La semana trágica catalana
0
41
Aunque nunca formé parte de ningún partido o clan, conocí en aquellos remotos años a tantos pánicos e hispánicos que tenían una admiración estudiosa por el anarquista Francisco Ferrer i Guardia. Pero Quevedo hasta su muerte conservó su estrafalario nombre de gafas. Y los descendientes de Chateaubriand, el de filete.
Durante todo el primer tercio del siglo XX, decenas de escuelas, ateneos y universidades populares seguirían los planteamientos anarquistas y ferrerianos. ¿O se dice ferreristas? El diccionario Espasa con su centenar de libros (que preside mi salón) ¿es también del mismo origen?
Con su mujer, Teresina Sanmartí de Ferrer, tuvo tres hijas, Trinidad, Paz y Sol. Trinidad a pesar de su anti-religiosidad. El lirón se levanta tarde incluso cuando madruga.
En pleno... Ver Más

