La incógnita está en la lucha por el tercer puesto
El llamado efecto Schulz nunca llegó a inquietar a la canciller Angela Merkel. La nominación a principios de año como candidato del socialdemócrata Martin Schulz pareció proporcionar un golpe de adrenalina a su partido, incluso miles de personas se afiliaron a la SPD. Sin embargo, los conocimientos de política europea del expresidente de la Eurocámara le fueron de escasa utilidad después de su traslado a Berlín. Tras el reciente debate entre ambos, Schulz sigue a remolque en las encuestas. Se defendió bien y el encuentro pudo considerarse como un empate técnico pero el veredicto popular dio como vencedora a Merkel. Todo indica que los cristianodemócratas de la CDU volverán a ganar seguidos de la SPD.Es inverosímil que Merkel consiga la mayoría absoluta, y más allá, Alemania se caracteriza por tener gobiernos de coalición. Sin embargo, hay un cierto hastío con respecto a la gran coalición, como modelo de Ejecutivo al que se recurre cuando el resultado electoral no ofrece otra salida.El interés se centra por tanto en ver quien se convierte en el mayor de los partidos pequeños: la Izquierda, los Verdes, los liberales de la FDP y la Alternativa por Alemania, AfD. Cualquiera de los cuatro puede conseguir entre un 7 y un 9% de los votos. El quinto, la Unión Social Cristiana no figura en esa lista porque solo se presenta en Baviera y forma un grupo parlamentario con la CDU en el Bundestag.

