A consolidar un proyecto menos turbulento en Atlas
Atlas tiene por delante el año de la reivindicación. No ha sido fácil, los Zorros han arrastrado la toalla desde inicios de 2018 a la fecha, razón por la que la gente de Orlegi Sports ha llegado al rescate tras la venta de Grupo Salinas.
Proyectos fallidos, directivos improvisados, algunos otros que han durado menos del año en el puesto a pesar de su experiencia en el futbol, La Fiel es la más golpeada por todas estas situaciones y los pocos resultados.
El último movimiento en el ajedrez rojinegro fue la designación de Israel Villaseñor como director deportivo, tenía tiempo en otras áreas del club, pero fue a raíz de que llegó Orlegi cuando pudo dar el salto y convertirse en la mano derecha de Pedro Portilla.
Apenas en febrero del año pasado, el uruguayo Fabricio Bassa era presentado con ese mismo cargo por el entonces presidente Gustavo Guzmán. Su periodo duro de febrero hasta el mes de agosto en ese año.
“Tiene amplio conocimiento en gestión deportiva y gente del futbol mundial nos ha hablado bien de él, así que puede ser de mucha ayuda, conoce el proyecto y saber el lugar donde Atlas debe estar”, comentó Guzmán sobre su nuevo aliado en aquel entonces.
Un mes después, para marzo, tuvieron que destituir a Rubén Omar Romano como técnico, quien tenía tres meses en el cargo, pues José Guadalupe Cruz fue cesado el 15 de enero de 2018. Todo esto abrió el camino a Gerardo Espinoza, algo por lo que el argentino levantó la voz.
“En Atlas pasan cosas raras, ex atlistas que siguen siendo consejeros y le comen el oído al presidente. Estoy muy extrañado de la estructura, planeación de este torneo, pero yo ya lo sabía, no me puedo quejar”, comentó Rubén por aquellas fechas.
El proyecto de Bassa se vino abajo una vez que Rafael Márquez culminó su participación en el Mundial de Rusia. El Káiser llegó en agosto de 2018 y una de sus primeras decisiones con semanas en el cargo fue dar las gracias a Gerardo Espinoza en el banquillo y entregar el proyecto a la persona de Ángel Hoyos, más cambios.
Además, se anunció para noviembre que Ignacio Hierro sería los ojos de Rafa en funciones de director deportivo. Nacho venía de una experiencia con el Everton de Chile un poco agridulce desempeñando la misma función.
No hubo movimientos hasta el 2019, cuando Ángel Hoyos fue destituido apenas en el mes de marzo. Ocho meses estuvo al mando el hombre que se presumía, había sido uno de los principales impulsores en la carrera de uno de los mejores futbolistas en la historia como Lionel Messi. De nuevo aparecieron los apuros por el no descenso.
Pocos entienden lo que significa la problemática como Leandro Cufré, que para el 11 de marzo de 2019 se convirtió en el quinto técnico de los Zorros en poco más de un año con la esperanza de salvar la mayor cantidad de puntos sobre el cierre de torneo.
Fue entonces que para el 20 de mayo y con el Apertura 2019 por delante, se dio a conocer el acuerdo que habían alcanzado Orlegi y Azteca por las acciones del equipo, una nueva estructura, diferentes formas de trabajo y salidas de Rafael Márquez, Gustavo Guzmán eIgnacio Hierro.
Alejandro Irarragorri, José Riestra y Pedro Portilla tendrán una tarea más que difícil para dar rumbo a un club histórico del futbol mexicano que desde hace 19 meses navega por aguas sin rumbo y que ha tenido dos presidentes, cinco técnicos, un presidente deportivo y tres directores deportivos.
SRN

