El libertino deseo sexual de una comensal de «First Dates»
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Las cocinas del restaurante de «First Dates» volvieron a abrirse este lunes para recibir a una nueva camada de participantes. Nuevos comensales que llegaron al espacio que presenta Carlos Sobera en Cuatro para buscar el amor, aunque solo unos pocos fueron capaces de encontrarlo.
First dates
Una de las citas más divertidas de la velada fue la que tuvieron Lola y Ángel. La primera, una empleada de limpieza de 58 años y procedente de la localidad vizcaína de Baracaldo se presentó en «First Dates» siendo clara desde el principio. «Hace poco, tuve el virus omococo. Los médicos no creían que fuese a salvarme, pero tenía muchas ganas de vivir y salí adelante», expresó Lola, orgullosa de sí misma.
La mujer, de lo más sincera, apenas tardó unos segundos más en comenzar a hablar acerca de sus mantras sexuales. «Me gustaría hacer el amor en la playa y lo tengo que hacer antes de morirme», confesó ante las cámaras de «First Dates». Entonces, el formato de Sobera le presentó a Ángel, un técnico de calderas de Santander divorciado y de 45 años. «Me gustan los hombres más jóvenes», sugirió Lola. El hombre, por su parte, quedó encantado con su primera impresión sobre su cita. «Está muy bien», aseguró.
A continuación, ambos comenzaron a cenar y a charlar de temas de lo más diversos, como de los hijos que habían tenido en matrimonios anteriores. «Tengo una hija, porque la quise tener. Es mi niña y me da igual todo. El pasado me ha marcado mucho, pero lo bueno ha florecido», aseveró Lola, entre lágrimas. «Yo también tengo hijas y viven conmigo», relató el técnico de calderas santanderino en «First Dates».
Tras ello, Lola quiso volver a hablar sobre sexo. «Para que haya amor en una relación tiene que haber pasión y de momento no la he tenido. Placer sí, pero pasión no», desgranó. «Bueno... yo primero pienso en la mujer», convino Ángel. Entonces, Lola quiso meterse en terreno más farragoso. «¿Has practicado el sexo oral?», le preguntó a su cita.
«Claro. Es que no es algo que sea raro», contestó Ángel. «Pues hay muchas mujeres que no lo conocen. ¡Y lo que se pierden, porque es lo más!», señaló Lola, ante las cámaras del programa. Entonces, Ángel quiso dejar otra reflexión. «Si entre una pareja hay un estado de ánimo bueno, el sexo es la hostia», manifestó en «First Dates».
De más a menos
Viendo la buena química existente entre los dos, el programa emplazó a Ángel y Lola a continuar con su cita en una de las estancias íntimas de «First Dates», donde dieron rienda suelta a una de las dos grandes pasiones de ambos: el baile. Después de un buen rato bailando, llegó el momento de la verdad y ambos comensales deberían decidir si querrían o no tener una segunda cita.
En ese momento, Ángel lo tuvo claro. «Yo sí que tendría una segunda cita, porque Lola me ha parecido buena persona, simpática y agradable. Me ha gustado», enfatizó. La mujer, sin embargo, no compartía su entusiasmo. «Yo no tendría una segunda cita para salir, pero podemos tomar algo o bailar». Sin embargo, no cerró del todo la puerta. «Aunque bueno, igual si nos conocemos más...», zanjó, para dar por finalizada su noche en «First Dates».
First dates
Una de las citas más divertidas de la velada fue la que tuvieron Lola y Ángel. La primera, una empleada de limpieza de 58 años y procedente de la localidad vizcaína de Baracaldo se presentó en «First Dates» siendo clara desde el principio. «Hace poco, tuve el virus omococo. Los médicos no creían que fuese a salvarme, pero tenía muchas ganas de vivir y salí adelante», expresó Lola, orgullosa de sí misma.
La mujer, de lo más sincera, apenas tardó unos segundos más en comenzar a hablar acerca de sus mantras sexuales. «Me gustaría hacer el amor en la playa y lo tengo que hacer antes de morirme», confesó ante las cámaras de «First Dates». Entonces, el formato de Sobera le presentó a Ángel, un técnico de calderas de Santander divorciado y de 45 años. «Me gustan los hombres más jóvenes», sugirió Lola. El hombre, por su parte, quedó encantado con su primera impresión sobre su cita. «Está muy bien», aseguró.
A continuación, ambos comenzaron a cenar y a charlar de temas de lo más diversos, como de los hijos que habían tenido en matrimonios anteriores. «Tengo una hija, porque la quise tener. Es mi niña y me da igual todo. El pasado me ha marcado mucho, pero lo bueno ha florecido», aseveró Lola, entre lágrimas. «Yo también tengo hijas y viven conmigo», relató el técnico de calderas santanderino en «First Dates».
Tras ello, Lola quiso volver a hablar sobre sexo. «Para que haya amor en una relación tiene que haber pasión y de momento no la he tenido. Placer sí, pero pasión no», desgranó. «Bueno... yo primero pienso en la mujer», convino Ángel. Entonces, Lola quiso meterse en terreno más farragoso. «¿Has practicado el sexo oral?», le preguntó a su cita.
«Claro. Es que no es algo que sea raro», contestó Ángel. «Pues hay muchas mujeres que no lo conocen. ¡Y lo que se pierden, porque es lo más!», señaló Lola, ante las cámaras del programa. Entonces, Ángel quiso dejar otra reflexión. «Si entre una pareja hay un estado de ánimo bueno, el sexo es la hostia», manifestó en «First Dates».
De más a menos
Viendo la buena química existente entre los dos, el programa emplazó a Ángel y Lola a continuar con su cita en una de las estancias íntimas de «First Dates», donde dieron rienda suelta a una de las dos grandes pasiones de ambos: el baile. Después de un buen rato bailando, llegó el momento de la verdad y ambos comensales deberían decidir si querrían o no tener una segunda cita.
En ese momento, Ángel lo tuvo claro. «Yo sí que tendría una segunda cita, porque Lola me ha parecido buena persona, simpática y agradable. Me ha gustado», enfatizó. La mujer, sin embargo, no compartía su entusiasmo. «Yo no tendría una segunda cita para salir, pero podemos tomar algo o bailar». Sin embargo, no cerró del todo la puerta. «Aunque bueno, igual si nos conocemos más...», zanjó, para dar por finalizada su noche en «First Dates».

