El nuevo bullpen de los Tigres de Aragua
El Emergente
| Amalio Díaz |
Son pasos que se alejan del camino inicial trazado por el presidente de los felinos, Carlos Guillén, que hace tres años se arriesgó a tomar a José Peraza, por entonces el mejor prospecto de Venezuela, y ha cerrado acuerdos que involucran nombres rutilantes, como Marwin González.
¿Vieron la casualidad? Peraza ahora es titular en las Grandes Ligas, pero entonces era lo que hoy es Gleyber Torres, el prospecto número uno del país. Y precisamente ellos dos han sido sacrificados para sumar serpentineros.
Hay un riesgo. Los antecedentes no hacen pensar que el camarero de los Rojos jugará mucho en la LVBP. No ha debutado aquí y ya es titular en las Mayores. Su aporte, en principio, será escaso, aunque los Navegantes confían en que estará uniformado en diciembre próximo. Pero existe la posibilidad de que Torres sea la próxima súper estrella nacional, el nuevo Andrés Galarraga o Miguel Cabrera, cosa que, de suceder, pasará para orgullo de los aficionados caraquistas, no de los aragüeños.
Más allá de esos fanatismos, resulta improbable que el campocorto de los Yanquis vaya a ser una cara consecuente en el estadio Universitario después de una o dos temporadas. Así que Aragua cede poco, en términos prácticos.
El mejor paquete llegó de la capital. Guillermo Moscoso y Víctor Gárate tienen nombre, trayectoria y fueron bigleaguers. Están en la segunda mitad de sus carreras y pudieran quedarles dos o tres campañas suficientemente buenas, de acuerdo con sus edades.
Amalio Díaz y Gabriel García, cedidos por la nave, son pitchers de ligas independientes, aunque han vivido etapas más que adecuadas en el beisbol invernal.
Díaz ha trabajado con notable consistencia en la competitiva Liga del Atlántico, donde es uno de los mejores apagafuegos desde hace tres años. García ha sido usado aquí como especialista zurdo, aunque el alto mando aragüeño está entusiasmado con su novedoso papel como abridor en la Liga Norte de México, donde acaba de tirar un juego completo.
El dúo es el pago final por Héctor Giménez, a quien alguna vez entregaron por Peraza. A Giménez todavía lo echan de menos, al punto de que siguen en el mercado, buscando un inicialista de poder. Pero sin él fueron campeones hace un par de justas y ahora al menos suman dos brazos para el ajedrez de Buddy Bailey.
Los recién llegados, como el paquete adquirido del Caracas, también deberían estar en capacidad de ayudar en dos o tres zafras. Son contemporáneos. Así que ahora Bailey tiene un abridor más (Moscoso), dos zurdos situacionales que podrían ir largo (Gárate y García) y un relevo intermedio probado (Díaz).
Se unen a Ronald Belisario, Renee Cortez, Gumercindo González, Jean Granado, Wilfredo Ledezma y Yohán Pino, que no tienen limitaciones, y eventualmente a quienes militan en las menores o Japón y que sí podrían tenerlas, encabezados por Alejandro Chacín y Jorge Rondón.
En ese grupo sin limitaciones hay al menos tres potenciales abridores (Moscoso, Ledezma y Pino), otros cuatro zurdos (Gárate, García, González y Granado) y tres derechos para los innings finales (Belisario, Cortez y Díaz). Es una buena base para empezar a construir el roster del próximo campeonato.
Publicado en El Nacional, el domingo 11 de junio de 2017.

