Polémica en Marrakech tras la remodelación de la plaza de plaza Jemaa el-Fna
Las obras de remodelación de la plaza Jemaa el-Fna en Marrakech, por la que paseaba Pedro Sánchez con una gorra en una visita privada a Marruecos, han suscitado un amplio debate entre los observadores urbanos y los amantes del patrimonio, especialmente después de que se describiera el proyecto como de elevado coste financiero, en comparación con unos resultados que algunos consideraron desproporcionados al simbolismo de este espacio global y a su importancia turística y cultural.
La plaza Jemaa el-Fna es uno de los monumentos vivos más destacados de Marruecos, ya que combina una dimensión histórica con un patrimonio inmaterial, y atrae a miles de visitantes a diario, tanto de dentro como de fuera del país, recuerda Rue20. Está inscrito en la lista del patrimonio cultural inmaterial de la humanidad de la UNESCO, lo que hace que cualquier intervención urbana en él esté sujeta a un intenso escrutinio en lo que respecta al respeto de la privacidad cultural y funcional del lugar.
Según los informes, las obras de renovación incluyeron la mejora de la infraestructura, la organización de ciertos espacios y la rehabilitación de pavimentos y pasarelas, además de medidas relacionadas con las instalaciones y los servicios. Sin embargo, algunos ciudadanos consideran que estas intervenciones no cumplieron con las expectativas, tanto en cuanto a la calidad de la ejecución como a la armonía estética con el carácter histórico de la plaza.
Las recientes obras suscitaron un amplio debate en las redes sociales, después de que varios ciudadanos y personas interesadas en los asuntos locales expresaran su descontento con el nuevo aspecto de la plaza tras la finalización de las obras de preparación y reparación, para las que se destinaron importantes créditos financieros por valor de 160 millones de dirhams (15 millones de euros).
Las críticas se centraron principalmente en la calidad del pavimento utilizado en la plaza, ya que los observadores consideraron que los materiales empleados no se ajustan al carácter histórico y cultural del lugar, ni reflejaban el estatus simbólico que ocupa la plaza Jemaa el-Fna como una de las atracciones turísticas más destacadas de Marruecos.
Algunos han argumentado que el nuevo pavimento tiene un aspecto apagado y carece de la estética necesaria, especialmente teniendo en cuenta la naturaleza de las actividades que se desarrollan a diario en la plaza, desde espectáculos de arte popular hasta puestos de venta de comida tradicional.
Las observaciones también incluyeron una serie de instalaciones y elementos en la plaza, como sombrillas, sillas y fachadas comerciales, ya que los críticos consideraron que el panorama general aún adolece de manifestaciones de aleatoriedad y falta de armonía visual, haciendo hincapié en que el proyecto requería la adopción de una visión arquitectónica más acorde con la identidad histórica y urbana de la ciudad.

