Las claves del conflicto entre hosteleros y vecinos ante la nueva ordenanza de veladores en Sevilla
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El Ayuntamiento lleva desde hace un año intentado mediar entre vecinos y bares con motivo de la nueva ordenanza de veladores que finalmente será llevada al Pleno de marzo. De ella forman parte medidas como que las plataformas que se colocaron en la pandemia para paliar las restricciones o que las terrazas puedan estar en la acera de enfrente de los establecimientos, algo que los hosteleros ven como insuficiente. El presidente de la Asociación de Hosteleros de Sevilla y la Provincia, Alfonso Maceda, dejó claro ayer el malestar del sector por la nueva ordenanza de veladores en una rueda de prensa ofrecida en la Confederación de Empresarios de Sevilla. El pasado jueves, representantes de las principales asociaciones hosteleras de la ciudad se levantaban de la mesa sectorial en la que se analizó dicha ordenanza, al considerar que sus peticiones no estaban siendo escuchadas. «No fue un acto de chulería, nos levantamos porque no estábamos haciendo nada allí. De un sitio donde no te quieren es mejor irse», explicó Alfonso Maceda. Critican sobre todo la a mpliación del espacio de paso y la falta de proporción en las multas . De hecho, consideran que es 'cianuro' para el sector. Es más, esperan que el resto de los grupos municipales voten en contra de esta nueva ordenanza. «La ordenanza afecta a un 40% de los veladores actuales y se pueden perder 8.000 puestos de trabajo» apuntó Maceda. Los bares y las terrazas son esenciales en nuestra rutina, además de ser una de las mayores fuentes de ingresos en la ciudad. En ese aspecto, los hosteleros sevillanos aceptan la idea promovida por el Ayuntamiento de Sevilla que contempla la excepción del consumo en la vía pública en determinados establecimientos singulares -conocida como los 't anques a la calle '- aunque consideran que es una medida «discriminatoria con el resto» la cual califican como un «timo», pues a su parecer ningún bar reúne todos los requisitos que se exigen. Reprochan que las s anciones no son proporcionales . Dicen que las altas multas no sólo por quien incumple licencias, sino por el hostelero a quien no le ha dado tiempo a recoger los papeles del suelo o porque una grupo numeroso junte mesas. A ello se suma como otra de las «líneas que no van a cruzar» el espacio reservado para el peatón . Actualmente el límite es de 1,50 metros y el gobierno municipal propone aumentarlo 30 centímetros. Una medida que «afecta al 100% de las terrazas de Sevilla, más en el Casco Antiguo». En calles como Argote de Molina dicen que desaparecerían todas. Critican asimismo la retirada de los veladores en zonas de alta saturación acústica (ZAS), a las 23 horas . Esta medida la ven especialmente dura sobre todo de cara a las noches de verano. Además añaden que la terraza es algo que «demanda el cliente, no el hostelero». Tampoco entienden que las restricciones ZAS se aplican «sólo a bares» y no al tráfico pesado o a Lipasam. Esta establece que no pueda haber en dichas zonas bares y restaurantes donde los clientes se ubiquen en barra, lo que dicen desde la patronal es una «pérdida de algo muy sevillano». No obstante, al igual que sucede con otros sectores, como el turístico que es el principal motor económico, existen limitaciones para que se de una convivencia. El delegado de Urbanismo, Juan de la Rosa, explicó que con «el intenso año de trabajo» para redactar la nueva ordenanza de veladores «se ha perseguido hacer una norma justa que incorpora alegaciones de los sectores implicados, tanto hosteleros como vecinos». Algo que no comparten los bares pues denuncian que de las 42 alegaciones presentadas, sólo una ha sido aceptada: que las mesas puedan ser rectangulares. En el Ayuntamiento explicaban que la ordenanza debe adecuarse también a las diferentes normativas europeas que han entrado en vigor desde el año 2012, ya que desde entonces no se modificaba la ordenanza de veladores de la ciudad. Algo que según Maceda «no se está aplicando en ninguna otra ciudad». Esperan no tener que tomar medidas de presión y volver al entendimiento que dicen creían tener hasta ahora. «Si ese es el texto definitivo, no es lo que habíamos hablado» añadió Maceda. Respecto a la Semana Santa, todavía no se han mantenido reuniones para prepararla. En ese sentido, esperan que se cambien las medidas ya que el pasado año fue «un copia y pega del anterior», donde se vivieron situaciones «absurdas» como la retirada de veladores en las Plaza de la Encarnación al medio día. «La ley seca es una reivindicación de imagen más que económica ¿por qué se nos echa la culpa a nosotros de algo que sucedió hace ocho años? El establecimiento es un refugio para lo que pase en la calle« opinó Maceda que quiso hacer referencia a las pérdidas durante la Magna por el «fallo de estimación en 500.000 personas».

