El ingeniero que se construyó su propio telesilla a ninguna parte
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'Hay quien para ser feliz quiere un camión, y el que quiere algo más: todo un telesilla. En un rincón rural de Australia, lejos de cualquier estación de esquí y en un lugar donde la nieve es prácticamente inexistente, un ingeniero decidió hacer realidad una idea que roza lo absurdo y lo fascinante a partes iguales: construirse su propio remonte.
La historia ocurre en Jindera, una pequeña localidad del estado de Nueva Gales del Sur, a apenas unos kilómetros de Albury. Allí, en una finca privada de algo más de ocho hectáreas, Aaron Van Werkhoven levantó lo que probablemente sea uno de los remontes más insólitos del mundo. No conecta ninguna pista, no sirve a esquiadores y, de hecho, ni siquiera hay nieve. Es, literalmente, un telesilla que no lleva a ninguna parte.
Lejos de la imagen de un ...'

