Este es el futbolista que pegó a un compañero con un palo de golf, como ha contado Arbeloa
La tensión en el vestuario del Real Madrid ha sido la noticia de la semana en el deporte español. Álvaro Arbeloa ha salido hoy en la previa del Clásico contra el Barcelona, a explicar lo sucedido entre Tchouameni y Fede Valverde. El entrenador ha desvelado un episodio que, aunque ocurrido hace años, resuena con la crudeza de lo vivido por Tchouaméni y Fede Valverde. Arbeloa, al relatar cómo presenció cómo un compañero recibía un palazo de golf, buscaba contextualizar la supuesta riña entre los dos centrocampistas blancos..
Todo empezó en un karaoke
El escenario de este relato es el Liverpool de Rafa Benítez. El protagonista de esta historia, digna de un guion cinematográfico, es John Arne Riise, el incansable lateral noruego, y Craig Bellamy, el delantero galés de carácter volcánico. El incidente se remonta a una concentración previa a un partido crucial contra el Barcelona en 2007, un viaje organizado a la cálida región del Algarve portugués con la intención de relajar al equipo antes de la batalla europea. Sin embargo, la tranquilidad se vio interrumpida por el temperamento indomable de Bellamy.
"Te voy a matar"
La noche avanzaba y, según ha relatado el propio Riise, Bellamy, con una insistencia que rayaba en la provocación, exigía que saliera a cantar, algo a lo que el lateral noruego se negaba rotundamente. La tensión escaló hasta que Riise, harto de la presión, respondió con una dureza inusitada: "No estoy cantando. Cierra la puta boca o te aplastaré". La réplica de Bellamy fue tan salvaje como predecible, cargada de una amenaza que heló la sangre: "Te voy a matar". El ambiente se volvió gélido, y la única vía de escape que encontró Riise fue retirarse a su habitación, buscando la calma en el sueño.
Asalto a la habitación con un palo de golf
Pero la tormenta, lejos de amainar, estaba a punto de desatarse con una furia inaudita. Tal y como ha narrado Riise, Bellamy irrumpió en su habitación, armado con un palo de golf, un objeto inofensivo en las manos de un deportista común, pero un arma potencial en las de un hombre desquiciado. El intento de agresión fue directo y peligroso, buscando impactar en las espinillas de Riise, el punto neurálgico para un futbolista, amenazando con poner fin a su carrera. Afortunadamente, la agilidad del noruego, quien logró apartar la pierna a tiempo, evitó el impacto que hubiera sido devastador. Riise ha relatado que Bellamy le golpeó en dos ocasiones, el primero en la cadera y el segundo en una de sus piernas, un ensañamiento que culminó con un desafío a la altura de las circunstancias: Riise retó a Bellamy a una pelea, una propuesta que, curiosamente, ambos acordaron para resolver sus diferencias al día siguiente.
La pelea, sin embargo, nunca llegó a materializarse. Quizás la adrenalina había descendido, o quizás la intervención de otros compañeros o del propio cuerpo técnico evitó un desenlace aún más lamentable. Lo que sí sucedió fue que Craig Bellamy, tras el incidente, accedió a disculparse públicamente y, lo que es más tangible, a abonar una considerable multa de 80.000 libras esterlinas, un precio a pagar por el descontrol de su temperamento. La disputa quedó aparentemente zanjada, pero la cicatriz, más allá de lo físico, quedó impresa en la memoria de ambos jugadores y, ahora, en la narrativa del fútbol, gracias a las palabras de Álvaro Arbeloa

