Noticias

Una ruta de senderismo en Andalucía para disfrutar de bosque, gargantas y saltos de agua

0 24

Entre desfiladeros de roca caliza y pinares, el sendero del Borosa recorre uno de los paisajes fluviales más espectaculares de Andalucía

Historia, naturaleza y gastronomía en este pueblo blanco de Jaén escondido en una sierra declarada Reserva de la Biosfera

Hay rutas de senderismo que se recorren con el reloj en la mano y otras que obligan a detenerse cada pocos pasos. La ruta del río Borosa, en Jaén y en pleno corazón del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, pertenece sin duda a este segundo grupo. Aquí el sendero se abre paso entre bosques de pino, gargantas excavadas por el agua, pasarelas colgadas sobre el río y cascadas que aparecen de repente entre las paredes de roca. Es uno de esos itinerarios en los que la naturaleza se convierte en espectáculo.

El recorrido discurre junto al río Borosa, un afluente del Guadalquivir, dentro del mayor espacio protegido de España, con más de 200.000 hectáreas de montañas, bosques y barrancos. El Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas fue declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO y es uno de los grandes destinos de turismo de naturaleza del sur de Europa.

Pero entre todos sus senderos —y no son pocos— hay uno que se ha ganado una fama especial. El del Borosa es probablemente el más conocido y también uno de los más completos.

Un camino que sigue el curso del agua

La ruta comienza en las cercanías de la Torre del Vinagre, uno de los accesos más habituales al parque. Desde allí el camino se adentra por una pista forestal y pronto se acerca al río. A partir de ese momento, el agua será compañera constante durante buena parte del recorrido.

El sendero sigue el curso del Borosa remontando su valle. La distancia varía según hasta dónde se quiera llegar: el recorrido completo, ida y vuelta, puede superar los 20 kilómetros y conduce hasta el embalse de Aguas Negras y la Laguna de Valdeazores, donde nace el río.

Muchos senderistas, sin embargo, optan por una versión más corta que incluye uno de los tramos más espectaculares: la Cerrada de Elías. Este desfiladero estrecho es el corazón visual de la ruta. El río ha excavado aquí un cañón profundo y el sendero se transforma en una sucesión de pasarelas de madera que cruzan de un lado a otro sobre el agua.

El resultado es uno de esos lugares que parecen diseñados para quedarse en la memoria: paredes verticales, agua transparente corriendo entre las rocas y el sonido continuo del río en el fondo del valle.

Entre bosques de pinos y paredes de roca

Más allá de la espectacularidad del paisaje, uno de los grandes atractivos de esta ruta es la variedad de ambientes que atraviesa. En pocos kilómetros se pasa de zonas abiertas a bosques cerrados, de gargantas estrechas a pequeñas cascadas escondidas.

El parque natural en el que se encuentra forma parte del sistema Prebético y está marcado por montañas abruptas y profundos valles donde nacen algunos de los ríos más importantes del sur de España, como el Guadalquivir o el Segura.

Por eso el agua es protagonista en buena parte de sus paisajes. A lo largo del camino aparecen saltos de agua, pequeños rápidos y remansos en los que el río parece detenerse durante unos metros antes de volver a acelerarse.

En algunos puntos el sendero se eleva sobre el cauce y permite observar desde arriba cómo el agua se abre paso entre los bloques de piedra caliza. En otros, el camino se acerca tanto que casi se puede tocar el río.

La Cerrada de Elías, el tramo más famoso

Si hay una imagen que resume la ruta del Borosa es la de las pasarelas de la Cerrada de Elías. Este tramo es uno de los más fotografiados del parque natural.

Las pasarelas de madera se apoyan sobre la roca y serpentean entre las paredes del desfiladero, permitiendo avanzar por un terreno que de otro modo sería prácticamente inaccesible. El senderista camina literalmente sobre el río mientras el agua corre varios metros más abajo.

Es también uno de los lugares donde se percibe con mayor intensidad la fuerza geológica del paisaje. Las paredes verticales del cañón muestran los pliegues de las montañas, un recordatorio de que este territorio se formó hace millones de años bajo enormes presiones tectónicas. La sensación es la de avanzar por un corredor natural tallado lentamente por el agua.

Cascadas, centrales eléctricas y senderos históricos

Más adelante, el camino continúa hacia otros puntos destacados de la ruta. Entre ellos aparece la antigua central hidroeléctrica del Borosa, una construcción que recuerda el uso histórico de la energía del río en estas montañas.

También surgen cascadas como el Salto de los Órganos, uno de los saltos de agua más conocidos del itinerario, donde el río se precipita entre formaciones rocosas que recuerdan a tubos de órgano gigantes.

Quienes deciden seguir hasta el final del recorrido alcanzan el embalse de Aguas Negras y la Laguna de Valdeazores, en una zona de alta montaña donde el paisaje se vuelve más abierto y el agua se acumula en un pequeño lago rodeado de pinos. Es el nacimiento del río Borosa, el punto en el que todo empieza.

Fauna y flora de alta montaña

El sendero atraviesa una de las áreas de mayor valor ecológico del parque. Gran parte del recorrido discurre por zonas de reserva con un alto nivel de protección ambiental.

Entre los bosques predominan los pinares de pino salgareño, una de las especies más representativas de la Sierra de Cazorla. En el sotobosque aparecen arbustos mediterráneos y plantas endémicas adaptadas a los suelos calizos y a la altitud.

La fauna también es abundante, aunque no siempre fácil de observar. En estas montañas viven especies como la cabra montés, el gamo o el jabalí, además de numerosas aves rapaces que sobrevuelan los barrancos y las crestas. Con un poco de suerte —y algo de silencio— es posible ver algunos de estos animales entre los árboles o en las laderas más abruptas.

Una ruta para tomarse con calma

A pesar de su popularidad, la ruta del Borosa no es un simple paseo. La versión completa exige varias horas de caminata y un desnivel considerable, por lo que conviene planificar bien la jornada.

Muchos senderistas optan por recorrer solo una parte del itinerario y regresar después de la Cerrada de Elías o del Salto de los Órganos. Otros prefieren dedicar el día entero a completar la ruta hasta el nacimiento del río.

En cualquier caso, el verdadero atractivo del recorrido no está tanto en llegar a un punto concreto como en disfrutar del camino. El murmullo del agua, la sombra de los pinos y la sucesión de paisajes convierten el trayecto en una experiencia continua.

El gran santuario natural de Andalucía

El Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas es un territorio inmenso donde la naturaleza se extiende durante cientos de kilómetros cuadrados. Con más de 2.000 kilómetros cuadrados de superficie, es el mayor espacio protegido de España y uno de los más extensos de Europa.

En sus montañas nacen ríos, se esconden lagunas de altura y sobreviven algunos de los bosques mediterráneos mejor conservados del país. No es extraño que este lugar se haya convertido en uno de los grandes destinos para los amantes del senderismo. Entre todos sus caminos, el del Borosa destaca porque reúne muchos de los elementos que definen la sierra: agua, bosque, roca y montaña.

Al final del recorrido, cuando el sendero vuelve a descender hacia el valle y el sonido del río se hace más suave, queda la sensación de haber atravesado uno de los paisajes más espectaculares del sur de España. Un itinerario que demuestra que, a veces, las mejores rutas no llevan a ningún sitio concreto: simplemente siguen el curso del agua.

Comments

Комментарии для сайта Cackle
Загрузка...

More news:

Read on Sportsweek.org:

Otros deportes

Sponsored