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Teletrabajo y salario en España: las empresas disparan el trabajo en remoto

El debate sobre teletrabajo y salario en España se intensifica en un momento de elevada tensión en el mercado laboral. Según los últimos datos del Banco de España, casi el 48% de las empresas reconocía a cierre de 2025 tener dificultades para cubrir determinados puestos. En este contexto, la modalidad en remoto se ha convertido en un argumento recurrente en las ofertas, mientras que la información retributiva pierde presencia.

Esta tendencia se produce además en vísperas de la aplicación obligatoria de la Directiva 2023/970 de la Unión Europea, que puede consultarse en el portal oficial de la Comisión Europea sobre transparencia salarial y brecha de género. La norma exigirá a los Estados miembros reforzar el derecho de los trabajadores a conocer las bandas salariales y a corregir diferencias injustificadas.

España lidera las ofertas con teletrabajo, pero no el trabajo efectivo en remoto

Las cifras sitúan a España a la cabeza de Europa en porcentaje de vacantes que mencionan teletrabajo total o híbrido. El 22,4% de las ofertas publicadas incluye esta opción. El dato supera al de Irlanda, Reino Unido, Alemania, Italia, Francia o Países Bajos.

El contraste aparece al analizar el empleo real. Según Eurostat, apenas el 12,8% de los ocupados en España trabajaba en remoto a cierre de 2024. Alemania alcanza el 22%, Francia el 29,9%, Irlanda el 33,8% y Países Bajos el 47,4%. Reino Unido ronda el 40%, según su oficina estadística nacional.

La brecha entre anuncios y realidad refleja que teletrabajo y salario en España no evolucionan en paralelo. El país publica más ofertas con remoto, pero mantiene una implantación efectiva inferior a la de sus socios europeos.

El efecto de la regulación española

La legislación española obliga a las empresas a asumir gastos cuando el teletrabajo supera el 30% de la jornada durante tres meses. Este umbral ha impulsado el modelo híbrido ocasional, que afecta al 49% de los trabajadores en alguna medida.

En comparación, Alemania e Irlanda superan el 50% en modalidades híbridas, mientras que Países Bajos o Francia presentan porcentajes inferiores. La diferencia radica en la estructura productiva y en el peso de los puestos de oficina frente a sectores presenciales.

La transparencia salarial retrocede pese a la directiva europea

Si el teletrabajo avanza en visibilidad, la información salarial sigue el camino contrario. Solo el 17% de las ofertas en España detalla el sueldo. El porcentaje es incluso inferior al registrado un año antes y se sitúa entre los más bajos de Europa.

Alemania presenta un 13%, mientras que Italia ha elevado su tasa hasta el 30%. Francia, pese a contar con un sistema de negociación colectiva fuerte, muestra mayor presencia de bandas salariales en las vacantes.

Expresiones vagas y negociación individual

En la mayoría de anuncios españoles persisten fórmulas como salario según convenio o sueldo competitivo según experiencia. Estas expresiones permiten mantener la negociación individual y evitar fijar una referencia pública.

Los datos sectoriales muestran además una tendencia diferenciada. Entre 2019 y 2024 aumentó la transparencia en sectores de remuneración baja o media como logística, transporte o cuidados personales. En cambio, descendió en ámbitos mejor pagados como informática, finanzas o sanidad.

Este comportamiento coincide con la hipótesis de que las empresas prefieren mantener mayor margen negociador en posiciones de alta cualificación. El teletrabajo actúa entonces como incentivo visible, mientras el componente retributivo queda relegado a la fase final del proceso.

¿Beneficio social o estrategia competitiva?

El auge del trabajo en remoto se presenta a menudo como herramienta de conciliación. Sin embargo, el peso limitado del teletrabajo efectivo sugiere que su utilización como reclamo supera su implantación real.

En un escenario en el que los salarios ofertados se aproximan o incluso quedan por debajo de los fijados en convenios colectivos, las empresas encuentran dificultades para mejorar la retribución sin tensionar sus costes. La alternativa es reforzar condiciones no salariales.

La futura aplicación de la directiva europea obligará a publicar bandas salariales en las ofertas y a justificar diferencias retributivas con criterios objetivos. También permitirá a los trabajadores solicitar información comparativa interna.

La incógnita es si esta obligación reducirá la brecha entre anuncio y realidad. El mercado laboral español se enfrenta a un doble ajuste: adaptar sus prácticas de contratación a la normativa comunitaria y redefinir el equilibrio entre flexibilidad y salario.

En este escenario, teletrabajo y salario en España seguirán siendo variables clave en la competencia por el talento. La evolución de la transparencia retributiva marcará hasta qué punto el remoto se consolida como modalidad productiva real o permanece como elemento de atracción en un mercado cada vez más exigente.

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