Marquieguez, el salteño que se consolidó en Tarucas
0
1
El segunda línea formado en Gimnasia y Tiro de Salta atraviesa su mejor momento en la franquicia del NOA.
Tras su paso por España y años buscando una oportunidad, será protagonista en el duelo entre Tarucas y Pampas en La Caldera del Parque.
Ignacio Marquieguez atraviesa una temporada diferente: el joven salteño viene siendo titular indiscutido dentro del XV de Tarucas y, mañana, no será la excepción. El segunda línea será uno de los protagonistas en el duelo frente a Pampas, que se jugará desde las 21 en La Caldera del Parque, por una nueva fecha del Súper Rugby Américas. Para el forward salteño no se trata sólo de un partido más: es la confirmación de un objetivo que persiguió durante años.
“Lo siento como un logro. Estuve buscando mucho tiempo pertenecer a alguna franquicia del Súper Rugby Américas y la verdad que me siento muy feliz y honrado de que me hayan permitido entrar a la franquicia y ser parte del equipo”, explica. El encuentro contra Pampas representa un desafío importante para Tarucas, que intenta consolidarse como protagonista en el torneo. En ese contexto, Marquieguez tendrá la misión de aportar presencia en la segunda línea, un sector clave para el funcionamiento del pack.
Su recorrido hasta llegar a este momento no fue sencillo. Formado en Gimnasia y Tiro de Salta, el rugby apareció en su vida casi como una herencia familiar. Su padre fue jugador del club durante muchos años y el ambiente del vestuario se convirtió en parte de su infancia.
“Mi papá jugaba desde muy chico. Después vino a Tucumán y estuvo un tiempo en Universitario, pero siempre mantuvo el vínculo con el club. Prácticamente me crié ahí. Los sábados eran desde las 10 hasta la noche. Jugábamos, veíamos los partidos de los más grandes y después nos quedábamos al asado”, recuerda.
Ese contacto cotidiano con el club marcó su relación con el rugby. Mientras otros chicos alternaban entre diferentes deportes, él encontró rápido su lugar en la cancha. “Soy medio ‘pata dura’ para el fútbol, pero también seguimos al club”, bromea. “Cuando vi que el rugby se me daba mucho mejor, me metí de lleno. Hoy veo rugby y respiro rugby todo el día”, indica.
Sin embargo, el crecimiento del rugby en Salta presenta diferencias respecto a otras provincias con mayor tradición en el deporte. Para Marquieguez, el principal desafío no está tanto en la cantidad de clubes sino en el volumen de jugadores. “En Tucumán tenés planteles de 100 o más jugadores. En Salta los planteles son más chicos, de 60 o 70. Cuando se lesiona un jugador importante se siente mucho más la diferencia”, analiza. Esa realidad también influye en el nivel de competencia. Según el segunda línea, el roce que se encuentra en torneos con equipos tucumanos o santiagueños suele ser mayor. “La competitividad es distinta. En Tucumán hay más equipos fuertes y más jugadores, entonces el nivel de los partidos es más alto”, explica.
Durante varios años Marquieguez estuvo cerca de dar un salto mayor. Integró procesos juveniles, participó en torneos sudamericanos y fue parte del radar de selecciones nacionales. Sin embargo, la pandemia generó una pausa inesperada en su generación. “Mi camada no jugó el Mundial juvenil y todo se frenó un poco. Fue un momento raro porque quería dar el salto a una franquicia, pero no se daba”, cuenta.
Ante ese escenario tomó una decisión que terminaría siendo clave para su desarrollo: probar suerte en el exterior. En 2023 llegó al club Getxo, ubicado en el País Vasco, España. Allí vivió por primera vez la experiencia de dedicarse casi por completo al rugby. “Quería ver cómo se sentía ser jugador profesional. Me tomé un año de la facultad y me dediqué de lleno al rugby”, cuenta.
La experiencia fue más que positiva. Además de jugar, el equipo le asignó responsabilidades en el análisis de video y en el estudio de los rivales. “Ellos te pagaban también por tratar de mejorar todo el sistema. Analizábamos partidos, veíamos las fallas de los rivales y buscábamos corregir cosas en el equipo. Fue una experiencia muy linda”, recuerda. La ciudad donde vivía quedaba a unos 30 minutos de Bilbao y muy cerca del mar.
Al terminar su contrato decidió regresar a Argentina con la idea de retomar los estudios y continuar su carrera deportiva. Fue entonces cuando apareció la posibilidad de sumarse a Tarucas.
Además del rugby, Marquieguez estudia nutrición en la universidad. Este año decidió priorizar su carrera deportiva y rendir materias cuando el calendario se lo permite. “Cuando priorizás el deporte, a veces la facultad se complica un poco. Pero no tengo problema con el tiempo que me lleve recibirme. El rugby se puede disfrutar solo durante cierta etapa de la vida”, reflexiona.
Su mirada hacia el futuro también es clara. Más allá de los sueños deportivos, su principal objetivo es aprovechar al máximo cada oportunidad. “Capaz algún día puedo estar en un XV ideal o en algo así”, indica.
La posibilidad de llegar a Los Pumas aparece como una ilusión lejana, pero no como una obsesión. “No sé si algún día voy a ser Puma, pero quiero mirar para atrás y decir que tuve una buena carrera”, dice.
Esta noche tendrá un nuevo capítulo para escribir esa historia. Frente a Pampas, y con la camiseta de Tarucas, Marquieguez buscará demostrar que todo el camino recorrido valió la pena.
Prensa Diario La Gaceta.
Tras su paso por España y años buscando una oportunidad, será protagonista en el duelo entre Tarucas y Pampas en La Caldera del Parque.
Ignacio Marquieguez atraviesa una temporada diferente: el joven salteño viene siendo titular indiscutido dentro del XV de Tarucas y, mañana, no será la excepción. El segunda línea será uno de los protagonistas en el duelo frente a Pampas, que se jugará desde las 21 en La Caldera del Parque, por una nueva fecha del Súper Rugby Américas. Para el forward salteño no se trata sólo de un partido más: es la confirmación de un objetivo que persiguió durante años.
“Lo siento como un logro. Estuve buscando mucho tiempo pertenecer a alguna franquicia del Súper Rugby Américas y la verdad que me siento muy feliz y honrado de que me hayan permitido entrar a la franquicia y ser parte del equipo”, explica. El encuentro contra Pampas representa un desafío importante para Tarucas, que intenta consolidarse como protagonista en el torneo. En ese contexto, Marquieguez tendrá la misión de aportar presencia en la segunda línea, un sector clave para el funcionamiento del pack.
Su recorrido hasta llegar a este momento no fue sencillo. Formado en Gimnasia y Tiro de Salta, el rugby apareció en su vida casi como una herencia familiar. Su padre fue jugador del club durante muchos años y el ambiente del vestuario se convirtió en parte de su infancia.
“Mi papá jugaba desde muy chico. Después vino a Tucumán y estuvo un tiempo en Universitario, pero siempre mantuvo el vínculo con el club. Prácticamente me crié ahí. Los sábados eran desde las 10 hasta la noche. Jugábamos, veíamos los partidos de los más grandes y después nos quedábamos al asado”, recuerda.
Ese contacto cotidiano con el club marcó su relación con el rugby. Mientras otros chicos alternaban entre diferentes deportes, él encontró rápido su lugar en la cancha. “Soy medio ‘pata dura’ para el fútbol, pero también seguimos al club”, bromea. “Cuando vi que el rugby se me daba mucho mejor, me metí de lleno. Hoy veo rugby y respiro rugby todo el día”, indica.
Sin embargo, el crecimiento del rugby en Salta presenta diferencias respecto a otras provincias con mayor tradición en el deporte. Para Marquieguez, el principal desafío no está tanto en la cantidad de clubes sino en el volumen de jugadores. “En Tucumán tenés planteles de 100 o más jugadores. En Salta los planteles son más chicos, de 60 o 70. Cuando se lesiona un jugador importante se siente mucho más la diferencia”, analiza. Esa realidad también influye en el nivel de competencia. Según el segunda línea, el roce que se encuentra en torneos con equipos tucumanos o santiagueños suele ser mayor. “La competitividad es distinta. En Tucumán hay más equipos fuertes y más jugadores, entonces el nivel de los partidos es más alto”, explica.
Durante varios años Marquieguez estuvo cerca de dar un salto mayor. Integró procesos juveniles, participó en torneos sudamericanos y fue parte del radar de selecciones nacionales. Sin embargo, la pandemia generó una pausa inesperada en su generación. “Mi camada no jugó el Mundial juvenil y todo se frenó un poco. Fue un momento raro porque quería dar el salto a una franquicia, pero no se daba”, cuenta.
Ante ese escenario tomó una decisión que terminaría siendo clave para su desarrollo: probar suerte en el exterior. En 2023 llegó al club Getxo, ubicado en el País Vasco, España. Allí vivió por primera vez la experiencia de dedicarse casi por completo al rugby. “Quería ver cómo se sentía ser jugador profesional. Me tomé un año de la facultad y me dediqué de lleno al rugby”, cuenta.
La experiencia fue más que positiva. Además de jugar, el equipo le asignó responsabilidades en el análisis de video y en el estudio de los rivales. “Ellos te pagaban también por tratar de mejorar todo el sistema. Analizábamos partidos, veíamos las fallas de los rivales y buscábamos corregir cosas en el equipo. Fue una experiencia muy linda”, recuerda. La ciudad donde vivía quedaba a unos 30 minutos de Bilbao y muy cerca del mar.
Al terminar su contrato decidió regresar a Argentina con la idea de retomar los estudios y continuar su carrera deportiva. Fue entonces cuando apareció la posibilidad de sumarse a Tarucas.
Además del rugby, Marquieguez estudia nutrición en la universidad. Este año decidió priorizar su carrera deportiva y rendir materias cuando el calendario se lo permite. “Cuando priorizás el deporte, a veces la facultad se complica un poco. Pero no tengo problema con el tiempo que me lleve recibirme. El rugby se puede disfrutar solo durante cierta etapa de la vida”, reflexiona.
Su mirada hacia el futuro también es clara. Más allá de los sueños deportivos, su principal objetivo es aprovechar al máximo cada oportunidad. “Capaz algún día puedo estar en un XV ideal o en algo así”, indica.
La posibilidad de llegar a Los Pumas aparece como una ilusión lejana, pero no como una obsesión. “No sé si algún día voy a ser Puma, pero quiero mirar para atrás y decir que tuve una buena carrera”, dice.
Esta noche tendrá un nuevo capítulo para escribir esa historia. Frente a Pampas, y con la camiseta de Tarucas, Marquieguez buscará demostrar que todo el camino recorrido valió la pena.
Prensa Diario La Gaceta.

