero con valores. Eduardo jugó este torneo con la impronta de Juan, y su lugar en el equipo olímpico es el mejor homenaje posible a su memoria.
El camino hacia la Olimpíada
Eduardo llegó rankeado noveno con 2037 de ELO. Lo que hizo después fue una demolición de los pronósticos:
- Ronda 2 contra IM Bernardo Roselli (2328): El momento clave llegó cuando Eduardo venció al multicampeón uruguayo con una partida perfecta, ejecutada con una frialdad y un nivel magistral. El regreso de Bernardo a las finales tenía ese aroma a «último baile». A mi entender, esta fue la mejor producción de Eduardo; si bien se le escapó parte de la ventaja acumulada en el medio juego, logró mantener la presión hasta que el múltiple campeón uruguayo inclinó su rey ante la inminencia del mate.
- Rondas 3 y 4: Aguantó con solidez ante los Maestros Internacionales Coppola y MF Carbone. En ambas partidas fue interesante ver cómo pudo plantarles partida; el hecho de desafiar a estos dos referentes casi constantes en las finales daba señales de que este no era un torneo más. Hay que señalar que contra Coppola realizó una elección de apertura casi controversial al elegir la Variante Brasileña con 2..De7 en el doble peón de rey, la cual podríamos llamar de ahora en más la «Variante Elena» o la «Defensa Pando» en su honor. De hecho, llegó a estar en una posición muy ganada frente al Maestro Internacional, pero debido a un error se tuvo que conformar con las tablas.
- El sprint final: Las victorias seguidas contra Cayetano, Domínguez y Saralegui lo mantuvieron en la pelea por el primer puesto hasta el final. Sin dudas, en esta segunda parte del torneo se podían notar los nervios.
- Contra el benjamín del certamen, Juan Cayetano, pudo vencer luego de que este no lograra validar una calidad de más; Eduardo fue capaz de sacar contrajuego y ganar en el final.
- Contra Saralegui fue quizás la partida de infarto en la que se encontraba perdido, pero —como pasa en el boxeo o en el fútbol de salón— nada está cerrado hasta el último momento: un error garrafal del experimentadísimo Mario lo hizo inclinar el rey.
- Frente a Facundo Domínguez fue, seguramente, la partida más difícil exceptuando la partida contra Rodi. Facundo había iniciado muy bien el torneo, yendo primero y jugando todas sus partidas anteriores con una precisión respecto al módulo mayor al 90 %. Repitió línea contra la Francesa y claramente venía preparado Facundo; jugó una variante conocida que le da ventaja al negro, dejando al blanco muy complicado con su rey en medio del tablero y a merced del bando rival. Nuevamente, Eduardo no se dio por vencido y, sabiendo que todos nos equivocamos, esperó su momento para meter un contragolpe brutal que obligó al abandono del jugador de Trebejos.
- La Final Vs Rodi : Luego de un torneo de ensueño, se llegó a la última partida. Teniendo en cuenta que a Rodi solo le servía vencer con piezas negras, los nervios le jugaron una mala pasada; saliendo del medio juego cometió un error y, como todos sabemos, en el ajedrez estos suelen venir de a dos.Luego Rodi no dio oportunidad y cerro el cartido magistralmente.
Terminó segundo!, apenas por detrás del experimentado Luis Ernesto Rodi, pero con una performance de 2289 y una ganancia de casi 60 puntos de ELO. Este rendimiento superlativo le aseguró su lugar en el equipo uruguayo para la Olimpíada de Ajedrez 2026, un hito que Pando festeja como propio.
Un llamado al respaldo
Eduardo es el ejemplo vivo de que se puede. Pero para que este talento no se estanque, especialmente ahora que nos va a representar en el exterior, hace falta que el Gobierno Departamental o el Municipio de Pando, así como las grandes empresas de la Ciudad y la Zona, den un paso al frente. Invertir en un deportista que estudia, trabaja y clasifica a una Olimpíada es, sin dudas, invertir en el futuro del país y de Canelones.
Su actuación nos recuerda que este deporte sigue siendo el mejor entrenamiento para la vida.
Si sos una persona mayor que busca mantener la mente ágil, si querés un camino de disciplina para tu hijo, o si simplemente te toca tomar decisiones constantes en tu día a día: jugá al ajedrez. Es el mejor refugio para la reflexión.
Acercate al club, sumate a las mesas y descubrí que nunca es tarde ni demasiado temprano para empezar; el tablero nos iguala a todos y nos enseña a pensar antes de mover.
Eduardo Elena no trajo la copa física a Pando, pero se trajo el boleto a la Olimpíada 2026.
La historia recién empieza.
¡Felicitaciones, Eduardo! Pando y Canelones te acompañan .

