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‘Sala Histórica’ de la Guardia Real, un museo singular

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El Cuartel ‘El Rey’, ubicado en El Pardo (Madrid), atesora un espléndido museo que nos acerca a la historia de quienes a lo largo del tiempo han velado el sueño de reyes y reinas. La ‘Sala Histórica’ de la Guardia Real, a través de uniformes, cuadros, maquetas, armas y otros vistosos elementos, relata la crónica de los guardias reales y presidenciales (en tiempos de República) desde la Edad Media hasta nuestros días. Sus fondos provienen del Museo del Ejército, Patrimonio Nacional y donaciones personales. La ‘Sala Histórica’ se encuentra desde 2008 en un moderno edificio de dos plantas, adaptado para personas con movilidad reducida.

Nada más entrar nos dará la bienvenida un imponente carro del siglo XIX para transporte de una pieza de artillería, tirado por cuatro figuras de caballos a tamaño real. Muy cerca encontramos una lanza de gala hecha con caña coligüe, un bambú procedente de Argentina. En 1922 el país sudamericano envió mil cañas de este tipo para confeccionar lanzas de las que todavía se conservan 80.

Alabarderos, Coraceros y Lanceros

En la planta superior, iniciamos nuestro recorrido observando diferentes maniquís uniformados y cuadros explicativos que nos permitirán sumergirnos en la historia de Alabarderos, Coraceros, Lanceros… que han servido a la Casa Real. Un viaje a través del tiempo que comienza con los legendarios ‘Monteros de Espinosa’. En los albores del siglo XI esta guardia fue creada por Sancho García, conde de Castilla, a partir de un insólito suceso. Cuenta la crónica que su madre, Ava de Ribagorza, y un rey moro,  con quien ésta quería desposarse, urdieron un complot para envenenarle. La traición fue descubierta por un escudero natural de la villa de Espinosa (Burgos). El conde quiso premiar la acción de aquel hombre a su servicio. Desde ese momento los guardias de escolta o monteros de cámara fueron hidalgos y originarios de Espinosa. Así nació la leyenda. En homenaje a aquellos guardias, la Compañía ‘Monteros de Espinosa’ sigue formando parte de la Guardia Real.

Nuestra visita nos conducirá hasta los guardias reales de los Reyes Católicos y la Casa de Austria. En 1504, Fernando el Católico, tras varios atentados contra su persona, creó los ‘Alabarderos de Ayora’ que puso bajo el mando de quien da nombre a estos guardias, Gonzalo de Ayora. Ayora tomó como modelo a la Infantería Suiza. Los nuevos guardias utilizaban la alabarda. Un arma que, como podremos apreciar, es a la vez hacha, lanza y pica. Junto a estas figuras distinguiremos el uniforme amarillo y blanco de la Guardia Tudesca instaurada por Carlos I, un cuerpo compuesto por alemanes y borgoñones. Hasta la llegada en el siglo XVIII de los Borbones el amarillo estará siempre presente en los uniformes de los guardias.

Otros guardias vestidos de amarillo que veremos aquí son, por ejemplo, los de la Guardia de la ‘Coronelía’, promovida por el Conde Duque de Olivares para proteger a Felipe IV contra un posible ataque del cardenal francés Richelieu. Uno de los últimos cuerpos en vestir de amarillo fueron los guardias de la ‘Chamberga’, cuyo objetivo fue garantizar la seguridad del rey Carlos II, ‘el hechizado’, durante su minoría de edad.

Con la llegada de los Borbones y sus Guardias de Corps, los uniformes se vuelven azules. De este periodo, destacan los gorros de piel de oso que cubrían la cabeza de los Granaderos de las Reales Guardias de Infantería Walonas en la época de Fernando VI.

La Guerra de la Independencia contra las tropas napoleónicas conllevó la integración de los guardias reales en distintas unidades, hasta el regreso de Fernando VII. En el siglo XIX, la Guardia Real conocerá uno de sus episodios más polémicos. El 7 de octubre de 1841, siendo menor de edad Isabel II y Regente el general Espartero, los generales De la Concha y Diego de León asaltaron el Palacio Real con la intención de secuestrar a la reina. La guardia situada en el exterior les permitió acceder. Sin embargo, una vez en el interior los Alabarderos repelieron el ataque en la Escalera de Embajadores. Los generales sublevados fueron derrotados y tras lo sucedido Espartero disolvió la guardia exterior de Infantería y Caballería, sustituyéndolas por otras unidades.

En uno de los espacios del museo, podemos contemplar la recreación de una escena, entre dos guardias reales, en el despacho de un mando de la Guardia durante el reinado de Alfonso XIII.

 

Más tarde, durante la II República, se crearía el Escuadrón de Escolta Presidencial. Tras la guerra civil llegará la ‘Guardia Mora’ de Franco. En el Cuartel ‘El Rey’ se conserva la Sala de Oficiales de esta guardia. De estilo árabe y magníficamente ornamentada, hoy solo se utiliza para actos oficiales.

Cuadros con fotografías antiguas, vitrinas con distintos objetos, entre ellos los documentos de identidad militar del actual rey, Felipe VI, cuando aún era Príncipe de Asturias, o una espléndida maqueta con decenas de soldaditos de plomo en perfecta formación van completando la visita. Llegaremos, así, a las salas donde se encuentran los uniformes de las guardias reales y presidenciales existentes en otros países. Algunos de ellos muy llamativos, como el de la Guardia Presidencial griega, el de Guardia Suiza del Vaticano o el de la Guardia Real inglesa.   

Automóviles con mucha historia

La planta inferior de esta ‘Sala Histórica’ hace las delicias de los visitantes. En ella hallaremos coches espectaculares repletos de historia que han sido utilizados por Franco, Juan Carlos I y, alguno de ellos, por el rey Felipe VI.

Uno de estos vehículos es el famoso Mercedes Benz 540 G-4 W31, un regalo de Hitler a Franco. Un coche de alta gama con posibilidades de todoterreno, diseñado para ser usado en paradas militares o actos representativos. Equipado con un motor de 8 cilindros en línea y 115 caballos de potencia, capaz de mover sus 3.840 kilos de peso a 67 kilómetros por hora. Un descapotable en gris brillante de seis ruedas con tracción a los dos ejes traseros, que cuenta con un amplio interior y tres filas de cómodos asientos. Estaba dotado de innovadores avances tecnológicos. Se ha dicho que de este coche solo se hicieron tres unidades para Hitler, Mussolini y Franco, aunque en realidad hubo 57 que salieron de fábrica entre 1938 y 1940.

En este espacio del museo veremos también el ‘Gran Mercedes’ Benz 770K Pullman Limousine. De este majestuoso automóvil sólo se fabricaron 18 unidades, de las cuales 8 fueron limusinas blindadas. Tras la guerra el régimen franquista cambió los coches alemanes por los americanos. El primero de estos fue un Cadillac Limusina descapotable de 1948, junto al que podremos contemplar un Buick Eight de 1949 o un Cadillac El Dorado de 1970. Los ‘Rolls Royce’, como un Rolls Royce Silver Wraith de 1950 y un Rolls Royce Royal Phantom IV de 1952, están presentes en esta muestra de coches singulares. Un camión poco vistoso, pero cargado de historia, es el Ford 85 modificado que sirvió de puesto de mando móvil a Franco. Se trata de una especie de autocaravana bastante sobria, con una cama, un armario, mesa de despacho y un aseo.

El museo se puede visitar de manera individual o en grupo los miércoles a las 12,00 horas (excepto festivos y julio y agosto), también los primeros sábados de cada mes. Recorrerlo nos llevará una hora y media aproximadamente. Todas las visitas deben solicitarse con anterioridad a través del teléfono 91 731 71 78 o en la dirección de correo salahistoricaguardiareal@oc.mde.es Los días y horarios de apertura pueden modificarse por necesidades de servicio. Antes de visitarlo se recomienda entrar en la página web de la Guardia Real. Ver la sección ‘Historia’. 

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