El retrato robot de los nuevos managers en las Grandes Ligas
El Emergente
Ignacio Serrano
| Aaron Boone |
Omar Vizquel fue oficialmente nombrado ayer como timonel del Winston-Salem, la sucursal de los Medias Blancas en Clase A avanzada. La noticia era conocida, pero faltaba la confirmación. Semanas atrás, se había entrevistado con Al Ávila, gerente de los Tigres, con la esperanza de ser designado piloto de Detroit.
Pedrique fue presentado casi simultáneamente por los Atléticos como su nuevo coach de primera base, en un regreso a las Mayores para quien fue instructor y estratega de los Diamondbacks y luego asistente de la gerencia general y coach de los Astros, antes de brillar en Triple A con los Yanquis y ser postulado para tomar el mando en la Gran Manzana por un sector de la prensa de esa ciudad.
Los Bombarderos ni siquiera entrevistaron al ex infielder aragüeño, Manager del Año en las últimas dos temporadas de la Liga Internacional. Por eso anticipábamos su salida del Bronx, a pesar de que desde hace cuatro años es uno de los formadores de los Baby Bombers.
Que Vizquel vaya a la base de las Ligas Menores tiene sentido. Hace tiempo hemos sugerido que el camino a la MLB podría pasar por mostrarse como mandamás allí.
Que Pedrique regrese a la gran carpa también tiene sentido. Es un profesional a carta cabal.
Puede que el primero nunca llegue a dirigir arriba y quizás el segundo ya no vuelva a hacerlo. ¿Cómo saberlo? Es tan difícil predecirlo como anticipar que Oswaldo Guillén tendrá otra oportunidad o que alguien escalará desde las menores, Omar López o Lipso Nava, o saldrá de algún staff, como se creyó de Eduardo Pérez o podría pensarse de José Alguacil.
Tal vez estamos buscando mal. Las nuevas designaciones en las Grandes Ligas siguen profundizando una tendencia que hace rato dejó de ser casualidad.
Es algo que rompe con el modo en que normalmente hacía carrera un aspirante a piloto. Se trata de conseguir a alguien que sea joven, motivador, abierto a las nuevas tendencias (que ya ni siquiera son nuevas) y que acepte lo que cada vez más organizaciones han descubierto: que hay mayores opciones de ganar si, en vez de un viejo estricto, se tiene al frente de la divisa a alguien que acepte formar un equipo más amplio con su departamento de análisis y la gerencia, en función de aplicar en el terreno cada vez más cosas que aparezcan en los reportes estadísticos y los estudios que se realizan escaleras arriba.
Todavía hay quienes se burlan de esto, diciendo que el requisito para ser estratega ya no es saber de beisbol, sino de computadoras. Da risa. No han entendido que desde Terry Francona hasta Joe Maddon, cada vez más responden a esa nueva exigencia, y que ya no hay organización que desprecie el valor en victorias que pueden aportar los nerds con sus laptops.
Tal vez el próximo manager venezolano en la MLB sea alguien sin experiencia, inteligente y abierto a la nueva onda. Alguien como Martín Prado, que ya condujo un juego de los Marlins y todo. Aunque no sabemos qué pensará Prado de aquello que antes se llamaba sabermetría.
Columna publicada por El Nacional, el martes 5 de diciembre de 2017.
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