Suecia entra en octavos por la puerta grande
Cuando Suecia saltó al Ekaterimburgo Arena sabía que si ganaba el partido iba a tener muchas posibilidades de estar en los octavos de final. Suyo fue el primer balón y solo tuvieron que pasar veinte segundos para que México ya contara con una amarilla; Jesús Gallego cargaría con la amonestación durante todo el partido. Instantes después llegó el primer aviso para Ochoa, que fue el más destacado de los mexicanos. No fue hasta el minuto 16 cuando Carlos Vela se asomó por primera vez a la portería rival. El partido, dominado por Suecia hasta entonces, empezó a equilibrarse y ambos conjuntos gozaron de varias ocasiones.
Carlos Vela trató de echarse el equipo a la espalda y fue el que más peligro llevó al área de Olsen. Suecos y mexicanos se intercambiaron golpes en un encuentro lleno de tensión y que solo tuvo un momento de respiro a la media hora. En una jugada dentro del área de México, Chicharito se llevó la pelota con el brazo. El árbitro no señaló nada y la pelota acabó en el córner. Cuando Suecia se disponía a sacar de esquina, reclamaron al colegiado para el VAR. Chicharito negaba con la cabeza y los suecos reclamaban una mano que hasta entonces apenas habían protestado. Solo el seleccionador Andersson parecía tenerlo claro. El árbitro acudió a la banda y tras unos minutos de visionado se pronunció: no había nada. Las imágenes es verdad que no aclaran la acción, pero sí parece que el delantero se había llevado la pelota con ayuda del brazo. Suficiente o no, el árbitro consideró lo segundo.
El descanso llegó después de varios intentos de ambos equipos por adelantarse en el marcador. Suecia, más insistente, mereció irse ganando a los vestuarios, pero un gran Ochoa sostuvo a sus compañeros bajo palos. Los primeros minutos de la segunda parte hacían presagiar que el guion sería el mismo. Sin embargo, pronto Suecia demostró que la suerte de cara a puerta iba a ser diferente. Un centro desde la derecha cayó en los pies de Claesson, cuyo infortunio con el balón acabó convirtiendo su pésimo remate en una asistencia que Augustinsson no desaprovechó. México, que estaba completando una fase de grupos que rozaba la brillantez, se veía ahora contra las cuerdas.
Las noticias que llegaban del otro partido de momento acompañaban. Alemania era incapaz de imponerse a Corea del Sur y México se volcaba sin éxito a por el empate. A la hora de partido las cosas empeoraron: Moreno derribó Berg en el área y el árbitro señaló penalti. Granqvist convirtió el segundo gol desde los once metros. A falta de quince minutos, y con México rezando más por el empate de Alemania que por el de su partido, Edson Álvarez acabó con las opciones de los suyos de puntuar al introducir el balón en su propia portería. En los últimos minutos la hinchada mexicana ansiaba celebrar un tanto, y al final lo consiguieron. A falta de pocos minutos, las buenas noticias llegaron en forma de gol de Corea del Sur. México, pese a la abultada derrota, estaba en octavos. El pitido final sacó a los suecos del banquillo para celebrar su pase y dejó a los jugadores mexicanos con la duda de si podían replicarles en el festejo o no. Confirmada la derrota de Alemania
, llegó su turno.
Carlos Vela trató de echarse el equipo a la espalda y fue el que más peligro llevó al área de Olsen. Suecos y mexicanos se intercambiaron golpes en un encuentro lleno de tensión y que solo tuvo un momento de respiro a la media hora. En una jugada dentro del área de México, Chicharito se llevó la pelota con el brazo. El árbitro no señaló nada y la pelota acabó en el córner. Cuando Suecia se disponía a sacar de esquina, reclamaron al colegiado para el VAR. Chicharito negaba con la cabeza y los suecos reclamaban una mano que hasta entonces apenas habían protestado. Solo el seleccionador Andersson parecía tenerlo claro. El árbitro acudió a la banda y tras unos minutos de visionado se pronunció: no había nada. Las imágenes es verdad que no aclaran la acción, pero sí parece que el delantero se había llevado la pelota con ayuda del brazo. Suficiente o no, el árbitro consideró lo segundo.
El descanso llegó después de varios intentos de ambos equipos por adelantarse en el marcador. Suecia, más insistente, mereció irse ganando a los vestuarios, pero un gran Ochoa sostuvo a sus compañeros bajo palos. Los primeros minutos de la segunda parte hacían presagiar que el guion sería el mismo. Sin embargo, pronto Suecia demostró que la suerte de cara a puerta iba a ser diferente. Un centro desde la derecha cayó en los pies de Claesson, cuyo infortunio con el balón acabó convirtiendo su pésimo remate en una asistencia que Augustinsson no desaprovechó. México, que estaba completando una fase de grupos que rozaba la brillantez, se veía ahora contra las cuerdas.
Las noticias que llegaban del otro partido de momento acompañaban. Alemania era incapaz de imponerse a Corea del Sur y México se volcaba sin éxito a por el empate. A la hora de partido las cosas empeoraron: Moreno derribó Berg en el área y el árbitro señaló penalti. Granqvist convirtió el segundo gol desde los once metros. A falta de quince minutos, y con México rezando más por el empate de Alemania que por el de su partido, Edson Álvarez acabó con las opciones de los suyos de puntuar al introducir el balón en su propia portería. En los últimos minutos la hinchada mexicana ansiaba celebrar un tanto, y al final lo consiguieron. A falta de pocos minutos, las buenas noticias llegaron en forma de gol de Corea del Sur. México, pese a la abultada derrota, estaba en octavos. El pitido final sacó a los suecos del banquillo para celebrar su pase y dejó a los jugadores mexicanos con la duda de si podían replicarles en el festejo o no. Confirmada la derrota de Alemania
, llegó su turno.

