Un modelo diferente al mercado de piernas
Hoy tendrá lugar la primera ronda del reclutamiento colegial de la NFL, el famoso Draft ha evolucionado de ser una junta de dueños y directores deportivos celebrada en un hotel a un impresionante y atractivo evento masivo.
Este no es un acontecimiento deportivo normal en donde dos equipos se disputan un triunfo. Es una mezcla de estrategia, un ajedrez que involucra capital humano con la planeación de un plantel a través de un reclutamiento masivo de personal.
La esencia del reclutamiento (así como la del tope salarial) es restablecer el equilibrio y la competitividad entre los 32 equipos de la NFL, al otorgar las selecciones en orden inverso a los resultados del año anterior.
Es decir, el equipo con el peor récord escoge al principio de cada ronda, hasta llegar a la selección 32, la cual es asignada al campeón del Supertazón.
El peor equipo puede seleccionar al mejor prospecto o a aquel jugador en cuya posición necesite más ayuda. A medida de que cada equipo hace su selección, quedan menos prospectos de dónde escoger y en estricta teoría, la calidad disminuye.
A diferencia del mercado de piernas de Cancún, este mecanismo de equilibrio sí funciona: recientemente tenemos a Carolina y Denver, los dos equipos con las selecciones 1 y 2 del Draft 2011 y que disputaron el Super Bowl 50 en enero de 2016.
La segunda selección de ese reclutamiento para Denver, Von Miller, fue el Jugador Mas Valioso del partido y la primera selección de Carolina, Cam Newton, fue el MVP de esa temporada.
Otro ejemplo son los mariscales de campo de los dos representantes más recientes de la Conferencia Nacional en el Supertazón: Jared Goff por Carneros y Carson Wentz (aunque lesionado) por Filadelfia.
Los casos de John Elway y Eli Manning, quienes se negaron a jugar para los equipos que originalmente los seleccionaron, son pocos. Y los mismos terminan con el argumento que el reclutamiento impide la libre contratación de un atleta con su empleador.
Además de restablecer equilibrio, el reclutamiento favorece el desarrollo integral de los atletas al permitirles estudiar becados en universidades públicas y privadas, incrementando así sus posibilidades de éxito fuera del emparrillado.
No les extrañe ver a México y Londres como futuros candidatos a ser sede del Draft. El reclutamiento ya es itinerante y moverlo de la sede casi permanente en Nueva York ha sido un éxito para la NFL.
Cancún sería un destino ideal e irónico como contraste a nuestro mercado de piernas.

