Pirineos - De Este a Oeste- 1953 (9 respuestas)
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Aprovechando estos días de estar en casa, y viendo nevar por la ventana, me he puesto a traducir un número especial (nº 154) de la revista Le Ski de noviembre de 1.953. Es un número que trata sobre el Pirineo y lo va recorriendo de Este a Oeste describiendo las zonas de esquí del Pirineo francés. Espero ir pudiendo subir en distintos posts, a lo largo de estos días, las diferentes estaciones y zonas analizadas en el número de la revista. Lo haré por departamentos, aunque en algunos casos las estaciones pertenecen a dos departamentos, seguiré el criterio del artículo y los incluiré en el situado más al Este.
Montañas del Circo de Gavarnie. De izquierda a derecha: Monte Perdido (3.352 m), Cilindro, Marboré, Col de la Cascada, La Tour, Le Casque, Brecha de Roland, Taillon
De Este a Oeste
Atravesando los Pirineos Orientales, Ariège, Alta Garona, Altos y Bajos Pirineos.
Orientada de Este a Oeste, la cadena de los Pirineos ofrece dos vertientes principales. La vertiente Sur, territorio español, cuenta con varias estaciones de esquí, de las que las principales están en cada extremo: al Este, La Molina; al Oeste, Candanchú. La vertiente Norte, territorio francés, y única que tratamos en este artículo, posee numerosos valles, más o menos importantes, que desembocan normalmente hacia el Norte. En las zonas altas de dichos valles encontramos, tanto estaciones o centros de esquí, como vastos territorios para excursiones en esquís.
La latitud media de las estaciones de los Pirineos, más baja que la de Niza y Florencia, ofrece un clima más templado que en los Alpes. El sol, más frecuente y activo, es la razón primordial de la elevada altitud de las estaciones pirenaicas: en general 1.800 metros.
Estas estaciones o zonas de esquí son frecuentadas principalmente por los habitantes de las ciudades y regiones cercanas (Montpellier, Carcassonne, Toulouse, Agen, Burdeos, etc.) por razones de cercanía y economía de acceso.
Es la razón contraria la que, sobre todo a partir de 1.939, ha llevado equivocadamente a los habitantes del Norte (París, Lille, Normandía, …) a dirigirse casi exclusivamente a Saboya, el Dauphiné, e incluso a Suiza, obviando las estaciones pirenaicas. Sin embargo, algunas de las estaciones más frecuentadas de los Alpes no son de acceso más rápido ni económico. Hay, de todas formas, otros factores que contribuyen a esta desafección. La naturaleza, más salvaje que en Saboya o Suiza, puede ser menos atractiva, a pesar de que existen excelentes zonas que pueden satisfacer a los mejores esquiadores en muchos lugares. Pero, sobre todo, la falta de grandes remontes mecánicos es la causa principal de este distanciamiento. Los Pirineos no están equipados, ni de remontes mecánicos, ni de infraestructura hotelera, al mismo nivel que Saboya. Este hecho, indiscutible por el enorme desarrollo del equipamiento saboyardo, comienza a diluirse estos últimos años. Numerosos desarrollos, de los que daremos cuenta en este número, se están realizando. Otros proyectos serios se están estudiando.
Nos hemos debido limitar a las estaciones principales, más importantes, y más representativas, sin dar a otras la importancia que todas podrían merecer. Sea porque ya hemos hablado de ellas en otros números, sea porque la indiferencia de los interesados no nos ha permitido completar nuestra documentación. Por el contrario, hemos dejado un hueco a aquellos lugares y estaciones llamados a tener un hueco en un próximo futuro invernal.
Aparte de las estaciones descritas, al menos hay otros lugares que merecen ser nombrados. Siguiendo el orden geográfico que hemos adoptado, de Este a Oeste, llegando de Carcassonne y Quillan, en el departamento de Pirineos Orientales, atravesando el altiplano del Capcir, llegamos a Puyvalador, equipada de pequeños arrastres y Formigueres (1.500 m)
Adosada al Puymorens, Andorra puede y debe figurar entre los centros importantes de los Pirineos, y sólo la falta de espacio nos impide dedicarle las páginas necesarias, estando equipado de remontes y hoteles en los distintos centros de esquí de este país
.
Entrando en el Ariège, al Norte de Ax Les Thermes, Lavelanet se ocupa de equipar buenos terrenos sobre Montferrier.
Entre el Col de Port y Luchon, hay amplias zonas, montañosas y elevadas, libres de cualquier tipo de equipamiento mecánico. El departamento de Ariège, que ha comenzado bien con Le Saquet, no tardará a hacer conocer nuevos terrenos, nuevas estaciones.
En la Alta Garona, aparte de Luchon y sobre el Hospicio de Francia, el Pico de la Entecada (2.271 m) es un descenso clásico y sencillo, como el Plano de Campsaur. El Aneto (3.404 m), cima más alta del Pirineo, tiene un descenso más largo y delicado.
El departamento de Altos Pirineos ha tomado desde hace años la primera posición y posee actualmente las estaciones mejor equipadas. En el Valle d’Aure, entre centros más pequeños, St. Lary acomete proyectos importantes.
Los Bajos Pirineos guardan con celo en el alto Valle d’Ossau múltiples y bellos descensos de esquí, al igual que en el Valle del Aspe, ninguno de ellos equipado mecánicamente, a excepción del teleférico de Artouste, poco utilizado en invierno.
A pesar del “retraso” de las estaciones pirenaicas, el Sudoeste francés está lejos de la inactividad desde el punto de vista de clubs deportivos. A nivel federación, los Pirineos están divididos en dos sectores: Este y Oeste. Sectores tan activos, tanto el uno como el otro, que entre los dos abarcan un número importante de sociedades de esquí. Hay pocas localidades de cierta entidad que no tengan un club de esquí.
Cada domingo de invierno y primavera se disputan numerosos concursos en diferentes estaciones. Concursos que, cuando no reúnen a los grandes nombres del esquí, sí a sinceros aficionados, convencidos y entrenados. A menudo Superbagnères ha sido el escenario de los Campeonatos de Francia y, puesto que estos estaban abiertos a los extranjeros, han estado en la liza los equipos más fuertes.
Esta temporada, Barèges ha sido la elegida para acoger los Campeonatos de Francia de Esquí. Tanto el desarrollo de su equipamiento como la actividad y dinamismo de su animador (y alcalde) justifican ampliamente esta elección.
Los jóvenes constituyen el objeto de los clubes de las grandes ciudades y hacia ellos se dirige la atención de sus dirigentes. Y contrariamente a lo que muchos puedan pensar, en el Pirineo se practica mucho esquí, esquí bueno y bonito.
El carácter particular de los Pirineos dará una motivación más para atraer a los “verdaderos esquiadores”, categoría formada por el conjunto de nuestros lectores. Esperamos que las imágenes de este número les lleven allí para su satisfacción, alegría y placer.
Le Ski
Orientada de Este a Oeste, la cadena de los Pirineos ofrece dos vertientes principales. La vertiente Sur, territorio español, cuenta con varias estaciones de esquí, de las que las principales están en cada extremo: al Este, La Molina; al Oeste, Candanchú. La vertiente Norte, territorio francés, y única que tratamos en este artículo, posee numerosos valles, más o menos importantes, que desembocan normalmente hacia el Norte. En las zonas altas de dichos valles encontramos, tanto estaciones o centros de esquí, como vastos territorios para excursiones en esquís.
La latitud media de las estaciones de los Pirineos, más baja que la de Niza y Florencia, ofrece un clima más templado que en los Alpes. El sol, más frecuente y activo, es la razón primordial de la elevada altitud de las estaciones pirenaicas: en general 1.800 metros.
Estas estaciones o zonas de esquí son frecuentadas principalmente por los habitantes de las ciudades y regiones cercanas (Montpellier, Carcassonne, Toulouse, Agen, Burdeos, etc.) por razones de cercanía y economía de acceso.
Es la razón contraria la que, sobre todo a partir de 1.939, ha llevado equivocadamente a los habitantes del Norte (París, Lille, Normandía, …) a dirigirse casi exclusivamente a Saboya, el Dauphiné, e incluso a Suiza, obviando las estaciones pirenaicas. Sin embargo, algunas de las estaciones más frecuentadas de los Alpes no son de acceso más rápido ni económico. Hay, de todas formas, otros factores que contribuyen a esta desafección. La naturaleza, más salvaje que en Saboya o Suiza, puede ser menos atractiva, a pesar de que existen excelentes zonas que pueden satisfacer a los mejores esquiadores en muchos lugares. Pero, sobre todo, la falta de grandes remontes mecánicos es la causa principal de este distanciamiento. Los Pirineos no están equipados, ni de remontes mecánicos, ni de infraestructura hotelera, al mismo nivel que Saboya. Este hecho, indiscutible por el enorme desarrollo del equipamiento saboyardo, comienza a diluirse estos últimos años. Numerosos desarrollos, de los que daremos cuenta en este número, se están realizando. Otros proyectos serios se están estudiando.
Nos hemos debido limitar a las estaciones principales, más importantes, y más representativas, sin dar a otras la importancia que todas podrían merecer. Sea porque ya hemos hablado de ellas en otros números, sea porque la indiferencia de los interesados no nos ha permitido completar nuestra documentación. Por el contrario, hemos dejado un hueco a aquellos lugares y estaciones llamados a tener un hueco en un próximo futuro invernal.
Aparte de las estaciones descritas, al menos hay otros lugares que merecen ser nombrados. Siguiendo el orden geográfico que hemos adoptado, de Este a Oeste, llegando de Carcassonne y Quillan, en el departamento de Pirineos Orientales, atravesando el altiplano del Capcir, llegamos a Puyvalador, equipada de pequeños arrastres y Formigueres (1.500 m)
Adosada al Puymorens, Andorra puede y debe figurar entre los centros importantes de los Pirineos, y sólo la falta de espacio nos impide dedicarle las páginas necesarias, estando equipado de remontes y hoteles en los distintos centros de esquí de este país
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Entrando en el Ariège, al Norte de Ax Les Thermes, Lavelanet se ocupa de equipar buenos terrenos sobre Montferrier.
Entre el Col de Port y Luchon, hay amplias zonas, montañosas y elevadas, libres de cualquier tipo de equipamiento mecánico. El departamento de Ariège, que ha comenzado bien con Le Saquet, no tardará a hacer conocer nuevos terrenos, nuevas estaciones.
En la Alta Garona, aparte de Luchon y sobre el Hospicio de Francia, el Pico de la Entecada (2.271 m) es un descenso clásico y sencillo, como el Plano de Campsaur. El Aneto (3.404 m), cima más alta del Pirineo, tiene un descenso más largo y delicado.
El departamento de Altos Pirineos ha tomado desde hace años la primera posición y posee actualmente las estaciones mejor equipadas. En el Valle d’Aure, entre centros más pequeños, St. Lary acomete proyectos importantes.
Los Bajos Pirineos guardan con celo en el alto Valle d’Ossau múltiples y bellos descensos de esquí, al igual que en el Valle del Aspe, ninguno de ellos equipado mecánicamente, a excepción del teleférico de Artouste, poco utilizado en invierno.
A pesar del “retraso” de las estaciones pirenaicas, el Sudoeste francés está lejos de la inactividad desde el punto de vista de clubs deportivos. A nivel federación, los Pirineos están divididos en dos sectores: Este y Oeste. Sectores tan activos, tanto el uno como el otro, que entre los dos abarcan un número importante de sociedades de esquí. Hay pocas localidades de cierta entidad que no tengan un club de esquí.
Cada domingo de invierno y primavera se disputan numerosos concursos en diferentes estaciones. Concursos que, cuando no reúnen a los grandes nombres del esquí, sí a sinceros aficionados, convencidos y entrenados. A menudo Superbagnères ha sido el escenario de los Campeonatos de Francia y, puesto que estos estaban abiertos a los extranjeros, han estado en la liza los equipos más fuertes.
Esta temporada, Barèges ha sido la elegida para acoger los Campeonatos de Francia de Esquí. Tanto el desarrollo de su equipamiento como la actividad y dinamismo de su animador (y alcalde) justifican ampliamente esta elección.
Los jóvenes constituyen el objeto de los clubes de las grandes ciudades y hacia ellos se dirige la atención de sus dirigentes. Y contrariamente a lo que muchos puedan pensar, en el Pirineo se practica mucho esquí, esquí bueno y bonito.
El carácter particular de los Pirineos dará una motivación más para atraer a los “verdaderos esquiadores”, categoría formada por el conjunto de nuestros lectores. Esperamos que las imágenes de este número les lleven allí para su satisfacción, alegría y placer.
Le Ski

