¿Jugar o no jugar la final? No hubo versión oficial en el confuso episodio del Caracas
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| Foto Prensa Cardenales |
Jugadores de los Leones plantearon públicamente, primero, y luego en conversaciones privadas con sus pares de Cardenales y oficiales de la LVBP, su deseo de no realizar este miércoles el segundo encuentro de la final. Esta es la cronología de lo que aconteció, sin que llegara a haber una postura formal que explicara ante los medios lo sucedido, más allá de una sucesión de interpretaciones personales a través de las redes sociales. Al final, sí se jugó
Por Ignacio Serrano
ElEmergente.com
Durante la práctica del Lara, en el estadio Antonio Herrera Gutiérrez, antes del segundo juego de la final, peloteros del Caracas plantearon a sus colegas del equipo anfitrión la posibilidad de no disputar el encuentro originalmente pautado. A través de su cuenta personal en Instagram, Jesús Guzmán explicó que la situación del país, por los acontecimientos del 23 de enero, le motivaba a hacer la propuesta.
No hubo acuerdo entre los jugadores de ambos clubes y, finalmente, los Leones se retiraron a su clubhouse, se quitaran los uniformes y manifestaran su deseo de marcharse al hotel donde se alojaron en Barquisimeto.
Hablamos con varios miembros de los melenudos, porque expresaron razones diferentes para su deseo de no jugar. Por un lado, inseguridad personal. Por el otro, la situación del país. Les pedimos una explicación oficial, así fuera bajo condición de anonimato, para exponer públicamente el motivo de la protesta: “No hay”, nos cortaron.
Los encargados de seguridad de la novena local admitieron haber sido interpelados y declararon que la seguridad de los peloteros estaba garantizada, así como del público asistente. Más de 11.000 personas compraron entradas y se llenaron las tribunas del escenario.
En la cueva de los Leones, aparentemente, hubo posiciones diferentes ante lo que sucedía. Una parte de los más veteranos era firme en su deseo de no jugar. Otros estaban más inclinados al diálogo. Los más jóvenes estaban plegados a lo que decidieran los líderes.
Pasaron tres horas. En ese lapso, representantes de la LVBP y la gerencia de los Leones sostuvo varias conversaciones con los peloteros disgustados. Finalmente, hubo humo blanco y decidieron jugar, pero con mucha tensión al momento de dar el brazo a torcer. Rechazaron dar declaraciones, cuando les pedimos información.
Pasaron tres horas. En ese lapso, representantes de la LVBP y la gerencia de los Leones sostuvo varias conversaciones con los peloteros disgustados. Finalmente, hubo humo blanco y decidieron jugar, pero con mucha tensión al momento de dar el brazo a torcer. Rechazaron dar declaraciones, cuando les pedimos información.
La gerencia de Cardenales había planteado jugar la final desde el lunes, para tener libre el 23 de enero y evitar el peligro de una situación así, ante los eventos que se habían anunciado. Pero los Leones pidieron empezar el martes, por razones administrativas y de traslado a Barquisimeto.
Ya pareciendo que finalmente se iba a jugar, los peloteros capitalinos rehusaron fijar una posición oficial y colectiva, expresando soto voce las dos o tres razones distintas para no actuar, sin dar a conocer formalmente la razón e impidiendo así que ella se convirtiera en mensaje y protesta.
De allí que la gerencia de Cardenales insistiera a su par de los Leones que debía llegarse a una solución, pues habían temido que ocurrieran inconvenientes en esta fecha. Los peloteros y técnicos larenses, entretanto, decían simpatizar con sus colegas, pero no con plantear que no se jugara cuando faltaba una hora y media, solamente.
Al final, no se fueron al hotel, salieron a la cueva de la derecha y luego estiraron sus músculos en el terreno. A las 9:05 pm se escuchó la voz de playball.
Ignacio Serrano

