Las reglas que cambian en el PGA Tour en 2026
El arranque de la nueva temporada del PGA Tour llega con más novedades de las habituales. El Sony Open, disputado como cada año en Hawái, no solo inaugura el calendario competitivo, sino que se convierte también en el escenario donde empiezan a aplicarse modificaciones reglamentarias que afectan directamente al desarrollo del juego.
Un nuevo enfoque para la bola colocada en calle
Uno de los cambios más visibles tiene que ver con la conocida regla de invierno. Cuando el comité autoriza colocar bola en el fairway, el margen de alivio se reduce considerablemente. Hasta ahora, el jugador podía mover la bola dentro de una longitud de palo, una distancia que en muchas ocasiones permitía mejorar claramente la posición original. A partir de esta temporada, ese espacio se limita a la longitud de la tarjeta de resultados, un criterio mucho más restrictivo y preciso.
Este ajuste busca que la bola colocada sirva únicamente para evitar irregularidades del terreno provocadas por el clima, y no como una ventaja estratégica añadida.
Bola empotrada: alivio más justo y realista
Otra modificación importante afecta a una situación muy habitual en campos profesionales: la bola empotrada en el fairway. Hasta ahora, el alivio solo se concedía cuando la bola quedaba incrustada en su propio pique. Desde ahora, el reglamento reconoce que una bola puede empotrarse en una marca previa no reparada, y aun así merecer alivio, siempre que esté en una zona cortada a altura de calle o inferior.
La clave está en que la bola haya atravesado el suelo, lo que excluye marcas antiguas o simples irregularidades superficiales.
Penalizaciones más proporcionadas cuando no hay intención
El reglamento también introduce una revisión interesante en el tratamiento de los errores no conscientes. Hasta ahora, si un jugador provocaba el movimiento de la bola —fuera de green— y no se daba cuenta, y posteriormente jugaba desde una posición incorrecta sin reponerla, la sanción era de dos golpes. Desde esta temporada, en esos casos en los que el jugador no es consciente del movimiento, la penalización se reduce a un solo golpe.
No se elimina la sanción, pero se matiza. El objetivo es diferenciar claramente entre una infracción involuntaria y una actuación negligente o deliberada.
Más claridad en las obstrucciones cerca del green
Las situaciones alrededor del green suelen ser las más delicadas a nivel reglamentario, y una de las áreas que más confusión generaba era la interferencia de obstrucciones inamovibles en la línea de juego. Con la nueva modificación, se amplía el criterio de alivio cuando estas obstrucciones se encuentran a dos longitudes de palo del green.
Además, se incluyen ahora los hoyos o zonas de terreno en reparación causados por la retirada de esas obstrucciones, siempre que tanto la bola como la obstrucción estén en una zona cortada a altura de calle o en una zona inferior.
Un fuera de límites interno pensado solo para el tee
Entre las novedades más estratégicas aparece la posibilidad de establecer un fuera de límites interno aplicable únicamente a golpes desde el área de salida. Esta opción, que queda en manos de los comités, permite declarar fuera de límites ciertas zonas solo para los golpes ejecutados desde el tee, mientras que esos mismos espacios no se consideran fuera de límites para golpes jugados desde otras partes del campo.
Reparar o sustituir un palo dañado durante la vuelta
El reglamento también se adapta al golf actual en lo referente al material. A partir de ahora, si un palo se rompe o queda significativamente dañado de forma accidental, el jugador podrá sustituirlo o repararlo utilizando componentes que tenga disponibles en el campo. Esto incluye cabezas de repuesto o piezas transportadas por el propio jugador u otra persona.
La condición indispensable es que el daño no sea intencionado. Esta norma evita situaciones absurdas en las que un jugador se veía obligado a terminar la vuelta con un palo inutilizable pese a tener medios para solucionarlo.
Telémetros: el PGA Tour mantiene su postura
El último punto confirma algo que muchos esperaban: los dispositivos de medición de distancia seguirán no estando permitidos en el PGA Tour, a diferencia de otros circuitos como el PGA Tour Champions, el Korn Ferry Tour o el PGA Tour Americas, donde sí se aceptan con funciones avanzadas desactivadas.
Aunque se realizaron pruebas puntuales la temporada pasada, el Tour mantiene por ahora su enfoque tradicional, apostando por la medición manual y la toma de decisiones clásica como parte esencial del juego.
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