Ética y ajedrez
Hola, quería haber retomado este hilo, que yo mismo abrí (mañana hace justo nueve años), pero está cerrado, por tanto voy con uno nuevo.
El objetivo es comentar algo que sucedió hace tres días en el Open de Collado Villalba (el mismo Open, precisamente, por el que se abrió aquel hilo). Entonces el forero D'art anunció que, en caso de que en cualquier torneo le volviera a tocar contra Artuto Pérez Pacual (por abreviar APP, tramposo convicto y reincidente), se negaría a jugar, asumiendo la correspondiente derrota por incomparecencia.
Casi nueve años después, la suerte ha hecho carambola y los ha enfrentado en la ronda 6.
Lo primero que quiero destacar es que D'art ha mantenido su palabra. En una época en la que la palabra "ética" empieza a parecer un atavismo, y en la que los jóvenes aprenden sobre todo a resistir más allá del decoro y a aferrarse a cualquier coyuntura reglamentaria favorable (recordatorio: antes de un torneo, revisar bien el reglamento vigente acerca de cómo capturar, coronar, enrocar o incluso abandonar, no sea que te toques una oreja y un niño de 8 años te reclame el punto), reconforta ver que todavía queda gente para la que la palabra propia tiene un valor por encima de todo lo demás.
Frente a eso, casi todo lo demás es accesorio:
1. El tramposo cazado in fraganti en 2007, que sigue en sus trece un año después, y que desde entonces posiblemente no haya vuelto a las andadas (más por miedo a ser cazado que otra cosa) pero que jamás se ha disculpado por sus trampas.
2. El árbitro inoperante que se negó a actuar ante una situación sencillamente obvia.
3. El organizador que apoyó a este árbitro y llegó a alimentar el rumor de que todo era parte de una conjura de D'art para sabotear el torneo.
4. Los jugadores que censuran la actitud de D'art, alegando que así no se consigue nada y que hay que dejar que actúe la ley (como si la ley no hubiera (in)actuado de forma elocuente ya).
Yo, en cambio, creo que solo con actitudes de ese tipo se consigue algo. Primero, porque se demuestra la diferencia moral entre unos y otros, y que no todos pensamos que todo vale; segundo, porque se sacude la conciencia de los demás participantes, dándoles que pensar que algo no está bien cuando alguien prefiere perder un punto que jugar una partida.
Es posible que la lucha de una persona sea insuficiente. Yo me sumo a ella; y prometo actuar como D'art si me llega la ocasión.
Seguramente dos personas tampoco den para mucho, sobre todo si una de ellas juega pocos torneos, como es mi caso; y quizá nos quedemos solos en esto (es muy probable, vistas las opiniones de algunos allegados). Pero de ahí no nos vamos a mover hasta que consigamos, solos o con ayuda, que APP se disculpe públicamente por sus trampas del pasado.
El objetivo es comentar algo que sucedió hace tres días en el Open de Collado Villalba (el mismo Open, precisamente, por el que se abrió aquel hilo). Entonces el forero D'art anunció que, en caso de que en cualquier torneo le volviera a tocar contra Artuto Pérez Pacual (por abreviar APP, tramposo convicto y reincidente), se negaría a jugar, asumiendo la correspondiente derrota por incomparecencia.
Casi nueve años después, la suerte ha hecho carambola y los ha enfrentado en la ronda 6.
Lo primero que quiero destacar es que D'art ha mantenido su palabra. En una época en la que la palabra "ética" empieza a parecer un atavismo, y en la que los jóvenes aprenden sobre todo a resistir más allá del decoro y a aferrarse a cualquier coyuntura reglamentaria favorable (recordatorio: antes de un torneo, revisar bien el reglamento vigente acerca de cómo capturar, coronar, enrocar o incluso abandonar, no sea que te toques una oreja y un niño de 8 años te reclame el punto), reconforta ver que todavía queda gente para la que la palabra propia tiene un valor por encima de todo lo demás.
Frente a eso, casi todo lo demás es accesorio:
1. El tramposo cazado in fraganti en 2007, que sigue en sus trece un año después, y que desde entonces posiblemente no haya vuelto a las andadas (más por miedo a ser cazado que otra cosa) pero que jamás se ha disculpado por sus trampas.
2. El árbitro inoperante que se negó a actuar ante una situación sencillamente obvia.
3. El organizador que apoyó a este árbitro y llegó a alimentar el rumor de que todo era parte de una conjura de D'art para sabotear el torneo.
4. Los jugadores que censuran la actitud de D'art, alegando que así no se consigue nada y que hay que dejar que actúe la ley (como si la ley no hubiera (in)actuado de forma elocuente ya).
Yo, en cambio, creo que solo con actitudes de ese tipo se consigue algo. Primero, porque se demuestra la diferencia moral entre unos y otros, y que no todos pensamos que todo vale; segundo, porque se sacude la conciencia de los demás participantes, dándoles que pensar que algo no está bien cuando alguien prefiere perder un punto que jugar una partida.
Es posible que la lucha de una persona sea insuficiente. Yo me sumo a ella; y prometo actuar como D'art si me llega la ocasión.
Seguramente dos personas tampoco den para mucho, sobre todo si una de ellas juega pocos torneos, como es mi caso; y quizá nos quedemos solos en esto (es muy probable, vistas las opiniones de algunos allegados). Pero de ahí no nos vamos a mover hasta que consigamos, solos o con ayuda, que APP se disculpe públicamente por sus trampas del pasado.

