Ese vacío de hielo
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Era el ser humano un bicho cazador-recolector, desvalido y peludo, y ya buscaba amparo en lo trascendente. Nuestros remotos ancestros del Paleolítico podían ser unos brutos, pero cuidaban sus ritos funerarios. Enterraban a los suyos junto a sus herramientas o animales, lo que indica que confiaban en que la muerte no cerraba el viaje. Luego llegaron los cultos a las grandes bestias, al Sol y la Luna, a deidades antropomorfas... Y aparecieron los rituales chamánicos, los brujos con poderes, los santones... y finalmente, las religiones de la escritura, con sus luces y con sus sombras de interminables guerras de fe.
Desde la noche de los tiempos abrazamos como una remota esperanza lo espiritual, lo sagrado, lo divino. Parecía consustancial a nuestra... Ver Más

