Serie de Comodines’2019: Dismany Ortíz y Yoen Socarrás protagonizan el sorprendente regreso sobre Matanzas
Por Yirsandy Rodríguez | BaseballdeCuba Senior Writer | @Yirsandy
Oct 13, 2019
Antes de celebrar el tercer out del inicio del sexto innings, el diestro espirituano Yoen Socarrás debió volver al montículo, después de dominar aparentemente a Jefferson Delgado en un rolling al shortstop que se decretó como out forzado en segunda.
La jugada fue revisada en el video y, a los pocos minutos, el umpire principal, Omar Peralta, regresó sobre el plato y abrió sus brazos para decretar el “safe”. De cualquier manera, Socarrás estaba preparado para realizar algunos disparos más hacia el pentágono, luego de gastar apenas 62 pitcheos en las primeras cinco entradas contra los Cocodrilos de Matanzas. Entonces, debió enfrentar al cuarto madero Yariel Duque, a quien había dominado anteriormente en par de elevados. Puso su guante a la altura del rostro, y en otra secuencia efectiva, terminó abrumando a Duque, quien jamás pudo hacer sus ajustes para alcanzar la slider.
Ese cuchillo, el deslizador, que suele ser el pitcheo más efectivo de Socarrás, dibujándolo a ambos lados del plato —contra cada bateador, zurdo o derecho, tirándolo hacia las esquinas exteriores—, en la tarde de este domingo se convirtió en el arma principal para dominar a la tanda matancera. Cuando ponchó a Duque, Socarrás celebró tirando un golpe al aire con su mano derecha, luego de cerrar un capítulo agotador, donde debió gastar 27 pitcheos.
Mucho antes de ese strikeout, su séptimo (y último de una apertura de siete entradas, que se extendió un inning más), el diestro espirituano de 32 años se marchó hacia el dugout mientras era interceptado por su compañero de batería, el cátcher Yunior Ibarra, totalmente seguro de haber sentenciado a los Cocodrilos de Matanzas, antes de que los Gallos vencieran 8-0 este domingo en el Juego 1 de la Serie de Comodines en la 59 Serie Nacional del béisbol cubano.
“Anoche, con mis entrenadores Juan de Dios Peña e Ismel Jiménez, nos trazamos una estrategia basada en la recta, porque en Camagüey había salido fuerte, pero no estaba bien físicamente, y ya me voy sintiendo mejor”, dijo Socarrás sobre cómo logró controlar a los bateadores de los Cocodrilos de Matanzas, quienes dominaron la liga en jonrones (47), golpeando el 76% (36) contra pitchers derechos. “Ese fue el plan que tuvimos desde el inicio y, ya ves, siempre buscamos la victoria. Yo lancé bien, pero todo el colectivo se mostró enorme, y ahora lo que queda es luchar en patio ajeno. “¡Vamos a luchar! El equipo salió aguerrido, y creo que si jugamos así en Matanzas, no vamos a perder”, expresó el diestro espirituano, después de lanzar siete ceros, para registrar 1026 ⅓ innings y 66 éxitos en su carrera de 15 temporadas.
Su apertura fue tan eficiente que, incluso si los Gallos se hubieran quedado con la anotación del primer episodio, cuando Geiser Cepeda remolcó a Yunier Mendoza y llegó a salvo a la inicial después de pegar una línea al centerfield —mal fildeada por Eduardo Blanco, aunque el Anotador Oficial consideró la conexión como un “hit”—, Socarrás habría ganado sin contratiempos. Lanzó 103 pitcheos y, siempre que su equipo fabricó carreras (anotaron siete veces en los primeros cuatro capítulos), cada envío ganaba en energía y comando.
Para entonces, cuando Socarrás le cedió la pelota al relevista José Luis Brañas en el inicio del octavo episodio, los Gallos espirituanos, ese mismo equipo que promedió apenas .283 (¡105 puntos por debajo del .388 de Matanzas!) y fue barrido como visitantes contra los Cocodrilos en la primera fase, había decidido el juego desde la misma primera entrada. Con apenas tres bateadores, la tanda del “2-3-4”, Yunier Mendoza, Frederich Cepeda y Geiser Cepeda, los Gallos le abrieron el marcador al diestro yumurino Noelvis Entenza, enviado a la lomita como abridor por el manager Armando Ferrer.
Y sí, esa misma tanda que, entre el 11 y el 13 de septiembre —hace exactamente un mes— fue limitada al punto de dejar a 14 de 17 corredores en posición de anotar esperando remolque, atacó sin piedad esta vez. Mendoza pegó un cañonazo al rightfield, Frederich lo imitó con un doble a lo profundo del jardín central y, acto seguido, Geiser sonó la polémica línea que anotaron sencillo en lugar de una pifia para el centerfielder matancero Eduardo Blanco.
Pero, de cualquier manera, aunque esa carrera desde mi visión fue inmerecida debido al error de lectura de Blanco —aun cuando debió fildear en movimiento diagonal hacia su izquierda y saltar—, Entenza fue sofocado hasta explotar en apenas 2 ⅔ inning frente a 15 oponentes. En sus dos primeros turnos del juego, el sexto en la tanda, Dismany Ortíz, uno de los cinco zurdos que colocó el manager José Raúl Delgado entre sus primeros siete bateadores del lineup, le propinó la estocada final al cienfueguero: Abriendo el segundo capítulo, desapareció una slider demasiado mansa (a 80 mph) por todo el rightfield y, en el tercero, luego de dos outs, coló un rodado entre el antesalista Jefferson Delgado y la almohadilla de tercera, para subir el 4-0 en la pizarra del parque José Antonio Huelga.
Al menos en este primer partido, los cambios que realizó el manager espirituano José Raúl Delgado, le salieron de maravillas. Incluso, la osada decisión de mover a Yoandry Baguet (quien se reportó como lesionado en una rodilla) para el quinto turno, aun cuando había bateado apenas .091 con corredores en posición de anotar en octubre, lució genial. En dos de sus cuatro apariciones al home con dos outs, Baguet extendió la entrada, permitiendo que Dismany Ortiz entrara al plato. Gracias a esa base por bolas y un sencillo dentro del infield, los Gallos picaron tres veces más luego de dos outs: Por el doble de Ortiz (en el tercero) y un wild pitch de Renner Rivero (durante el cuarto). Y luego, dos innings más tarde, en el sexto, el cuarto madero de los Gallos, Geiser Cepeda, levantó una bola rápida (baja y pegada) de Rivero, para sellar el marcador 8-0 con un jonrón a lo profundo del left-center.
*Geiser Cepeda:
1st-Half 2019: 1 HR -- 194 PAs
Wild Card: 1 HR -- 4 PAs*Dismany Ortíz:
1st-Half 2019: 1 HR -- 167 PAs
Wild Card: 1 HR -- 4 PAs¡Béisbol!
— Yirsandy Rodríguez (@Yirsandy) October 14, 2019
De la respuesta ofensiva y el contacto de esos primeros seis bateadores —séptimo y octavo bates, Duniesky Barroso y Yunior Ibarra se fueron de 8-0—, los Gallos recibieron el calor suficiente para vencer en el Juego 1. Una vez más, aprovecharon la velocidad de sus jugadores, marfiladas del contrario y, sobre todo, su arte principal: Poner la bola en juego.
Siempre que los Gallos presionaron a la defensiva de los Cocodrilos, quienes fildearon para un asombroso .985 en 45 juegos de la primera fase, los resultados revelaron un guion diferente a esa brillantez: Eduardo Blanco no estuvo a la altura de siempre leyendo las conexiones en el centerfield, Ariel Sánchez dejó picar un elevado de Frederich Cepeda (hacia la línea del rightfield) que costó dos carreras en el cuarto inning y, Ariel Martínez, pudo haber concretado un mejor disparo en el robo de Rodolexis Moreno iniciando esa propia entrada.
No obstante, los Gallos merecen todo el crédito ofensivo, siendo el equipo más eficiente con apenas 7.5% de strikeouts con corredores en bases durante la primera fase. Así ha sido desde que inició este mes, al punto de elevar el promedio de .296 en agosto y septiembre, a .303. El juego decisivo que daba el pase directo a la segunda fase contra Las Tunas el pasado viernes también adelantó algo: Los Gallos están bateando, aunque fueron limitados en ese desafío, dejando en circulación a 12 de los 14 corredores que embasaron por hit.
Y, recuerden: Los espirituanos tuvieron el bullpen más sólido en la primera fase, un cuerpo de relevistas que registró efectividad de 3.01, y mantienen la ventaja proporcionada por la salida de calidad de Socarrás, que mantuvo sin estrés al cuerpo de relevistas.
Después de derrotar a Entenza, los Gallos esperan recibir la energía suficiente de Pedro Álvarez y Yamichel Pérez en el Juego 2, mientras los Cocodrilos dependerán de su as, el zurdo Yoanis Yera, para buscar el empate y comenzar un regreso que les permita colarse de nuevo en la élite. Antes de esta cuarta edición de las Series de Comodines en el béisbol cubano, el 50% de los matchs (tres de seis) que iniciaron 1-0, terminaron siendo barridas.
El año pasado, los Gallos protagonizaron una de esas escobas, eliminando a Santiago de Cuba como visitantes en el estadio Guillermón Moncada. Esta vez, el reto está planteado, aun cuando la más improbable de las estadísticas nos demuestre que los Cocodrilos siguen siendo favoritos: Los Gallos han perdido sus últimas nueve decisiones en el parque victoria de Girón.
Ya lo dijo uno de los héroes de la tarde dominical, el derecho Yoen Socarrás: “El equipo salió aguerrido y, si jugamos así, creo que nos llevamos la serie”.
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