El matón rescatado por el rugby
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La batalla se libra palmo a palmo. Cada metro ganado sobre el terreno de juego es un metro más cerca de la línea de marca. Y Jamie Cudmore era el jugador perfecto, el segundo línea que cualquier entrenador quiere tener en su equipo si quiere tumbar a un toro. Su aspecto le ayuda: 118 kilos y casi dos metros, apodado ‘Cuddles‘ (‘Caricias‘) por sus compañeros y rivales, será la última cosa que dará para ganar ese metro.

