Realismo mágico frente a dura realidad
'Me encontré con Trustmi al terminar la tarde en el bar de la parte baja de la estación. Tenía la expresión demudada y una palidez que el vino que bebía a grandes sorbos no tardaría en ocultar. Por la mañana me había dicho que su grupo y él iban a dar clase de fuera pista con un profesor llamado Yoda, a quien yo también conocía, así que me acerqué a preguntarle qué tal le había ido. Estuvo callado unos segundos, como dudando si contestar o no, pero pronto rompió a hablar, al principio despacio y luego cada vez más deprisa, tan deprisa que se me escaparon algunas de las cosas que dijo. Pero guardo en la memoria la mayoría de lo que contó, y el diálogo que reproduzco a continuación, al que luego se sumaría el profesor, es bastante fiel a la realidad. Trustmi empezó así su narración:
—Éramo...'

