La clave de las fuertes pendientes está en el bastón
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'Mucha gente se pregunta cómo controlar en las pendientes fuertes. En las pistas fáciles van bien pero, en cuanto el terreno se inclina un poco, la desconfianza hace que pierdan el control. La razón es muy sencilla y no es tanto técnica como mental: cuando evitamos la pendiente, bien rotamos o bien nos inclinamos y, por ello, perdemos el apoyo en el exterior. Este, sin presión, frena menos e incluso se acelera, lo que realimenta la sensación de nos ser capaces de esquiar con seguridad en las pistas inclinadas.
Solucionarlo es bien fácil: concentrarse en el bastón. Sabemos que la mera intención de clavar nos dará varios beneficios: flexionar tobillos y rodillas, angular la cadera, echarnos hacia adelante y orientar el cuerpo en la dirección de la nueva curva. De propina, al tocar con el bas...'

